Francia registró este jueves una nueva jornada de protestas nacionales, con movilizaciones en París y otras ciudades para reclamar mejoras salariales, medidas frente al aumento del costo de vida y la defensa de los servicios públicos. Según las primeras estimaciones del Ministerio del Interior, participaron al menos 600.000 personas, mientras que la Confederación General del Trabajo (CGT) calculó una concurrencia cercana a 1,6 millones, en una convocatoria impulsada por organizaciones sindicales y respaldada por agrupaciones estudiantiles.
La movilización superó los 450.000 participantes que los sindicatos habían estimado durante la protesta del 6 de octubre. La jornada también incluyó una huelga en distintos sectores laborales y se convirtió en un nuevo desafío para el presidente Emmanuel Macron, en medio de semanas de conflictividad social.
En París, la principal columna partió desde la plaza de la República y reunió, según la CGT, a unas 350.000 personas. La marcha contó con la participación de dirigentes políticos como Jean-Luc Mélenchon, Raphaël Glucksmann y Marine Tondelier. Este último dirigente de la izquierda socialdemócrata fue recibido con silbidos por parte de algunos manifestantes.
La secretaria general de la CGT, Sophie Binet, anticipó el alcance de la convocatoria y sostuvo: “Ya sabemos que esta jornada será un éxito”. Además, reclamó un aumento del 10 % del salario mínimo y afirmó: “La cuestión hoy no es si vamos a ganar”, sino “cuánto vamos a ganar”.
Por su parte, la titular de la CFDT, Marylise Léon, pidió un incremento extraordinario de 100 euros para el salario mínimo y reclamó respuestas concretas del Gobierno y de las empresas frente a las dificultades económicas de los trabajadores.
Manifestaciones en las principales ciudades y enfrentamientos
Las protestas también tuvieron una importante convocatoria en el interior de Francia. De acuerdo con las estimaciones de la CGT, participaron 150.000 personas en Marsella, 120.000 en Burdeos, 100.000 en Lille, 80.000 en Toulouse, 55.000 en Lyon y 35.000 en Nantes y Rennes, respectivamente.
En Lyon se registraron enfrentamientos entre manifestantes y efectivos antidisturbios, que utilizaron gases lacrimógenos y realizaron cargas policiales para dispersar a un grupo de personas. La prefectura contabilizó 30.500 participantes, mientras que la CGT estimó 55.000.
Durante los incidentes, un fotógrafo de la agencia AFP que llevaba identificación de prensa recibió cinco golpes de porra durante una intervención de las fuerzas de seguridad.
El Ministerio del Interior informó, además, sobre episodios violentos en las inmediaciones de establecimientos educativos de Rennes, Toulouse, Burdeos, Estrasburgo y París. Entre los hechos denunciados mencionó el uso de pirotecnia, incendios, interrupciones del tránsito y lanzamiento de objetos contra la policía.
En ese contexto, el organismo sostuvo: “Manifestarse es un derecho, pero no se puede tolerar que se ponga en peligro a los demás ni que se causen daños materiales”.
Uno de los episodios más graves se produjo en las cercanías de Toulouse, donde, según informó BFM TV, un instituto de enseñanza secundaria fue incendiado durante la mañana.
Escuelas y universidades afectadas por la huelga
El conflicto también impactó en el sistema educativo. Según el sindicato Snes-FSU, cerca de 1.000 institutos de enseñanza secundaria permanecían bloqueados o cerrados administrativamente. Sin embargo, el Gobierno contabilizó 81 establecimientos afectados sobre un total de 3.700.
El Ministerio de Educación estimó que alrededor del 16 % de los docentes se encontraba adherido a la huelga. En el nivel universitario, el Gobierno informó que un tercio de las instituciones estaba afectado por las movilizaciones, mientras que la Unión Estudiantil aseguró que el 90 % de las aproximadamente 70 universidades francesas participaba de las protestas.
La convocatoria también reunió a integrantes de los llamados chalecos amarillos, agricultores de la Confederación Campesina y trabajadores de distintos sectores que reclaman respuestas frente al deterioro del poder adquisitivo.
“Estamos hartos”, fue una de las expresiones que sintetizó el malestar de los participantes. En Bayona, un agricultor identificado como Raphaël cuestionó la falta de respuestas oficiales: “Llevamos tres semanas movilizándonos y es completamente estéril. No hay ninguna toma de conciencia de lo que está pasando; solo se habla de los violentos y de los contenedores que arden”.
En Marsella, Léa, de 31 años, expresó su preocupación por la situación económica y afirmó: “Estoy harta de tener que contar cada euro”. Luego agregó: “Este movimiento social da esperanza”.
Despliegue de 70.000 efectivos y cierre de monumentos
Ante la posibilidad de nuevos disturbios, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, dispuso un operativo de seguridad con 70.000 policías y gendarmes en todo el territorio nacional. El funcionario había anticipado una respuesta de “extrema firmeza” frente a posibles hechos de violencia.
El despliegue se produjo después de varias semanas de manifestaciones y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Los organizadores también cuestionaron las restricciones impuestas para realizar marchas en determinadas zonas céntricas de ciudades como Burdeos, Estrasburgo, Lyon y Toulouse.
En París, los sindicatos finalmente consiguieron autorización para recorrer el centro de la capital, luego de negociaciones con las autoridades. Sin embargo, la jornada tuvo consecuencias para la actividad turística: la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo permanecieron cerrados.
Mientras tanto, el primer ministro Sébastien Lecornu convocó a sindicatos y representantes empresariales a una reunión prevista para el próximo lunes en Matignon. El encuentro, denominado “conferencia social”, buscará abordar los reclamos vinculados con los salarios y el poder adquisitivo.
El ministro encargado de las Relaciones con el Parlamento, Laurent Panifous, adelantó que el Gobierno podría anunciar una medida relacionada con el salario mínimo durante este viernes.
Macron busca una coalición política para las elecciones de 2027
En paralelo al conflicto social, Emmanuel Macron comenzó a impulsar una estrategia política de cara a las próximas elecciones presidenciales, previstas para 2027. Según informó AFP, el mandatario propone conformar una coalición que abarque desde la centroizquierda hasta la derecha liberal, con el objetivo de evitar una disputa electoral concentrada entre la extrema derecha y la izquierda radical.
Macron llegó al poder en 2017 con una propuesta de centro y, tras dos mandatos consecutivos, no podrá presentarse nuevamente como candidato en los próximos comicios.
De acuerdo con los sondeos mencionados por la prensa francesa, Marine Le Pen aparece con posibilidades de imponerse en un eventual balotaje frente a Jean-Luc Mélenchon.
Un allegado al presidente aseguró que Macron “no se resigna a un duelo” entre ambos dirigentes. La alternativa que promueve incluiría al socialdemócrata Raphaël Glucksmann y al dirigente liberal de derecha David Lisnard, dejando fuera de ese espacio a los sectores de izquierda radical y extrema derecha.



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