El Auditórium Montoya de Posadas será escenario este domingo 13 de septiembre, a las 20 horas, de uno de los encuentros artísticos más destacados de la cartelera cultural misionera. Allí se estrenará “Bailongo”, una producción conjunta del Ballet Neoclásico Posadas y el Quinteto Tangazo, que propone fusionar la fuerza de la danza con la música de Astor Piazzolla interpretada en vivo.
La obra, concebida por el director artístico Lucas Oliva, tendrá además la participación vocal de Loreley Benítez Kitegroski y contará con la dirección general de Cintia Mansilla, mientras que la dirección musical estará a cargo de Diego Olsson, integrante del Quinteto Tangazo.
En una entrevista con Radio Up, Olsson contó cómo fueron los meses de preparación y explicó que la propuesta surgió a partir de una invitación del Ballet Neoclásico Posadas, que ya había presentado Bailongo en distintos escenarios con la música grabada.
“Hace varios meses que venimos con esta idea, ya estamos en la previa, pero estamos muy emocionados”, relató el músico. La diferencia central de esta nueva versión será justamente la presencia de los músicos sobre el escenario, generando una interacción directa entre la interpretación musical y los bailarines.
Piazzolla en vivo, otra experiencia para los artistas y el público
Para Olsson, tocar la música de Astor Piazzolla en vivo modifica completamente la experiencia. El músico explicó que el contacto entre quienes ejecutan la obra y quienes bailan genera un intercambio que no existe cuando la música está grabada.
El Quinteto Tangazo ya cuenta con experiencia en este tipo de propuestas. En años anteriores compartió escenario con el Ballet Expandance de Laura Romero y también participó de presentaciones junto al ballet del Parque del Conocimiento. “Es otra la experiencia, otra la sensación, tanto para los bailarines como para nosotros”, sostuvo Olsson, quien definió el nuevo espectáculo como un desafío y, al mismo tiempo, como una experiencia de gran satisfacción artística.
El repertorio estará íntegramente relacionado con Piazzolla, pero también incluirá obras vinculadas con Horacio Ferrer, uno de los principales colaboradores del compositor. Además de las intervenciones del ballet, habrá momentos específicamente musicales a cargo del quinteto y participaciones vocales de Loreley Benítez Kitegroski.
Olsson invitó especialmente a quienes nunca tuvieron la posibilidad de escuchar a Piazzolla en vivo a acercarse al espectáculo. “Que vayan a dejarse sorprender”, planteó durante la entrevista, al remarcar que escuchar una obra por primera vez en un escenario genera una experiencia diferente a reproducirla en un disco.

Quinteto Tangazo, una historia que comenzó en 2012
El Quinteto Tangazo comenzó su recorrido en 2012 y, desde entonces, atravesó distintas transformaciones en su formación. Actualmente sus integrantes residen en distintos puntos de Misiones y también fuera de la provincia, una característica que obliga a organizar los ensayos y presentaciones con anticipación.
Uno de los integrantes, el bandoneonista Joaquín Benítez Kitegowski, está radicado en Buenos Aires desde hace varios años. A eso se suma la presencia de músicos que viven en distintas localidades misioneras.
Olsson explicó que esta particular distribución geográfica lleva al grupo a trabajar con fechas pautadas con mucha anticipación. Parte de los ensayos se realizan individualmente con audios de referencia y, cuando los músicos logran reunirse, concentran el trabajo en jornadas intensivas destinadas a pulir detalles.
Para el estreno de Bailongo, los ensayos se extendieron durante varias horas. La llegada de algunos integrantes desde otras ciudades y provincias permitió realizar encuentros presenciales antes de la presentación.
La formación reúne a Joaquín Benítez Kitegowski en bandoneón, Matías Tschieder en contrabajo, Zakary Phillips en violín, además de Tomás González Fabi, quien reside en Buenos Aires y se dedica también a tocar en casas de tango de esa ciudad. Loreley Benítez Kitegroski participa como cantante. “Más federal, imposible”, resumió Olsson al describir la dinámica del grupo y los esfuerzos para sostener una propuesta musical especializada desde Misiones.
El tango en Misiones y una música que sigue siendo de vanguardia
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la vigencia del tango en Misiones. Olsson reconoció que en la región existe una fuerte asociación con las milongas y los espacios donde la gente se reúne para bailar, aunque la presencia de grandes orquestas típicas no es habitual.
En ese contexto, el Quinteto Tangazo encuentra un espacio particular para acercar el tango instrumental a nuevos públicos.
El músico cuestionó la idea de pensar al tango únicamente como una música perteneciente al pasado. Según explicó, esa mirada no contempla la transformación que atravesó el género a partir de la revolución impulsada por Piazzolla.
“Lo que nosotros estamos haciendo es otra cosa, es algo más revolucionario, es algo más de vanguardia”, explicó Olsson, quien recordó el proceso de renovación que atravesó el tango desde mediados del siglo XX y durante las décadas siguientes. Para el músico, la obra de Piazzolla conserva una particular vigencia porque, aun cuando fue compuesta décadas atrás, continúa sonando como una música novedosa. “Su música sigue siendo nueva”, afirmó.

