La Fundación Pequeños Gigantes amplió sus servicios y actualmente acompaña a 170 familias en Misiones, a través de un equipo interdisciplinario que trabaja en el seguimiento y la atención de niños nacidos prematuramente y de otros pacientes que necesitan tratamientos especializados.
En una entrevista con Radio Up, su presidenta y subsecretaria de Primera Infancia, Paula Schapovaloff, presentó las novedades de la institución, que recientemente se trasladó a una nueva sede en Posadas, con mayor espacio e infraestructura para incorporar prestaciones.
La apertura oficial del edificio será el viernes 13 de noviembre, a las 9.30, en coincidencia con un nuevo aniversario de la fundación. Allí las familias podrán conocer las instalaciones, los profesionales y las nuevas terapias disponibles.
Schapovaloff explicó que el cambio de sede permitirá ampliar las posibilidades de atención. Entre las incorporaciones mencionó la psicomotricidad y adelantó que durante 2027 esperan comenzar con terapias acuáticas, aprovechando que el lugar cuenta con una pileta.

Un equipo de 11 profesionales y seguimiento hasta la adolescencia
La fundación cuenta actualmente con 11 profesionales, frente a los cuatro con los que comenzó su actividad. El equipo incluye pediatría, nutrición, psicología, kinesiología, psicomotricidad, psicopedagogía y estimulación temprana, entre otras áreas.
Los profesionales trabajan de lunes a lunes, de 8 a 20, mientras que la frecuencia de los controles se determina según las necesidades de cada niño.
Schapovaloff explicó que el acompañamiento puede continuar hasta la adolescencia, debido a que algunas dificultades relacionadas con el nacimiento prematuro pueden manifestarse durante la etapa escolar o en otros momentos del desarrollo.
Un niño puede haber evolucionado favorablemente durante la internación neonatal y los primeros años, pero presentar posteriormente dificultades en la lectura, la escritura, la atención o el aprendizaje. Por eso, insistió en que las familias deben sostener los controles y las evaluaciones, incluso cuando inicialmente no se detectan complicaciones.
También aclaró que la fundación no realiza diagnósticos por cuenta propia. Cuando un niño llega sin una evaluación previa, el proceso comienza con una consulta pediátrica y la intervención de los especialistas que correspondan.
La atención se extiende a niños con otros diagnósticos
Una de las decisiones que tomó la institución en el último tiempo fue ampliar su población destinataria. Actualmente, Pequeños Gigantes recibe a niños con distintos diagnósticos, independientemente de que hayan nacido o no prematuramente.
La medida responde a las dificultades que enfrentan muchas familias para acceder a terapias especializadas, especialmente cuando atraviesan situaciones de vulnerabilidad económica o carecen de cobertura suficiente. "Hoy la fundación está abierta a todo tipo de niños. Todos los diagnósticos, sin importar que hayan nacido o no prematuros", explicó Schapovaloff.
La presidenta señaló que los tratamientos pueden tener costos elevados y que la falta de turnos en el sistema de salud también representa una dificultad para quienes necesitan atención continua.
Actualmente, la organización acompaña a 170 familias y busca ampliar progresivamente su capacidad de respuesta mediante la incorporación de profesionales y nuevas prestaciones.
Acompañamiento social y articulación con organismos públicos
El trabajo de Pequeños Gigantes también incluye asistencia social y gestiones para resolver necesidades que exceden la atención en consultorio.
Schapovaloff explicó que la institución visita a las familias y colabora en la búsqueda de recursos como cunas, pañales, leche especializada, oxígeno, sondas, turnos médicos y tratamientos específicos. Para ello, articula acciones con otras fundaciones, el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Industria y el Instituto de Previsión Social (IPS), con el que mantiene un convenio.
La entrevistada remarcó que el acompañamiento debe contemplar las condiciones de vida de cada familia y las dificultades que aparecen durante el proceso de atención. "Se trabaja articuladamente, si no esto no se puede hacer y solo no vamos a ningún lado", sostuvo.
También destacó la importancia de la contención psicológica, debido a que el nacimiento prematuro de un bebé involucra a todo el grupo familiar.
"Cuando nace un niño prematuro nace una familia prematura. Es toda la familia a la que hay que acompañar, es toda la familia a la que hay que contener", expresó.
La historia personal que dio origen a Pequeños Gigantes
Durante la entrevista, Schapovaloff contó que su compromiso con la prematurez nació de su propia experiencia como madre.
Su hijo Juan nació a las 27 semanas de gestación, con apenas 900 gramos. El embarazo había sido complejo y ella permaneció internada durante los tres meses anteriores al parto. El bebé atravesó tres paros cardiorrespiratorios y una anemia extrema. "Lo único que nos decían era: hay que esperar, hay que esperar, hay que esperar", recordó.
La subsecretaria relató que recibió pronósticos muy difíciles sobre las posibilidades de supervivencia de su hijo y las eventuales consecuencias que podía tener su nacimiento anticipado.
Durante la internación, Juan permaneció cerca de dos meses en incubadora antes de que su madre pudiera alzarlo. La alimentación se realizaba mediante una sonda y el contacto físico estaba limitado por su condición clínica.
También recordó la falta de acompañamiento psicológico, las dificultades vinculadas con la lactancia y la incertidumbre que atravesó durante ese período. A los dos años, Juan fue diagnosticado con tres tumores en la garganta y debió someterse a varias intervenciones quirúrgicas. Actualmente tiene 14 años y, según contó su madre, se encuentra sano gracias al seguimiento y la atención recibida.
La experiencia permitió que Schapovaloff conociera de cerca las dificultades que enfrentaban otras familias para acceder a tratamientos, especialistas y estimulación temprana. "Yo pensaba, ¿qué pasa si yo no tengo trabajo? ¿Qué pasa si no tengo para pagar? ¿Qué hago si no puedo llevarlo al neurólogo?", recordó.
Esas preguntas y las situaciones que observó durante su paso por neonatología fueron el punto de partida para crear Pequeños Gigantes.

Juan también acompaña a otras familias
La historia de la fundación tiene una participación especial de Juan, quien desde los cuatro años acompaña a su madre en las visitas a las neonatologías.
Schapovaloff contó que su hijo participa de las actividades solidarias, lleva obsequios a los bebés internados, dona juguetes y ropa y conversa con otros padres que atraviesan una situación similar a la que vivió su familia. "Yo también estuve en esa caja", suele decirles a quienes se encuentran junto a sus hijos en las incubadoras.
Para Schapovaloff, esa participación forma parte de una historia familiar que también implicó explicar a su hijo por qué su madre dedica tantas horas al trabajo con otras familias.
La presidenta de Pequeños Gigantes consideró que su experiencia personal le permitió comprender las necesidades que aparecen durante una internación neonatal y después del alta, cuando comienza otra etapa de controles, tratamientos y adaptación familiar.
Con una nueva sede, un equipo profesional ampliado y una población destinataria que incluye a niños con distintos diagnósticos, la fundación busca sostener y extender su trabajo en Misiones, tanto desde la atención terapéutica como desde la asistencia social y el acompañamiento de las familias.
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