El dólar blue en Posadas se planchó. Así lo resumen los cambistas (arbolitos de la city) que, tras una semana previa de "mal humor" por la volatilidad, hoy operan con más certezas, aunque en un contexto de escasez y selectividad.
“Se calmó. La gente pregunta, pero no compra como antes. Y el que vende, trae lo justo y pregunta mucho antes de cerrar”, explicó uno de los arbolitos apostados sobre calle Bolívar, en el centro posadeño.
Actualmente, el dólar blue cotiza a $1200 para la compra y $1140 para la venta, con escaso margen y volumen contenido.

Pero no todo billete vale lo mismo. En el submercado informal posadeño, existe una clasificación cada vez más explícita:
- El “verde limpio” (billete en buenas condiciones, series nuevas) se compra a $1170 y se vende a $1112.
- El “verde manchado” —billetes con marcas de tinta o deterioro leve— pierde entre un 5% y un 10% de valor.
- En paralelo, surge un dólar todavía más devaluado, el que algunos vendedores apodan “Cara Chic”, es decir, billetes de U$D100 con rostros antiguos o en mal estado, que se pagan hasta $1070.
Para los cambistas, la cotización es tan sensible que una mancha puede costar $50 o más, y la antigüedad del billete también pesa: “El dólar viejo no lo quiere nadie en Paraguay. Acá se lo agarran más barato”, dicen.
También se registra una brecha de $50 en las cotizaciones de compra y venta del mercado informal entre Posadas y la city porteña."
En síntesis, si alguien llega con U$D100 en perfecto estado, puede recibir hasta $120.000 en mano. Pero si el billete tiene tinta, una firma o desgaste, puede bajar a $107.000 o menos. La diferencia entre una sonrisa y una mueca depende de una lupa.
CONTEXTO Y EXPECTATIVAS
El freno en el mercado informal coincide con una estabilización del dólar oficial, señales del Banco Central sobre la política cambiaria, y una baja general del volumen de operaciones en la calle. Los cambios no son sólo macroeconómicos: en la frontera con Paraguay también hay menos demanda y más selectividad.
Mientras tanto, en la city misionera, los arbolitos siguen afinando el oído, esperando que alguna señal macroeconómica vuelva a agitar el mercado. Por ahora, los dólares descansan en los bolsillos, y el precio también.



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