Entre la partitura y la interpretación
Aunque el quinteto trabaja con partituras y busca respetar las composiciones, Olsson explicó que la interpretación musical siempre deja espacio para determinados matices.
“La música está entre las notas, no es lo que está escrito”, señaló al recuperar una frase de uno de sus maestros.
En ese sentido, explicó que el grupo procura conservar la esencia de las obras de Piazzolla, aunque existen pequeñas modificaciones y sutilezas propias de la experiencia de los músicos. Son detalles que aparecen con el tiempo, después de años de interpretar un repertorio y de conocer profundamente sus estructuras.
Del violín a la guitarra y una vida atravesada por la música
El vínculo de Diego Olsson con la música comenzó desde muy joven. Su formación se inició con el maestro Ricardo Vuori, en Oberá, en una orquesta escuela donde comenzó a tocar el violín.
Tenía apenas 16 años cuando empezó a acercarse al tango, algo que, según reconoció, resultaba llamativo para un joven de esa edad. Sin embargo, la posibilidad de tocar ese repertorio y compartir experiencias con referentes musicales hizo que el género adquiriera rápidamente otra dimensión.
Con el tiempo incorporó distintos instrumentos. Además del violín, toca guitarra y tiene formación en piano, aunque reconoce que su instrumento preferido es la guitarra. Su recorrido tampoco quedó limitado al tango. Pasó por la música académica clásica y actualmente forma parte también de Fiesta Vibras, una agrupación de 17 músicos que aborda una enorme diversidad de géneros.

