El triunfo del Frente Unidos por la Dignidad (FUD) en las elecciones de convencionales constituyentes de 2006 marcó un punto de inflexión en la historia política de Misiones. La alianza, integrada por sectores políticos, sociales y religiosos, se había conformado para impedir la reforma constitucional que impulsaba el entonces gobernador Carlos Rovira, con el objetivo de habilitar la reelección indefinida.
Veinte años después, Belgrano, uno de los integrantes de los primeros lugares de la lista encabezada por el obispo Joaquín Piña, reconstruyó en una entrevista con Radio Up cómo se gestó aquella experiencia, qué significó recorrer la provincia y cuáles fueron las tensiones que atravesaron la campaña.
Desde Córdoba, donde vive actualmente, el exsacerdote destacó que la participación surgió de un trabajo previo vinculado con los derechos ciudadanos y la institucionalidad democrática. También recordó las dificultades para articular una oposición diversa y sostuvo que la alternancia es necesaria para evitar la concentración del poder.

El origen del FUD y la defensa de la alternancia democrática
Belgrano explicó que su participación comenzó con una tarea de información y formación ciudadana, en un contexto en el que distintos sectores buscaban frenar la posibilidad de que el gobernador pudiera permanecer indefinidamente en el cargo.
"Empezamos a elaborar un folleto, poder informar, clarificar. Veníamos trabajando sobre derechos ciudadanos", recordó sobre aquellos primeros pasos.
En ese sentido, planteó que la discusión trascendía la coyuntura electoral y apuntaba a establecer límites institucionales al ejercicio del poder. Para el exconvencional, la alternancia constituye una condición importante para el funcionamiento democrático, independientemente de quién ocupe un cargo público.
La incorporación a la lista de convencionales no fue, según contó, una decisión individual aislada. En ese momento trabajaba en Cáritas Diocesana y participaba de iniciativas vinculadas con los derechos ciudadanos, una tarea que se había profundizado durante la crisis económica y social de 2001 y 2002. "Fui acompañado por un equipo muy grande", señaló. En distintos municipios había personas vinculadas con Cáritas y con el ámbito eclesial que ya participaban en espacios de formación y organización comunitaria.
La candidatura, explicó, formaba parte de una propuesta colectiva orientada a mejorar la institucionalidad de la provincia.
El liderazgo de Joaquín Piña y la unidad de sectores diferentes
Uno de los aspectos centrales de la entrevista fue el papel que desempeñó Joaquín Piña en la construcción del frente opositor. La alianza reunió a dirigentes y organizaciones con distintas posiciones políticas, además de representantes de diversos espacios religiosos y sociales.
Para Belgrano, la capacidad de diálogo del obispo fue determinante para alcanzar esa articulación.
"Creo que la conformación del FUD fue posible por el liderazgo de monseñor Piña. Él tenía muy clara la propuesta y una autoridad moral que podía dialogar con las diversas posiciones", sostuvo.
El exsacerdote destacó que el frente pudo sostenerse a partir de un objetivo compartido, aun cuando sus integrantes tenían diferentes afinidades y recorridos. Durante la campaña, los equipos se organizaron para visitar localidades, recorrer barrios y mantener encuentros con las familias.
Belgrano recordó especialmente las recorridas por más de 55 municipios y los viajes en combi que reunían a entre diez y quince personas. Compartían jornadas de trabajo, visitaban hogares y conversaban directamente con los vecinos.
"Todo eso es muy rico como proceso de integración en una sociedad", afirmó.
La experiencia también le permitió conocer de cerca el funcionamiento de las organizaciones políticas y contrastar las estructuras que se presentaban como territorialmente consolidadas con la presencia real que tenían en cada lugar.

Las presiones durante la campaña y el silencio de parte del electorado
A dos décadas de aquella elección, Belgrano recordó que la campaña estuvo atravesada por tensiones y situaciones de presión sobre quienes participaban de la oposición.
Entre los episodios que mencionó, contó que el programa de televisión en el que intervenían fue suspendido en dos oportunidades y que los vehículos utilizados para las recorridas recibieron mayores controles. También señaló que circularon publicaciones periodísticas con acusaciones que, según afirmó, no correspondían con hechos reales.
"Creo que sí hubo tensiones, de presión", expresó.
Para el exconvencional, esas situaciones reflejaban las dificultades que puede generar la concentración del poder cuando condiciona la expresión pública de las personas. En ese contexto, consideró importante distinguir la discusión política legítima de los ataques personales.
"Hay que discutir proyectos, concepciones y no denigrar a las personas", remarcó.
Durante la entrevista en Radio Up también se refirió al fenómeno que, según recordó, se manifestaba en las conversaciones con los vecinos: personas que anticipaban su voto por el FUD, pero pedían que esa decisión no se hiciera pública.
Belgrano relacionó ese comportamiento con el temor a las consecuencias de expresar una posición política diferente.
"Uno de los motivos por el cual uno plantea la alternancia es para que el poder no se acumule de tal manera que genere una presión de no poder expresarse", explicó.
En ese marco, valoró el carácter secreto del voto como una garantía para que cada ciudadano pueda decidir sin exponer públicamente sus preferencias.
El después del triunfo y su regreso a la actividad pastoral
Luego de la elección, Belgrano continuó con su actividad eclesial. Aclaró que su participación en el FUD respondió a un objetivo institucional y que no buscaba desarrollar una carrera partidaria.
Según relató, después del triunfo hubo sectores políticos que se acercaron para proponerle continuar participando en elecciones posteriores. Sin embargo, explicó que esa posibilidad no coincidía con sus intenciones.
"Yo tenía un rol desde mi ministerio y no partidario", afirmó.
También señaló que procuró establecer límites claros respecto de su participación y que recibió muestras de reconocimiento por el trabajo realizado. Al mismo tiempo, reconoció que una experiencia de estas características no genera una aceptación unánime y que las diferencias forman parte de la vida democrática.
Belgrano permaneció alrededor de 17 años en Misiones. Había llegado inicialmente por un período de tres años, pero su estadía se extendió mediante sucesivas prórrogas. Entre fines de 2007 y comienzos de 2008 regresó a la provincia de Buenos Aires para prestar otro servicio en una diócesis.
En la actualidad vive en Córdoba, en una zona serrana donde también se dedica a sembrar y plantar frutales. Además, contó que continúa vinculado con algunas personas de Misiones y que su recorrido profesional lo llevó a trabajar en la prevención de la violencia y los abusos, así como en herramientas para abordar experiencias traumáticas.

