La Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA) advirtió que la reforma de la Ley de Bosques aprobada en Misiones, que permite el desarrollo de actividades silvopastoriles en áreas antes restringidas, representa un riesgo para los ecosistemas de alto valor de conservación. Sebastián Fermani, director de Conservación de la entidad, precisó en Radio Up que la organización sigue de cerca la modificación y que estarán atentos al proceso de reglamentación que deberá realizar la autoridad de aplicación.
“Estamos siguiendo muy de cerca esta modificación”, señaló Fermani, y explicó que la entidad observa con atención los cambios en los instrumentos orientados a conservar y promover el uso sustentable de los recursos. El especialista remarcó que la historia de la conservación en Argentina está atravesada por la tensión entre producción y conservación, y sostuvo que ambos conceptos pueden coexistir, aunque hay lugares donde se debe prestar especial atención.
El riesgo en la selva misionera
Fermani explicó que la incorporación de dos artículos a la ley está sujeta a un proceso de reglamentación y aprobación por parte del Ministerio de Ecología, y destacó que el organismo cuenta con personal idóneo para evaluar la medida. Sin embargo, advirtió que promover actividades silvopastoriles en la selva misionera implica un desafío por la complejidad del ecosistema.
“Cuando uno piensa en ecosistemas tan complejos como la selva misionera, esto hay que ponerlo en el centro de la mesa”, afirmó el director de Conservación, y advirtió que en otros lugares del país la ganadería funcionó como un paso previo a la deforestación. “Son sistemas tan intensivos que funcionaron como un desmonte diferido en el tiempo”, sostuvo.
El especialista detalló que los bosques misioneros tienen una estructura vertical compleja y un nivel de biodiversidad muy importante, por lo que pequeñas intervenciones pueden generar un gran impacto en todo el ecosistema. En ese sentido, mencionó que la alteración y fragmentación del paisaje puede atentar contra especies clave como el yaguareté, que necesita grandes extensiones de tierra y paisajes conectados para sobrevivir.
“La presencia del yaguareté es un indicador de un ecosistema sano, y un ecosistema sano nos da servicios ambientales como alimentos y agua pura”, explicó Fermani, y remarcó que no hay que ser lineales en este tipo de discusiones. El director de Conservación señaló que la ganadería requiere espacios y luz, lo que implica abrir el bosque y generar una alteración significativa.
La relación con los mercados de carbono
Consultado sobre la media sanción de la ley de mercados de carbono en el Senado, Fermani consideró que la situación es contradictoria y que se debe hacer una lectura global de las problemáticas complejas. “No tenemos que caer en el error de buscar soluciones simples a problemas complejos”, advirtió.
El especialista subrayó que mantener ecosistemas sanos tiene un valor económico muy alto y que restaurarlos después de que se modifican resulta mucho más caro. “Los mercados de carbono pueden ser una herramienta que articula instrumentos de financiamiento, pero no hay que ser simplistas”, afirmó Fermani, y agregó que la conservación de la biodiversidad y el turismo también generan valor económico.
La apuesta por los sistemas agroforestales
Fermani destacó que Vida Silvestre promueve en Misiones los sistemas agroforestales que combinan bosque nativo con cultivos como la yerba mate y el té, como una estrategia de restauración productiva. “Partimos de niveles de referencia en donde los ecosistemas ya se encuentran degradados y necesitamos que vuelvan a un estado de conservación aceptable”, explicó.
El director de Conservación concluyó que el enfoque debe ser promover la conectividad a nivel del paisaje para que las áreas abiertas puedan volver a los lugares de conservación. De esta manera, la organización busca un equilibrio entre la producción y la protección de los recursos naturales.
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La postura de Fundación Vida Silvestre deja en claro que la reforma de la Ley de Bosques en Misiones requiere un análisis profundo y una reglamentación cuidadosa para evitar riesgos en la selva misionera. El llamado de atención de la entidad apunta a que la promoción de actividades productivas en áreas de alto valor de conservación debe realizarse con precaución, priorizando la conectividad del paisaje y la protección de especies clave como el yaguareté.