Fiesta Vibras y una propuesta musical sin fronteras
La experiencia de Olsson con Fiesta Vibras amplía todavía más su recorrido musical. La agrupación trabaja con tres grandes bloques.
Uno de ellos, denominado “bloque grupero”, reúne elementos de funk, jazz, disco y afrobeat. Otro, denominado “Brazuca”, recorre géneros brasileños como la bossa nova, samba, forró, frevo, maracatu y baião. El tercer bloque, el “combo pachanguero”, incorpora cumbia, salsa, cha cha cha, merengue, boleros y música boliviana, entre otros estilos.
La formación incluye batería, percusión, piano, guitarras, bajo, acordeón, violines, trombón, trompeta, saxofones, clarinete y flauta traversa, además de voces. La diversidad también llegó al repertorio, con incursiones incluso en la música klezmer.
La música como herramienta para formar a niños y jóvenes
Además de su actividad como músico, Olsson trabaja como preparador vocal del Coro de Niños del Parque del Conocimiento, donde acompaña a chicos y adolescentes de distintas edades. La experiencia le permite observar de cerca los gustos musicales de las nuevas generaciones, desde el K-pop hasta el rock nacional y otros estilos.
Actualmente trabaja con un grupo integrado por niños y jóvenes de entre 9 y 16 años, en un espacio donde la diversidad de edades obliga a adaptar permanentemente las estrategias pedagógicas.
Una de las experiencias que más lo entusiasma es el trabajo con repertorios que los propios chicos descubren. Actualmente están abordando canciones del rock nacional, incluyendo obras de distintas décadas.
Olsson destacó especialmente la respuesta de los alumnos frente a canciones que no forman parte necesariamente de los consumos musicales más inmediatos de su generación.
El trabajo tampoco se limita al canto. Los chicos participan de propuestas teatrales y de una suerte de teatro musical, incorporando vestuario, luces, puesta en escena y actuación. Incluso participaron recientemente de una opereta de composición propia de Matías Almirón, acompañados por una orquesta en vivo.
Enseñar música también es enseñar a cuidarse
Para Olsson, la formación musical no puede reducirse a la técnica vocal. Uno de los aspectos que procura transmitir a los alumnos es la importancia de comprender que el cuerpo es el instrumento.
Por eso trabaja cuestiones vinculadas con la proyección de la voz, los resonadores y el cuidado vocal, pero también con hábitos cotidianos como dormir y alimentarse adecuadamente.
El objetivo, explicó, es que esos aprendizajes trasciendan el aula y puedan ser aplicados en otros ámbitos de la vida. En ese sentido, considera que el coro funciona también como un espacio de integración social y de aprendizaje colectivo.
La inteligencia artificial y el desafío de conservar el sentimiento
La conversación también abordó uno de los fenómenos que atraviesan actualmente la producción cultural: la inteligencia artificial aplicada a la música.
Olsson reconoció que observa con cierta preocupación la proliferación de canciones, discos y playlists generados mediante herramientas de inteligencia artificial, especialmente cuando pueden reproducir producciones complejas con numerosos instrumentos.
Para el músico, la tecnología podría utilizarse como una herramienta, pero considera necesario establecer ciertos límites y no perder de vista el valor de la interpretación humana. “Hay que abrir los oídos y escuchar de todo, no cerrarse”, planteó al hablar también con los jóvenes.
Su preocupación central aparece vinculada con aquello que distingue a una interpretación humana: la emoción, la experiencia y el sentimiento que atraviesan la ejecución de una obra.
“Hacer música con amigos es muy lindo”
Para Olsson, la música no constituye solamente una actividad profesional o artística. Es una parte central de su vida.
Consultado sobre qué significaría para él dejar de hacer música, reconoció que le resulta difícil imaginarlo. La música, explicó, permanece incluso cuando no está tocando un instrumento o escuchando una grabación. “Todo el tiempo hay música en mi cabeza”, contó.
Esa relación permanente con la música también explica la intensidad con la que vive cada presentación del Quinteto Tangazo. Reconoció que las jornadas previas pueden ser agotadoras, entre ensayos, viajes, pruebas de sonido y coordinación, pero definió la experiencia como una combinación de adrenalina, alegría y felicidad.
Y en el caso de Bailongo, esa sensación se potencia por la posibilidad de interpretar la obra de Astor Piazzolla junto a bailarines y frente al público. “Es felicidad plena”, resumió.

Bailongo se presenta este domingo en el Auditórium Montoya
El estreno de “Bailongo” será este domingo 13 de septiembre a las 20 horas en el Auditórium Montoya, ubicado en Ayacucho 1962, Posadas.
La propuesta reunirá al Ballet Neoclásico Posadas, dirigido artísticamente por Lucas Oliva y bajo la dirección general de Cintia Mansilla, con el Quinteto Tangazo, dirigido musicalmente por Diego Olsson, y la participación vocal de Loreley Benítez Kitegroski.
El espectáculo propone recorrer el universo de Piazzolla y Horacio Ferrer a través de una combinación de danza, música instrumental y canto.
Las entradas anticipadas pueden adquirirse mediante Ticket Misiones y directamente con los integrantes de los elencos. Según informó Olsson durante la entrevista, las entradas generales tienen un valor de $30.000, mientras que para jubilados y estudiantes el precio es de $25.000. También habrá venta en puerta.
La invitación del Quinteto Tangazo es, en definitiva, a vivir el tango desde otro lugar: no como una música detenida en el tiempo, sino como una expresión capaz de dialogar con la danza contemporánea, sorprender a nuevas generaciones y recuperar, en cada interpretación, la fuerza renovadora de Piazzolla.
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— Radio Up (@radioupar) September 11, 2026



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