El endeudamiento y la morosidad de las pequeñas y medianas empresas se convirtieron en una señal de alerta sobre la situación de la actividad económica en Argentina. Así lo planteó Julián Moreno, presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), al analizar los datos del mapa de la deuda corporativa, una herramienta que permite observar la evolución de los compromisos financieros de las empresas y las diferencias entre provincias y tamaños de unidades productivas.
En diálogo con “Realidad Mixta” de Radio Up, Moreno explicó que el relevamiento fue impulsado junto con el Centro de Estudios para la Ciudad y surgió de la necesidad de profundizar el análisis sobre el endeudamiento, después de que la situación financiera de las familias adquiriera mayor visibilidad pública.
“Se venía hablando mucho de la deuda de familias, también es muy preocupante. Nosotros veíamos que a continuación venía el sector pyme y la verdad que navegar por ese mapa es algo realmente revelador”, sostuvo.
La plataforma, disponible en mapadeladeuda.ar/empresas, permite consultar información por provincia, distrito y municipio, además de acceder a informes sobre la situación de distintos sectores económicos.
Para Moreno, uno de los datos más significativos aparece al comparar el crecimiento de la deuda empresarial con el incremento de la morosidad. “La deuda de las empresas aumentó un 40%, pero cuando ves la morosidad aumentó el 600%”, afirmó.
El dirigente explicó que los indicadores generales pueden ocultar las dificultades que atraviesan los establecimientos de menor tamaño, debido a que la mayor parte del crédito se concentra en empresas grandes que presentan menores niveles de incumplimiento.
“Cuanto estas empresas más chicas son, la tasa de mora obviamente es mucho mayor”, señaló. En ese sentido, sostuvo que alrededor del 90% del crédito se dirige a las grandes empresas y advirtió que, al desagregar los datos, aparece una situación más compleja entre las micro, pequeñas y medianas empresas.
Menos ventas, más deuda y dificultades para sostener la actividad

Moreno vinculó el incremento de la morosidad con el deterioro del mercado interno y la falta de recuperación de las ventas. Según explicó, muchas empresas recurren al endeudamiento para sostener sus operaciones mientras esperan una mejora de la actividad que les permita afrontar los compromisos asumidos.
“Prontamente la actividad económica en el mercado interno, de la cual todas las pequeñas y medianas empresas vivimos, está cada vez más raquítica, peor, más chiquitita”, describió.
A ese escenario sumó la competencia de productos importados que, según planteó, ingresan a precios con los que los productores locales no pueden competir.
El titular de APYME comparó la situación de las empresas con la de los hogares que se endeudan ante la pérdida de poder adquisitivo. “En las familias la tasa de mora crece por su problema de ingresos; el caso de las pymes es muy similar, porque las empresas no venden y se endeudan con la esperanza de que el mes que viene uno puede recuperarse, y esa recuperación no viene nunca”, explicó.
Consultado sobre si las empresas habían tomado deuda para evitar el cierre de sus comercios, Moreno hizo una distinción entre el financiamiento destinado a inversiones y el utilizado para sostener los gastos cotidianos.
“No, se endeudó para invertir”, respondió inicialmente, antes de desarrollar que, ante la falta de perspectivas favorables, el financiamiento se utiliza para cubrir necesidades de capital de trabajo y postergar dificultades financieras.
“Cuando ves la capacidad instalada, cada vez es mayor la parte disponible y menor la utilizada, y es lógico que no haya ninguna inversión. Entonces, ¿quién se endeuda por capital de trabajo? Para patear la pelota para adelante”, sostuvo.
El empresario aclaró que el financiamiento de corto plazo forma parte de la dinámica habitual de cualquier actividad económica, especialmente cuando existen temporadas con mejores y peores niveles de ventas. Sin embargo, advirtió que el problema aparece cuando la tendencia negativa se prolonga y no hay una recuperación que permita cancelar las obligaciones.
“Cuando la pendiente sube, sube, sube, porque no hay ningún cambio de tendencia en la actividad económica que te permita pagar la deuda que tomaste unos meses atrás”, afirmó.
Frente a esa situación, reclamó una intervención antes de que el endeudamiento alcance niveles más difíciles de manejar: “Nosotros creemos que hay que advertirlo, que es necesario tomar medidas porque cuando esta pelota es muy grande, es peligroso para todos, hasta para el sistema financiero. Muchachos, actuemos antes de que se atarren”.
