A un año de la tragedia del Yazá, Clemente Ferreira, jefe de Bomberos Voluntarios de Campo Viera, recordó el operativo de rescate que movilizó a bomberos voluntarios, efectivos policiales y personal de distintas localidades. En diálogo con Arriba la Radio, describió una escena que superó todo lo que había imaginado durante su preparación para este tipo de emergencias.
“Ese día superó todo lo imaginado”, expresó Ferreira al recordar la magnitud del episodio y las dificultades que enfrentaron los equipos durante las primeras horas del operativo.
El jefe de bomberos explicó que, cuando llegaron al lugar, ya había personal policial trabajando en el agua. Su primera decisión fue ordenar el descenso de los integrantes de su equipo para comenzar a rescatar a las personas que pedían ayuda.
“Lo primero que decidí fue ordenar al equipo a bajar también y empezar a tratar de sacar la gente que estaban desesperadas a los gritos pidiendo auxilio”, relató.
La cantidad de personas que necesitaban asistencia superaba los recursos humanos disponibles en ese primer momento. La situación comenzó a organizarse con la llegada de Bomberos Voluntarios de Oberá, con quienes distribuyeron las tareas para abarcar distintos sectores del lugar.
Mientras algunos grupos trabajaban en la zona del arroyo, otros se concentraron en el colectivo y en el sector ubicado debajo del puente. Ferreira recordó que los rescatistas trabajaron sin descanso hasta retirar a la última persona que permanecía dentro del vehículo.
“Trabajamos en conjunto y ahí nos distribuimos las tareas”, explicó sobre la coordinación entre los equipos que participaron del operativo.

El impacto emocional que dejó la tragedia
La experiencia dejó una marca en los bomberos que participaron del rescate. Ferreira reconoció que se trató de una situación para la que nadie está completamente preparado, incluso cuando cuenta con capacitación para intervenir en emergencias.
Durante la entrevista, recordó que se ofreció asistencia psicológica a los integrantes del cuartel. Sin embargo, después de consultar con su personal, señaló que todos prefirieron afrontar el proceso emocional por sus propios medios.
El jefe de Bomberos Voluntarios de Campo Viera explicó que, durante el operativo, la adrenalina y la urgencia de salvar vidas no dejaban demasiado espacio para procesar lo que estaba ocurriendo. La dimensión emocional aparecía con mayor fuerza una vez que cesaba la actividad.
“En ese momento es como que tu mente se bloquea, se encapsula, no te da tiempo a pensar mucho”, describió.
Según relató, el momento en que se hizo el silencio fue cuando comenzó a tomar dimensión de lo sucedido y a experimentar sensaciones que durante el rescate no había podido registrar.
A un año de la tragedia, el recuerdo continúa presente. Ferreira contó que suele pasar por el puente porque viaja con frecuencia hacia Oberá y que resulta inevitable volver mentalmente a aquella madrugada.
Más capacitaciones y nuevos equipos para los bomberos
Tras la experiencia, el cuartel de Campo Viera continuó con su preparación para responder ante distintas emergencias. Ferreira señaló que las capacitaciones se mantienen de manera constante, tanto a través de la Academia Provincial como dentro de la propia institución, donde también se forman cadetes y aspirantes.
Además, destacó la incorporación de equipamiento que no tenían al momento de la tragedia.
“Adquirimos equipos de rescate con cuerda, que en ese entonces no lo teníamos”, explicó al referirse a las mejoras realizadas para fortalecer la capacidad de respuesta del cuartel.
Ferreira sostuvo que la intención es continuar con la preparación y sumar herramientas para actuar con la mayor profesionalidad posible ante situaciones complejas. También remarcó que espera que una tragedia de esa magnitud no vuelva a repetirse.
La experiencia, lejos de alejar a los integrantes del cuartel de su vocación, fortaleció su decisión de continuar. Según Ferreira, ninguno de los bomberos manifestó que quisiera abandonar la actividad después de lo vivido.
Por el contrario, afirmó que el episodio reforzó el compromiso del grupo con la tarea de rescatar personas y seguir capacitándose.
El reconocimiento al trabajo voluntario
Ferreira también se refirió a las dificultades que enfrentan quienes integran los cuerpos de bomberos voluntarios. Señaló que el reconocimiento social suele hacerse visible cuando ocurre una tragedia, pero que con el paso del tiempo el trabajo cotidiano de los rescatistas vuelve a quedar en segundo plano.
“Cuando pasan estas cosas, ahí sí somos reconocidos, pero pasan los días, pasan los meses y seguimos olvidados”, manifestó.
El jefe de bomberos recordó que quienes integran la institución deben compatibilizar la actividad con sus trabajos y sus responsabilidades personales, mientras se preparan para intervenir ante accidentes de tránsito, incendios y otras emergencias.
Aun así, aseguró que la motivación principal sigue siendo ayudar a quienes lo necesitan, incluso cuando se trata de personas desconocidas.
En ese sentido, convocó a más personas a sumarse a los bomberos voluntarios y destacó el valor de dedicar parte del tiempo libre a una actividad orientada a salvar vidas.

El agradecimiento de la madre de uno de los sobrevivientes
Uno de los momentos más significativos de la entrevista se produjo cuando Carolina, madre de Emilio Jiménez, uno de los sobrevivientes de la tragedia, se comunicó con el programa para agradecer el trabajo de los bomberos y de los demás equipos que participaron del operativo.
La mujer explicó que hasta ese momento no había tenido la oportunidad de expresar personalmente su agradecimiento a quienes intervinieron durante aquella madrugada.
“Le quería agradecer muchísimo lo que hicieron. Mi hijo sobrevivió y le quería agradecer muchísimo a ese bombero y a todos los que trabajaron ahí esa madrugada”, expresó al dirigirse a Ferreira.
El jefe de Bomberos Voluntarios de Campo Viera respondió que el trabajo se realiza por vocación y por el compromiso de ayudar a quienes atraviesan una emergencia.
“Nosotros no esperamos un agradecimiento porque simplemente lo hacemos de corazón”, sostuvo.
Durante el intercambio, ambos manifestaron su intención de mantener el contacto para concretar un encuentro personal. Ferreira también recordó que en el operativo trabajaron bomberos de Campo Viera y Oberá, efectivos policiales y personal de salud.
El diálogo permitió reunir, a través de la radio, a uno de los responsables del rescate y a la madre de un sobreviviente, en un intercambio atravesado por el agradecimiento y el recuerdo de una madrugada que marcó a quienes estuvieron allí.
A un año de la tragedia del Yazá, Ferreira destacó la importancia de continuar con las capacitaciones y el equipamiento de los bomberos, mientras conserva presente una experiencia que, según reconoció, será difícil de olvidar.
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