El juicio contra Agostina Páez, la abogada argentina acusada de realizar gestos racistas dentro de un boliche en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, comenzará este martes 24 de marzo en el Tribunal Penal 37, en un proceso que genera fuerte repercusión tanto en Argentina como en Brasil.
Según informaron fuentes del caso, durante la primera audiencia la fiscalía y la querella presentarán sus conclusiones ante el juez Guilherme Schilling Pollo Duarte, quien estará a cargo del desarrollo del proceso judicial.
La acusada, de 29 años, se encuentra actualmente bajo prisión domiciliaria, imputada por tres hechos de injuria racial, un delito que en la legislación brasileña prevé una pena máxima de 15 años de cárcel y que, además, no es excarcelable.

El hecho que derivó en la detención de la abogada argentina
El episodio que derivó en su detención ocurrió durante sus vacaciones en Brasil. De acuerdo con la versión de la propia imputada, el conflicto se originó a partir de una discusión por una cuenta mal cobrada en el establecimiento nocturno donde se encontraba junto a un grupo de amigas.
Sin embargo, lo que comenzó como un cruce verbal escaló rápidamente. Páez sostuvo que se retiró del lugar en medio de gritos tras una fuerte discusión con los mozos, aunque el caso tomó otra dimensión cuando se conoció un video en el que se la observa realizando un gesto discriminatorio, material que se volvió viral en redes sociales.
Esa grabación se transformó en una prueba clave para la Justicia brasileña, que avanzó con la imputación formal y ordenó su detención, marcando un punto de inflexión en la causa.
En paralelo, la defensa de la acusada está a cargo de la letrada Carla Junqueira, quien buscará atenuar la situación judicial de Páez en un contexto donde el delito de racismo es tratado con especial severidad en Brasil.

La abogada se refirió al hecho en un video
En las últimas horas, la joven oriunda de Santiago del Estero publicó un video en sus redes sociales en el que se refirió al episodio y pidió disculpas. “Fue una reacción muy grave”, reconoció, al tiempo que explicó que no se había pronunciado antes por recomendación de su defensa anterior.
“Quiero pedir disculpas públicamente, algo que quería hacer anteriormente y, por recomendación de mi defensa anterior, no lo hice”, expresó la imputada, en un intento por mostrar arrepentimiento frente a la opinión pública.
El inicio del juicio marca una instancia decisiva en un caso que generó amplio debate sobre el racismo, la conducta en el exterior de ciudadanos argentinos y el impacto de las redes sociales en la difusión de pruebas judiciales.
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