Abril Leguizamón regresó de España con una experiencia que quedará marcada en la historia de la gimnasia misionera. La deportista fue parte de la selección argentina que alcanzó la final del Mundial de Gimnasia Aeróbica 2026, desarrollado en Pamplona, y se convirtió en la primera misionera en alcanzar esa instancia en un campeonato mundial.
“Fue un sueño, fue lo que fui a buscar”, expresó Abril al hacer un balance de su participación en la competencia. La joven gimnasta aseguró sentirse “muy emocionada” y “muy orgullosa” por todo lo conseguido, especialmente por haber representado a la Argentina frente a delegaciones y gimnastas de distintos países.
El Mundial se desarrolló en el Navarra Arena de Pamplona y reunió a gimnastas de 38 países. La competencia senior se disputó entre el 11 y el 13 de septiembre, con las principales modalidades de la gimnasia aeróbica.
Para Abril, llegar hasta esa instancia fue el resultado de meses de preparación. Durante la segunda mitad del año tuvo que viajar reiteradamente a Córdoba para entrenar junto al resto del equipo y ajustar la rutina con la que finalmente compitieron en España.
“Mucho entrenamiento, muchos viajes”, resumió la misionera. Explicó que realizó numerosas horas de entrenamiento y que los viajes a Córdoba fueron una parte fundamental de la preparación. En la competencia, además, el equipo argentino logró superar a selecciones como Australia y Ucrania en la instancia final.
El proceso también incluyó un acompañamiento psicológico. Abril contó que trabajó con su psicólogo durante la preparación, mientras que sus entrenadoras y su familia fueron pilares fundamentales para poder afrontar el desafío internacional.
“Súper feliz de todo el equipo que formamos”, sostuvo al referirse a quienes la acompañaron durante todo el camino.
La final tuvo además un fuerte componente emocional. Lejos de quedar paralizada por los nervios, Abril contó que pudo disfrutar el momento junto a sus compañeras. “Estaba más emocionada que nerviosa, pero los pude controlar y disfrutarlo con las chicas”, relató.

La despedida después de la competencia también fue especial. Las integrantes del equipo terminaron entre lágrimas y abrazos, conscientes de haber protagonizado una actuación que les permitió hacer historia. “Dejamos el alma en ese escenario”, resumió Abril al recordar ese momento.
Desde el entorno de la gimnasta remarcaron además la dimensión que tuvo la clasificación para la gimnasia argentina. Roxana, vinculada al proceso de formación del equipo, explicó que Argentina logró por segunda vez en la historia clasificarse a una final de un Mundial oficial de la Federación Internacional de Gimnasia.
“Para nosotros fue más que una medalla”, destacó al describir las emociones que generó la clasificación en Pamplona. Según relató, el equipo debió esperar el resultado de las demás delegaciones después de competir para confirmar su lugar entre las finalistas.
El camino hacia España tampoco fue sencillo. El equipo argentino tuvo que atravesar tres instancias clasificatorias y quedarse con el primer lugar para obtener la plaza mundialista. Además, durante la preparación sufrió cambios en su conformación, lo que obligó a modificar y ajustar la rutina antes de la competencia
Para sostener ese proceso fue fundamental el acompañamiento de las familias, el Ministerio de Deportes y la Federación Misionera, además del trabajo realizado junto a las gimnastas de Córdoba y Mendoza. Abril, en particular, debió viajar numerosas veces para entrenar con sus compañeras y llegar de la mejor manera al Mundial.

Ahora, la misionera ya tiene un nuevo objetivo. En noviembre disputará el Panamericano en Brasil, donde también competirá de manera individual. Argentina llegará a esa competencia después de haber terminado como la mejor selección de América en el Mundial, por lo que Abril buscará continuar con el crecimiento que inició en Pamplona.
El Mundial también le dejó una enseñanza que trasciende el resultado deportivo. “Puedo seguir cumpliendo sueños”, afirmó Abril, convencida de que haber llegado a un Mundial no significa que el camino termine, sino que abre la posibilidad de plantearse nuevas metas.
Y para las jóvenes misioneras que sueñan con seguir sus pasos, dejó un mensaje claro: “Nunca dejen de soñar”. También invitó a más personas a acercarse a la gimnasia aeróbica, un deporte que, según destacó, transmite compañerismo y valores, además de exigir esfuerzo y constancia.



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