Y agregó: “Esto tiene una pendiente increíblemente creciente que en algún momento necesita que el Estado tome cartas en el asunto”.
Las provincias más afectadas y el aumento de los cheques rechazados

Al analizar las diferencias territoriales, Moreno señaló que los indicadores de morosidad permiten identificar provincias donde la actividad económica depende en mayor medida del Estado y que actualmente sienten el impacto del ajuste del gasto público.
Entre las jurisdicciones con niveles elevados de incumplimiento mencionó a San Luis, San Juan, La Rioja, Catamarca y Formosa. Según explicó, se trata de provincias con estructuras productivas diferentes, aunque en varias de ellas la actividad estatal tiene un peso significativo en la economía local.
“Son provincias que tienen mucha mora porque las empresas donde el Estado es muy significativo en el nivel de actividad hoy están sufriendo mucho, porque el ajuste que está haciendo Nación también pega en las provincias, pega en los municipios y esa actividad se achicó muchísimo”, afirmó.
De acuerdo con el dirigente, las provincias que tienen menor participación de la industria y de las actividades privadas en su estructura productiva registran niveles de endeudamiento que rondan el 25%.
No obstante, insistió en que el análisis debe ir más allá de los promedios generales y contemplar las diferencias entre grandes compañías, pequeñas empresas y microemprendimientos.
“Lo interesante, creo yo, es desagregar. Cuando vos te vas al universo pyme o te vas al universo de las microempresas, ahí ves las distintas pendientes. Eso es lo llamativo”, señaló.
Otro indicador que destacó fue la evolución de los cheques rechazados. Según indicó, durante el período analizado se multiplicó por tres la cantidad de empresas que emitieron cheques rechazados, mientras que el número total de cheques rechazados se multiplicó por seis.
“Es un dato que me llamó mucha atención porque, además de que se sextuplicó la cantidad de cheques rechazados, se triplicó la cantidad de emisores, o sea, de empresas que emitieron cheques rechazados”, explicó.
Moreno invitó a consultar el mapa para observar los datos por jurisdicción y sector empresarial. También destacó que la plataforma contempla actualizaciones mensuales, lo que permitirá seguir la evolución de los indicadores e identificar eventuales cambios de tendencia.
“Es tan rico el universo que se muestra en esa página que nos va a dar material para analizar durante varios días y, a su vez, tiene dinámicas de actualización mensual que también van a ser una fuente de consulta para los próximos meses”, afirmó.
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La caída de empresas y la pérdida de empleo formal
Durante la entrevista, el presidente de APYME también se refirió a otro relevamiento sobre la evolución de la cantidad de empleadores en Argentina, elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), según la referencia mencionada en la conversación.
Moreno indicó que los registros mostraban una caída sostenida durante aproximadamente 20 meses consecutivos. Entre noviembre de 2023 y junio de 2026, último período con datos consolidados al que hizo referencia, se habían registrado cerca de 32.000 empleadores menos y alrededor de 276.000 puestos de trabajo formales perdidos en el sector privado.
Al incorporar otros segmentos laborales, como el empleo público y el trabajo en casas particulares, estimó que la pérdida se acercaba a las 400.000 personas con empleo formal. “Ese dato es contundente porque vos ves la curva y no para”, sostuvo.
El dirigente consideró que la continuidad de esa tendencia constituye una señal de alarma, especialmente porque, según su análisis, los puestos de trabajo que desaparecen no son reemplazados por nuevas fuentes de empleo formal.
“Tenemos que hacer algo, estamos viendo que se está viniendo abajo. ¿Cómo es que no hacemos nada para tener una caída de fuentes de trabajo que no se reemplazan con nada?”, cuestionó.
En esa línea, también se refirió a los anuncios oficiales sobre la creación de puestos de trabajo informales y marcó una diferencia con el tipo de empleo que considera necesario generar.
“El Gobierno sale a festejar 300 mil puestos informales en teoría. Bueno, la verdad que eso no es lo que nosotros queremos celebrar. Nosotros quisiéramos celebrar 300 mil puestos formales superiores a los que teníamos cuando cambió el gobierno”, expresó.
Finalmente, Moreno manifestó su expectativa de que la situación pueda revertirse, aunque consideró que eso requeriría un cambio en la orientación económica.
“Ojalá pronto eso se revierta, pero obviamente no va a ser por el camino que se está desarrollando a través del modelo económico que nos atraviesa y que, para lo que es la producción local, cada día estamos un poquito peor”, concluyó.
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