En el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma, que se conmemora cada 15 de septiembre, la Dra. Mariana Marull, hematóloga, habló sobre esta enfermedad y la importancia de reconocer sus principales síntomas para favorecer una consulta médica temprana.
La especialista brindó detalles en comunicación con el programa La Última Rosca, emitido por Radio Up, donde explicó que el linfoma es una enfermedad frecuente, aunque todavía poco conocida por gran parte de la población: “Es una enfermedad muy frecuente, representa aproximadamente el 4% de todos los cánceres y no es muy conocido por la población”, señaló Marull.

Ganglios persistentes: una de las principales señales de alerta
Entre los síntomas más frecuentes se encuentra el agrandamiento de los ganglios linfáticos. Estos pueden aparecer en distintas zonas del cuerpo, como el cuello, las axilas o la región inguinal, aunque también pueden desarrollarse internamente: “Los principales síntomas son agrandamiento de los ganglios linfáticos”, explicó la hematóloga, y agregó que también pueden presentarse síntomas inespecíficos como fiebre y pérdida de peso.
Uno de los aspectos que destacó es la importancia de observar la evolución de esos ganglios. Cuando persisten en el tiempo, no disminuyen de tamaño o incluso aumentan, es necesario realizar una consulta médica: “Generalmente sucede que llevan mucho tiempo con adenopatías, o sea con ganglios que persisten en el tiempo, que por más que se automediquen esos ganglios no bajan o incluso a veces aumentan mucho de tamaño”, sostuvo.
Marull señaló además que algunos ganglios pueden alcanzar tamaños importantes y que no siempre son visibles o palpables, ya que también pueden ubicarse en zonas internas, como el mediastino o el abdomen.

¿Cuándo un ganglio puede ser una señal de alerta?
La especialista explicó que un ganglio inflamado puede aparecer ante cuadros infecciosos habituales, por ejemplo, durante un dolor de garganta. Sin embargo, si después del tratamiento correspondiente no desaparece, es importante volver a consultar: “Si con esto no mejora, hay que volver a consultar y tal vez es necesario hacer estudios un poco más complejos como una ecografía, un estudio de imágenes, una tomografía para determinar estos ganglios cuánto miden”, indicó.
Además de los ganglios persistentes, mencionó otros síntomas a los que prestar atención: pérdida de peso involuntaria, picazón generalizada, sudoración nocturna y fiebre: “También prestar atención a la pérdida de peso involuntaria, otro síntoma muy frecuente es el prurito, que es como que pica el cuerpo, picazón del cuerpo inexplicable, sudoración nocturna o fiebre”, detalló.
Cómo se diagnostica el linfoma
Ante la sospecha de un linfoma, el proceso diagnóstico puede comenzar con estudios de imágenes para determinar la ubicación y características de los ganglios.
Sin embargo, Marull remarcó que el diagnóstico requiere una biopsia del ganglio, que luego es analizada mediante anatomía patológica y estudios específicos: “Lo que hay que hacer es tomar una biopsia, o sea tomar una muestra de ese ganglio que generalmente tiene que ser una biopsia excisional, que sea una muestra representativa del ganglio”, explicó.
A partir de estos estudios se puede determinar el tipo de linfoma y diferenciar, entre otros, los linfomas de Hodgkin y los linfomas no Hodgkin, cuyos tratamientos pueden ser diferentes.
Tratamientos y posibilidades de curación
La hematóloga destacó que existen distintos tipos de linfoma y que el tratamiento depende de cada diagnóstico. En algunos casos se utiliza quimioterapia, mientras que otros pueden requerir inmunoterapia o incluso seguimiento sin tratamiento inmediato: “Es muy variado de acuerdo al tipo de linfoma”, explicó.
En el caso del linfoma de Hodgkin, señaló que “con tratamiento, con quimioterapia, en primera línea, digamos, la primera intención, generalmente el 80% se curan”.
También remarcó que actualmente existen múltiples estrategias terapéuticas y que “logran curar entre el 70% a 80% de estas patologías”.
La importancia de prestar atención al propio cuerpo
En el Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma, la recomendación central es no ignorar síntomas que persisten y consultar con un profesional de la salud: “Principalmente palparse, palparse los ganglios acá debajo de la mandíbula, en la parte de arriba de las clavículas, en la región axilar”, recomendó Marull.
La especialista insistió en que la presencia de un ganglio inflamado no significa necesariamente que exista un linfoma, pero sí que aquellos ganglios que persisten, aumentan de tamaño o se acompañan de otros síntomas requieren una evaluación médica.



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