La cadena de electrodomésticos Megatone apagó las luces de su sucursal en el centro de Posadas y dejó a siete trabajadores en la calle. El referente del Centro de Empleados de Comercio, Agustín Gómez, confirmó a Radio Up que la firma también clausuró sus tiendas en Paraná y Río Cuarto, profundizando una ola de cierres a nivel nacional.
La fachada del inmueble exhibe hoy únicamente un cartel que anuncia un supuesto traslado de la empresa. Ese mismo aviso incluye instrucciones precisas para los clientes, a quienes les exige seguir pagando las cuotas de sus créditos pendientes.
Este nuevo golpe al sector comercial refleja el duro contexto de recesión y la fuerte caída del consumo. Las ventas minoristas se desplomaron drásticamente y las empresas ya no logran sostener los altos costos operativos ni los cánones locativos.
El local afectado pertenece a la Biblioteca Popular Posadas. El alquiler de este espacio representa la principal entrada de dinero para la entidad sin fines de lucro, que actualmente mantiene cinco empleados y enfrenta gastos operativos superiores a los de cualquier otra biblioteca de la provincia.
La institución ya atravesó un calvario con su inquilino anterior, Minicuotas Ribeiro. El antecedente de la crisis de Musimundo en 2021 sacudió al rubro, y en ese mismo año la firma Ribeiro decidió dejar de abonar el alquiler, lo que generó graves complicaciones. Finalmente, esa cadena cerró su última sucursal en octubre de 2026 tras 116 años de trayectoria, ahogada por un concurso preventivo.
Ahora, la centenaria biblioteca enfrenta el enorme desafío de salir a buscar un nuevo locatario en un mercado sumamente complicado. Encontrar un negocio que pueda afrontar semejante gasto resulta casi una misión imposible en el actual escenario económico.
Leé también: Primer empleo: cada vez piden más experiencia y los especialistas explican cómo superar esa barrera
El cierre de Megatone no solo destruye siete puestos de trabajo formal, sino que también pone en jaque la supervivencia de una institución cultural clave para Posadas. La situación evidencia cómo la crisis económica derriba comercios y, al mismo tiempo, arrastra a las entidades sin fines de lucro que dependen de sus rentas para subsistir.









