La reforma de la Ley de Bosques aprobada por la Cámara de Representantes de Misiones continúa generando cuestionamientos entre las organizaciones ambientalistas. En ese contexto, la Fundación Dante Piesco acudió al Superior Tribunal de Justicia con una acción de inconstitucionalidad y pidió que se adopten medidas preventivas para evitar posibles daños sobre el monte nativo. Además, reclamó que el gobernador Hugo Passalacqua utilice su facultad de veto para impedir que la modificación entre en vigencia.
En diálogo con Arriba la Radio, Fernando Piesco, referente de la organización, explicó que la presentación judicial busca frenar una reforma que, según su interpretación, reduce los niveles de protección ambiental existentes y habilita el avance de actividades productivas sobre sectores de selva que hasta ahora contaban con determinadas restricciones.
“Sabemos que todavía la ley no está promulgada, por lo tanto, nuestro gobernador tiene todavía la posibilidad de vetarla”, señaló Piesco, quien consideró que una decisión del Ejecutivo provincial podría evitar que el conflicto continúe por la vía judicial.
Sin embargo, advirtió que, si la normativa finalmente es promulgada, esperan una respuesta de la Justicia misionera. “Si el gobernador no la veta, esperamos que el Supremo Tribunal de Justicia actúe de manera precautoria para cuidar y no dejar este avance de la frontera sobre el monte nativo”, expresó.
El ambientalista también anticipó que la organización está dispuesta a continuar el reclamo en instancias superiores si no obtiene una respuesta favorable. “Y si no lo hace, avanzaremos a la Suprema Corte de Justicia”, sostuvo.
Una reforma que consideran regresiva para la protección ambiental
Piesco cuestionó los fundamentos utilizados para impulsar la modificación legislativa, particularmente la posibilidad de desarrollar actividades silvopastoriles y cultivos de yerba mate bajo monte en superficies que ya cuentan con protección ambiental.
Según explicó, estas prácticas pueden resultar compatibles con determinados modelos de producción sustentable cuando se implementan en terrenos previamente intervenidos. Sin embargo, advirtió que la situación cambia cuando se pretende incorporar ganado o cultivos en sectores donde actualmente existe selva nativa.
“Esta ley fue un caballo de Troya porque metieron, usando palabras o una actividad que es noble, que es la actividad silvopastoril o la yerba bajo monte, cuestiones que se suelen utilizar dentro de la conservación como una forma de producir amigable con el ambiente, la metieron para avanzar sobre áreas naturales protegidas”, cuestionó.
En ese sentido, estableció una diferencia entre recuperar superficies productivas mediante la incorporación de especies nativas y transformar ambientes naturales para desarrollar actividades agropecuarias.
“Una cosa es poner árboles donde hoy hay vacas y otra cosa, muy diferente, es poner vacas donde hoy hay selva”, ejemplificó.
Para el referente ambientalista, la modificación desconoce el funcionamiento integral de los ecosistemas selváticos y representa un retroceso respecto de las condiciones de conservación vigentes.
“Esta medida que se ha tomado en la Cámara de Representantes es absolutamente regresiva con respecto al cuidado del ambiente”, afirmó, al fundamentar el pedido de intervención preventiva presentado ante el Superior Tribunal de Justicia.
Advierten que la actividad ganadera podría impedir la regeneración natural de la selva
Uno de los principales argumentos de la organización está relacionado con las consecuencias que tendría la introducción de ganado en sectores de monte nativo.
Piesco explicó que la selva no está compuesta únicamente por los árboles de mayor tamaño, sino también por diferentes estratos de vegetación que permiten el funcionamiento del ecosistema. En particular, destacó la importancia del sotobosque, donde se desarrollan numerosas especies y crecen los ejemplares jóvenes que reemplazarán a los árboles adultos.
Según detalló, la presencia de ganado puede alterar ese equilibrio debido al consumo de vegetación, el pisoteo y la compactación del suelo. Además, los animales pueden alimentarse de los renovales, es decir, los árboles jóvenes que garantizan la continuidad del bosque.
“Si la vaca o el mismo uso productivo corta esos renovales, no hay sucesión, es decir, la selva no se puede regenerar. Por lo tanto, está condenada a morir en un mediano y largo plazo”, advirtió.
También señaló que la pérdida de vegetación en los estratos inferiores puede debilitar la estructura del monte y aumentar su vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos, como los fuertes vientos.
En ese escenario, explicó que no sería necesario talar directamente los árboles adultos para provocar una degradación progresiva de la selva, ya que la falta de regeneración natural terminaría comprometiendo su continuidad.
Preocupación por la fauna nativa y los conflictos entre el ganado y los grandes felinos
Piesco también fue consultado sobre las consecuencias que podría tener la reforma para los animales silvestres que habitan los sectores de monte alcanzados por las modificaciones.
El referente de la fundación sostuvo que la biodiversidad depende de la conservación integral del ecosistema y que la introducción de animales ajenos a ese ambiente puede alterar las condiciones necesarias para la supervivencia de numerosas especies.
“Vos pensás que le están dejando pelado el hogar”, expresó al describir cómo la eliminación de vegetación baja modifica el hábitat de la fauna.
Asimismo, advirtió que permitir la presencia de ganado dentro de la selva podría incrementar los conflictos con los grandes felinos, particularmente en zonas donde ya existen antecedentes de ataques a animales de producción.
“Ya hoy está habiendo problemas por depredación en potreros, imagínate cuando le pongan el ganado servido dentro del monte”, manifestó.
Para Piesco, este escenario demuestra que las consecuencias de la reforma no se limitarían a la vegetación, sino que también podrían afectar las relaciones entre las especies silvestres y las actividades productivas.

Cuestionamientos por la falta de consulta a las organizaciones ambientalistas
Otro de los aspectos señalados por el referente de la Fundación Dante Piesco fue la ausencia de instancias de participación durante el tratamiento legislativo.
Según relató, la mayoría de las organizaciones ambientalistas con las que mantuvieron contacto tomó conocimiento de la modificación cuando ya había sido sancionada por la Cámara de Representantes.
“Todas las organizaciones con las que estuvimos hablando, salvo Orembaé, el resto nos desayunamos con esto el mismo jueves cuando se sancionó”, afirmó.
Piesco también cuestionó que no se hubiera desarrollado una consulta popular para abordar una modificación normativa con posibles consecuencias sobre el patrimonio natural de Misiones.
De esta manera, el reclamo ambientalista mantiene abiertos dos caminos: la posibilidad de que Passalacqua vete la reforma antes de su promulgación y la intervención del Superior Tribunal de Justicia para impedir que se produzcan daños sobre las áreas protegidas. La Fundación Dante Piesco sostiene que, si ninguna de estas instancias prospera, continuará su planteo ante la máxima instancia judicial del país.
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