El transporte de pasajeros atraviesa una situación cada vez más compleja en Misiones, marcada por la caída de la demanda, la reducción de frecuencias, el atraso en las compensaciones y las dificultades que enfrentan las empresas para renovar sus unidades. Así lo advirtió Juan Manuel Fouce, representante de la Cámara de Empresarios del Transporte Automotor de Pasajeros, al analizar el escenario actual del sector.
En diálogo con Radio UP, Fouce señaló que la crisis no es reciente, sino que se viene profundizando desde hace años. Según explicó, después de la pandemia se produjo una retracción de aproximadamente 40% en la demanda, mientras que los fondos provinciales y las compensaciones tarifarias no se actualizaron al ritmo de las necesidades del sistema.
A esto se suma el atraso en el pago del boleto educativo. “Se está debiendo marzo y abril. Es muy complejo”, sostuvo el dirigente, quien cuestionó además la falta de diálogo institucional con el área específica de transporte.
“Hace nueve años, por ejemplo, que yo no hablo con su secretario de transporte”, afirmó Fouce. En ese sentido, señaló que las empresas terminan recurriendo al Ministerio de Hacienda para plantear sus dificultades y reclamó una política integral que permita sostener el sistema.
Uno de los principales problemas está relacionado con la renovación de las unidades. Fouce consideró insuficientes los fondos destinados a la adquisición de colectivos y explicó que los montos disponibles no permiten recomponer significativamente una flota que viene acumulando años de deterioro.
“Con 3.000 millones vos no llegás a comprar 10 unidades del sistema de media distancia”, sostuvo. También cuestionó las condiciones financieras de los créditos disponibles para las empresas y aseguró que, en algunos casos, las propias carroceras ofrecen mejores tasas.
El dirigente remarcó que el problema no puede analizarse únicamente desde el precio del boleto, ya que las empresas deben afrontar una estructura de costos elevada y asumir un importante nivel de riesgo. “No podés invertir 3.000, 4.000 millones de pesos para tener la ganancia de un plazo fijo”, explicó.
Según Fouce, la falta de recursos termina generando un círculo de deterioro: no se compran unidades nuevas, se posterga la renovación de la flota, se reducen servicios y también se achica la estructura de personal.
La caída de la demanda también impactó directamente sobre las frecuencias. Como ejemplo, mencionó que en algunos corredores se pasó de tener diez frecuencias a apenas dos, debido a que mantener determinados servicios dejó de ser rentable.
“No hay forma porque se retrae la demanda de pasaje”, explicó. Frente a ese escenario, las empresas comienzan a retirar frecuencias de los recorridos menos rentables para poder sostener aquellos corredores con mayor movimiento.
Para Fouce, allí aparece la necesidad de una política de transporte que permita sostener los servicios estratégicos, incluso cuando no sean económicamente rentables. “Si vos tenés áreas que son menos rentables, el transportista va a sacar el colectivo. Entonces, vos le das subsidio para que mantenga el servicio ahí”, planteó.
En esa línea, sostuvo que el transporte cumple una función que excede la lógica estrictamente comercial, ya que debe garantizar la conectividad de localidades con distintas densidades poblacionales. “Eso es política de transporte”, afirmó.
El representante empresarial también puso el foco en el financiamiento del boleto educativo y cuestionó que las demoras en los pagos terminen trasladando el costo a las propias empresas. “¿Quién está subsidiando a los estudiantes? ¿La empresa? No, la provincia”, expresó.
Fouce consideró que la situación responde principalmente a un problema económico y de planificación, más allá de los gobiernos o colores políticos. “Acá no es por amistad, no es por cara del gobierno de turno, no es por el partido político. Esto es económico, nada más”, remarcó.
Finalmente, fue contundente respecto de las perspectivas para el sector y sostuvo que, bajo las condiciones actuales, la situación difícilmente mejore en el corto plazo. “No va a cambiar. En este esquema no va a cambiar porque todo está en retroceso”, afirmó.
La pérdida de poder adquisitivo de los usuarios completa un escenario que afecta tanto al transporte urbano como a los servicios de media y larga distancia, ya que la población utiliza cada vez menos el colectivo y prioriza únicamente los viajes que considera indispensables.



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