La Provincia de Misiones resolvió reorientar los recursos que históricamente destinaba a una participación de gran escala en la Feria Internacional de Turismo (FIT) hacia un mecanismo de incentivo directo a la actividad turística. Así lo explicó el ministro de Turismo, José María Arrúa, quien cuestionó el formato actual de la feria y sostuvo que, frente al escenario que atraviesa el sector, resulta prioritario utilizar esos fondos para sostener a los prestadores y el empleo.
Arrúa señaló que la decisión no implica abandonar la promoción turística, sino cambiar la forma de utilizar los recursos públicos. En ese sentido, explicó que Misiones mantendrá presencia en la FIT mediante un espacio más reducido y participará de rondas de negocios, especialmente en el espacio FIDEAUDOR, donde se buscará generar oportunidades concretas para el sector privado.
“Nos retiramos de ese formato de FIT, que para nosotros está bastante vetusto ya”, sostuvo el funcionario en diálogo con Radio UP. Según explicó, la feria mantiene desde hace años una estructura basada en grandes stands, pantallas y folletería, mientras que otras ferias internacionales avanzaron hacia formatos más segmentados, tecnológicos y orientados a nichos específicos del mercado.
El ministro puso el foco especialmente en el costo que representa esa participación. Según sus cálculos, la Provincia podía llegar a destinar más de $350 millones para cuatro días de feria, lo que llevó a evaluar si ese gasto era la mejor alternativa frente a las necesidades actuales del turismo misionero.
“Era ir a gastarse más de 350 millones de pesos en cuatro días”, planteó Arrúa, al explicar que esos recursos pueden tener un impacto más directo si se destinan a sostener la oferta turística que actualmente atraviesa mayores dificultades.
Más de $300 millones para sostener la demanda turística
En paralelo con la reducción de la participación en la FIT, Misiones pondrá en marcha un programa de precompra de servicios turísticos, con una inversión superior a los $300 millones. La iniciativa busca adquirir plazas de alojamiento para luego comercializarlas a través de agencias de turismo locales y mayoristas nacionales.
El mecanismo contempla la compra anticipada de una determinada cantidad de plazas durante los meses de menor movimiento. Los vouchers tendrán una vigencia de seis meses y permitirán generar flujo de caja para los establecimientos turísticos, mientras que la Provincia recuperará los fondos mediante la comercialización de esos servicios y podrá volver a reinvertirlos.
“Vamos a comprar cama caliente, como se dice en el sector turístico”, explicó Arrúa, quien indicó que el criterio para determinar la cantidad de plazas tendrá en cuenta la capacidad de cada establecimiento y otros parámetros vinculados a su actividad.
La intención es que el programa funcione como una herramienta anticíclica para alojamientos, cabañas y otros prestadores que actualmente enfrentan dificultades para sostener sus estructuras de costos. La compra estará orientada a los meses de noviembre y diciembre de este año y marzo y abril del próximo, evitando concentrarse en la temporada alta.
“No vamos a ir a la temporada alta, no te voy a vender una plaza para la temporada alta, pero ya te voy a dar un flujo de caja ahora para que vos puedas acomodar un poco tu cuenta”, explicó el ministro.
La medida apunta a que los establecimientos puedan utilizar esos ingresos para afrontar gastos y realizar tareas de mantenimiento que anteriormente podían financiar durante las temporadas de mayor movimiento.
Una actividad atravesada por la caída del turismo nacional
La decisión se produce en un escenario que Arrúa definió como una “tormenta perfecta” para el turismo, con diferentes factores que presionan sobre la actividad. El funcionario indicó que los arribos turísticos a Misiones se encuentran aproximadamente 12% a 15% por debajo de los niveles del año pasado, mientras que también se modificó el comportamiento de consumo de quienes llegan a la provincia.
Uno de los principales cambios está relacionado con la composición del turismo. Según explicó, el visitante extranjero logró sostenerse, mientras que cayó el turismo nacional, lo que genera una modificación en el peso relativo de cada segmento.
En el caso de Puerto Iguazú, Arrúa destacó que el ingreso de un millón de visitantes al Parque Nacional Iguazú constituye un dato positivo, aunque advirtió que esa cifra no necesariamente se traduce en un crecimiento equivalente del gasto turístico.
El ministro señaló que el promedio de permanencia en el destino también se redujo: de unas cinco o seis noches a aproximadamente cuatro, mientras que parte de los visitantes que llegan a Iguazú optan por alojarse fuera de la ciudad.
Por eso, planteó que el análisis del turismo no puede limitarse únicamente a la cantidad de visitantes. “No es solamente mirar el vaso de un solo lado, sino que hay que mirar de los dos lados y la rentabilidad del sector también está compleja”, sostuvo.
A esto se suma el impacto del incremento de los combustibles, particularmente relevante para el turismo regional que llega por vía terrestre desde Brasil, Paraguay y distintas provincias argentinas. Arrúa advirtió que las agencias que comercializan paquetes deben absorber esas variaciones cuando ya fijaron precios con anticipación, lo que termina afectando directamente sus márgenes de rentabilidad.
El objetivo: sostener el empleo
En este contexto, el ministro afirmó que la prioridad de Misiones es sostener el empleo y evitar el cierre de unidades de negocio vinculadas al turismo.
“La prioridad nuestra es sostener el empleo. Ayudar a las empresas, a los prestadores turísticos a que se puedan sostener, a que puedan mantener sus unidades de negocio”, remarcó.
Arrúa describió una transformación dentro de los propios emprendimientos. Algunos prestadores que anteriormente se dedicaban exclusivamente al alojamiento comenzaron a incorporar nuevas actividades y servicios para reducir costos y ampliar sus fuentes de ingresos.
También destacó que la Provincia continúa trabajando en capacitación, ante la reducción de herramientas que anteriormente llegaban desde el Estado nacional. Según explicó, programas relacionados con accesibilidad, marketing digital, calidad y manejo de crisis dejaron de tener el mismo acompañamiento y ahora son abordados desde Misiones.
Para el ministro, el desafío inmediato no pasa tanto por proyectar un crecimiento de la actividad, sino por lograr sostenerla durante un período de alta incertidumbre.
“Nosotros estamos proyectando sostener el sector”, sintetizó.
La estrategia, entonces, combina una participación más acotada en la FIT con acciones de promoción específicas —como las rondas de negocios y futuras misiones comerciales— y una utilización más directa de los recursos para apuntalar la demanda. De esta manera, Misiones busca que el dinero que antes se concentraba en una feria de cuatro días tenga un impacto más prolongado sobre la cadena turística, los prestadores y el empleo provincial.



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