En diálogo con Radio Up, Padilla explicó que, ante la negativa de algunos pacientes a rehabilitarse en sus adicciones, las familias muchas veces no encuentran otra salida que judicializar la situación. “Es la única salida al dolor que significa detener que denunciar a un familiar. Hoy por hoy son muchos los casos que están viendo”, señaló.
El ministro precisó que estas situaciones no se limitan a menores de edad, sino que pueden involucrar jóvenes, adultos o mayores: “Jóvenes, pueden ser ya adultos o mayores de edad que pueden terminar denunciados porque no quieren internarse, porque no quieren someterse a un tratamiento”.
Padilla detalló que la judicialización ocurre tras múltiples intentos fallidos de internación voluntaria: “Después de una situación de salud, de alguna crisis, de alguna intoxicación… cuando se tiene que internar se vuelve para atrás”, indicó. En ese contexto, la decisión familiar de recurrir a la justicia es “durísima, dolorosa, porque para todo padre tener que ir a un juzgado o a una comisaría a denunciar a su hijo… es muy difícil”.
El ministro recordó casos extremos: “Entré a una casa donde no había nada dentro porque la persona con ese problema de adicción había vendido todo”, comentó, explicando que, en esas situaciones, “la mamá lastimosamente dice, voy a tener que tomar una medida, a tener que tomar una decisión”.
Vínculo entre adicciones y suicidio

Padilla vinculó directamente el consumo problemático con el riesgo de suicidio: “Esta situación está siempre muy relacionada luego a los intentos de suicidio o a los suicidios consumados” y subrayó la importancia de la política pública en la materia: “Son decisiones políticas muy fuertes. La creación de este ministerio y de la comisión de prevención de suicidio es una decisión política muy fuerte”.
Además, indicó que el acompañamiento debe ser integral y oportuno: “Hay que aprovechar esa voluntad de la persona cuando quiere… a veces quiere, pero no tenemos el espacio y lo que estamos haciendo es generar espacio de medio camino”, explicó, en referencia a casas intermedias de tratamiento en municipios de la provincia.
Adicciones en el deporte y educación

Padilla también abordó el vínculo entre consumo y deporte, y aclaró que buscar mejorar el rendimiento con sustancias es un error: “Es un grave error creer que acortar el camino buscando la sustancia se mejora el rendimiento, se complica mucho más porque a la larga termina siendo extremadamente perjudicial”.
En el ámbito educativo, el ministro destacó la importancia de la prevención: “La prevención tiene que estar presente y sobre todas las cosas la prevención en el ámbito educativo”, y reconoció la labor de los docentes: “El docente hace una tarea extraordinaria y muchas veces asume roles que no debería asumir”. Sin embargo, aclaró que la primera formación del alumno comienza en casa: “La primera instancia de formación de un alumno no es la escuela, es la familia”.
Padilla también alertó sobre la influencia del contexto social y económico en el consumo: “Lastimosamente estamos viviendo en un contexto que no favorece. Muchos jóvenes dicen: ‘¿proyecto había? ¿En qué sentido? Si no tengo trabajo, mis viejos no me pueden ayudar, no puedo estudiar’”, explicó, subrayando que esto aumenta el riesgo de consumo problemático y suicidio.
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Mensaje a las familias
En relación a cómo actuar frente a un familiar con consumo problemático y riesgo suicida, Padilla recomendó mantener la constancia y la contención: “No nos cansemos de hacer el bien porque a su tiempo, si no desmayamos, vamos a cosechar”. Explicó que incluso cuando se brindan todos los recursos posibles, el resultado puede no ser inmediato: “Le dí todo, tuvo todo, no le faltó nada… y muchas veces con sentirlos un error. ¿Dónde fallé entonces?”.
Sobre la importancia de la intervención familiar, dijo: “El tema es cuando creemos que no hay más nada para hacer y todos soltamos el timón y el barco sigue a la deriva. Entonces, si estando todo a veces difícil, imaginémonos si soltamos, va a ser todavía mucho más difícil”. Además, instó a trabajar de manera conjunta con el Estado y la comunidad: “Familia, Estado, comunidades de fe, todo lo que socialmente estamos involucrados… son actores importantes”.
Judicialización y adherencia al tratamiento
Por otro lado, Padilla destacó que la adherencia voluntaria al tratamiento es clave: “La decisión voluntaria siempre decimos que es la más viable para generar adherencia al tratamiento”. No obstante, en casos de extrema urgencia, se recurre a la internación involuntaria: “Muchas veces cuando se agotó toda la instancia sí o sí debe entrar una intervención involuntaria”.
Sobre los tiempos de internación, indicó: “Por la ley de salud mental, no podemos tener a una persona más de 25 o 30 días, salvo casos con orden judicial, que puede ser hasta 90 días”.
Luego, la continuidad se garantiza con tratamientos ambulatorios, donde la persona puede reintegrarse a la vida normal: “Lo que queremos es que esa persona vuelva a una vida normal, que pase encerrada el resto de su vida en un espacio ya sea como el nuestro o terapéutico”, completó.
Educación en crisis: en Misiones solo 4 de cada 100 chicos finaliza la secundaria a término https://t.co/0tFiuglbTA pic.twitter.com/fOCnnaqoJ7
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