Su mirada sobre la Iglesia y la participación política
Consultado sobre si la Iglesia debería volver a involucrarse en política de una manera similar a la experiencia del FUD, Belgrano distinguió entre la participación institucional en la vida democrática y el respaldo partidario a un candidato.
Consideró que las organizaciones religiosas y sus integrantes forman parte de la sociedad y, por lo tanto, tienen motivos para interesarse por las decisiones que afectan a la comunidad. Sin embargo, sostuvo que ese compromiso no necesariamente debe traducirse en el apoyo electoral a una candidatura específica.
"Como miembros de la sociedad siempre tendremos que estar atentos a lo que hace al sistema democrático y a lo que es la política más no partidaria", planteó.
También explicó que nunca sintió una vocación particular por incorporarse a un partido o crear un espacio político propio. A su entender, la participación partidaria requiere una vocación específica y puede presentar dificultades cuando las prácticas políticas entran en contradicción con los valores personales.
Sobre su vínculo con Rovira durante aquellos años, contó que conoció al entonces gobernador en alguna reunión general, aunque nunca mantuvo una conversación directa con él. Sí tuvo mayor contacto con el vicegobernador y con ministros durante el período de la crisis de 2001 y 2002, cuando distintos sectores buscaban alternativas para afrontar la situación social y económica.
A veinte años, una evaluación de la democracia y la política
Al reflexionar sobre el legado del FUD en Misiones, Belgrano reconoció que no sigue de cerca toda la actualidad política provincial. Aun así, consideró que la experiencia dejó aprendizajes importantes para las comunidades que participaron.
También expresó una mirada crítica sobre el funcionamiento de la política argentina y la persistencia de intereses particulares por encima de los objetivos colectivos.
"La vida partidaria y política no es fácil en nuestro país. A veces hay otros intereses, no está el bien común, no está el desarrollo ciudadano", sostuvo.
Desde su perspectiva, las disputas partidarias y los intereses personales pueden deteriorar los proyectos compartidos. Por eso, consideró necesario recuperar la capacidad de construir acuerdos que permitan responder a las necesidades de la sociedad.
Consultado sobre la situación actual del país, describió un escenario de fuertes desigualdades y manifestó su preocupación por las dificultades que enfrentan muchas personas para sostener condiciones de vida dignas.
"Cuando un sistema no permite que una persona que trabaja tenga los recursos para poder vivir dignamente, es un sistema que no está bien", afirmó.
Para Belgrano, esa situación exige revisar las decisiones y los modelos que organizan la vida económica y social, con el bien común como referencia.
También identificó las divisiones políticas como uno de los obstáculos para construir respuestas colectivas. A su entender, las diferencias sobre los modelos productivos y las formas de organización social se suman a una fragmentación de larga data que dificulta la integración de proyectos.

La libertad, la diversidad y la necesidad de escuchar al otro
Hacia el final de la entrevista, Belgrano reflexionó sobre el significado de la libertad, en el marco de la conmemoración de la recuperación de la democracia en la Argentina.
Su planteo se centró en la relación entre la historia personal, la capacidad de decidir y la convivencia con quienes piensan de manera diferente.
Explicó que las experiencias de vida influyen en la forma en que las personas interpretan la realidad, expresan sus ideas y construyen sus valores. Por eso, consideró que el ejercicio de la libertad también requiere un trabajo personal para reconocer esas influencias y comprender las propias posiciones.
"Para poder vivir la libertad tenemos que haber tenido un gran aprendizaje en lo que es la diversidad", sostuvo.
En esa línea, señaló que la libertad de expresión implica tanto la posibilidad de manifestar las propias ideas como la capacidad de aceptar que otras personas hagan lo mismo, incluso cuando existen desacuerdos.
Belgrano trasladó esa reflexión a los vínculos cotidianos, desde las relaciones familiares hasta los espacios de trabajo, donde escuchar y aceptar las diferencias constituye un aprendizaje permanente.
A veinte años de la elección que frenó la reelección indefinida en Misiones, su recuerdo del FUD volvió así sobre uno de los ejes de aquella experiencia: la necesidad de establecer límites al poder, fortalecer la participación ciudadana y construir una convivencia democrática en la que las diferencias puedan expresarse sin temor.
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