Julieta Miranda, trabajadora sexual, denunció una nueva escalada de violencia contra mujeres trans en los bosques de Palermo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tras el ataque ocurrido durante la madrugada del sábado al domingo, las víctimas realizaron una presentación formal para dejar asentados sus testimonios, tanto de quienes recibieron agresiones directas como de aquellas que presenciaron los hechos.
En comunicación con el programa ''La Última Rosca'', emitido por Radio Up, Miranda sostuvo que no se trata de un episodio aislado, sino de una serie de situaciones violentas que, según relató, se vienen repitiendo desde hace tiempo: ''No es la primera vez que pasan estas situaciones, ya tuvimos reiteradas ocasiones donde nos fueron a atacar, donde nos pegaron, donde nos escupieron'', expresó.

La entrevistada también manifestó su preocupación por la posible organización de grupos que, según denunció, se comunican a través de redes sociales y publican contenidos vinculados con ataques a trabajadoras sexuales trans. En ese sentido, aseguró que desde hace más de dos meses había presentado una denuncia y advertido que la violencia podía agravarse si no se adoptaban medidas de protección: ''Si no hay seguridad y si no nos resguardan, esto va a pasar a cosas mayores'', había advertido. Después del último episodio, reclamó que los medios de comunicación contribuyan a visibilizar lo que sucede y pidió que las autoridades intervengan para evitar nuevas agresiones.
Denuncian un aumento de la violencia transfóbica
Al referirse al momento en que comenzaron a intensificarse estos episodios, Miranda ubicó un punto de inflexión en la última campaña electoral presidencial. Según explicó, desde entonces aumentaron las filmaciones de sus actividades en la zona de Palermo y la circulación de videos en plataformas digitales, donde se utilizan títulos y expresiones que, afirmó, buscan ridiculizarlas y deshumanizarlas.
También relató situaciones de discriminación sufridas por compañeras que dejaron el trabajo sexual y actualmente tienen empleos formales. Como ejemplo, mencionó el caso de una mujer trans que fue agredida físicamente por una clienta en una verdulería: ''No entiendo qué es lo que está pasando con nosotras'', manifestó, al cuestionar la viralización de contenidos que exponen y ridiculizan a las mujeres trans.

El temor a nuevas represalias
Miranda explicó que, aunque las denuncias permiten visibilizar lo que sucede, también generan temor entre las integrantes del colectivo. En particular, expresó preocupación por posibles represalias luego de que comenzaran a circular fotografías de los presuntos agresores en redes sociales.
La situación se vuelve aún más compleja porque muchas trabajadoras sexuales deben regresar a la zona de Palermo para sostener sus ingresos. ''Tenemos una vida que pagar, tenemos impuestos, tenemos que comprar comida y algunas de nosotras mantenemos a nuestros familiares'', señaló.
Sobre la relación con las fuerzas de seguridad, recordó que durante el año pasado atravesaron conflictos con efectivos policiales por el cierre de espacios que utilizaban como lugares de resguardo. Según su testimonio, recibieron indicaciones para no exhibirse demasiado y cuestionó las restricciones que, afirmó, se intentaron imponer sobre su actividad en el espacio público.

Advierten sobre ataques en otros puntos del país
La trabajadora sexual también aseguró que la violencia no se limita a los bosques de Palermo. Mencionó situaciones de represión contra compañeras en Constitución y Once, además de ataques transfóbicos en distintas provincias.
Entre los casos que relató, mencionó el de Denise, una integrante de la comunidad de la zona roja de Corrientes, quien habría sido golpeada por un grupo de diez jóvenes. Según contó Miranda, la mujer compartió fotografías de las lesiones que sufrió en distintas partes del cuerpo.
Hacia el final de la entrevista, la referente insistió en la necesidad de que cesen las agresiones y puedan desarrollar sus actividades sin miedo. ''Solamente pedimos que nos dejen vivir en paz'', expresó.
Y concluyó con una frase que sintetiza la preocupación que atraviesa al colectivo: ''¿Qué es lo que buscan, que nuestra muerte sea más rápida?'



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