Los resultados de las pruebas PISA volvieron a poner en el centro del debate la situación de la educación argentina. En este contexto, Mirta Chemes, secretaria general de la Unión de Docentes Argentinos (UDA), planteó que los datos generan preocupación, pero sostuvo que no se puede responsabilizar exclusivamente a los docentes por las dificultades que atraviesa el sistema educativo.
En comunicación con el programa La Última Rosca, emitido por Radio Up, Chemes, quien además integra la Comisión Nacional de Calidad Educativa, señaló que participó de la presentación de los resultados de las evaluaciones PISA de Argentina e Iberoamérica: “Realmente es preocupante, pero bueno, tampoco es casualidad”, sostuvo la dirigente, al analizar el desempeño argentino. En ese sentido, cuestionó las políticas educativas implementadas desde 2023 y afirmó que existe “una política de Estado de desmantelamiento de la escuela pública, de desinversión de la educación”.

Para Chemes, los resultados deben servir para abrir una discusión más profunda sobre las condiciones en las que funciona actualmente el sistema educativo: “Esto tiene que servir para pararnos y decir, bueno, ¿cómo hacemos para cambiar esta realidad? ¿Cómo trabajamos? ¿Qué proyectos, qué modelo de sistema educativo queremos para la Argentina?”, expresó.
“El docente hace lo que puede con lo que tiene”
La dirigente gremial rechazó que los resultados de las pruebas internacionales puedan utilizarse para cargar la responsabilidad sobre los maestros y profesores:“Acá no hay que pretender con los resultados o cargar la culpa sobre los docentes”, afirmó Chemes, y remarcó que existen múltiples factores que intervienen en los aprendizajes.
Entre ellos, mencionó los salarios docentes, las condiciones edilicias y la falta de recursos: “Con docentes, con salario por debajo de la línea de pobreza, con escuelas que les falta todo, y con un Estado Nacional que se corrió como garante de la educación”, sostuvo.
En esa línea, resumió el rol de los educadores con una frase contundente: “El docente hace lo que puede con lo que tiene”.

Pobreza, alimentación y acompañamiento familiar
Chemes también vinculó las dificultades educativas con el contexto económico y social que atraviesan muchas familias argentinas. Según explicó, la necesidad de trabajar durante más horas y la falta de empleo repercuten directamente en las posibilidades de acompañamiento escolar: “Todo es una sumatoria”, afirmó, al referirse a los distintos factores que inciden sobre el aprendizaje.
La alimentación fue otro de los puntos señalados durante la entrevista. Para la secretaria general de UDA, un estudiante que llega a la escuela sin una alimentación adecuada tiene mayores dificultades para concentrarse y aprender: “Un chico que no está bien nutrido no aprende”, sostuvo, y agregó que existen niños para quienes la comida que reciben en la escuela representa una de las principales del día.
También llamó a recuperar el acompañamiento familiar y el hábito de la lectura. “Se perdió el hábito de la lectura”, afirmó, y consideró necesario volver a incorporar los libros y los espacios de lectura dentro de los hogares.
El uso de celulares y dispositivos en las aulas
Otro de los ejes de la entrevista fue el impacto de las nuevas tecnologías en los procesos de aprendizaje. Chemes consideró que celulares, tablets y otros dispositivos deberían funcionar como herramientas educativas, pero advirtió que actualmente muchas veces terminan convirtiéndose en elementos de distracción: “Tenemos que entender qué hacemos con los dispositivos en hora de clase”, planteó.
La dirigente aclaró que no cuestiona la tecnología en sí misma, sino el uso que se hace de ella: “Es una herramienta”, afirmó, aunque insistió en la necesidad de establecer criterios para que los dispositivos contribuyan al aprendizaje.
Como ejemplo, mencionó las reuniones virtuales que realizan desde el ámbito sindical y señaló que incluso en esos espacios existen límites respecto del tiempo de exposición: “Nosotros notamos que más de dos horas no podemos estar”.
Por eso, consideró fundamental “el uso correcto de las herramientas” y volvió a remarcar que la responsabilidad no puede recaer exclusivamente sobre los docentes.
“El Estado tiene que tomar como política de Estado la educación”
De cara al futuro, Chemes sostuvo que revertir los resultados educativos requiere un proceso sostenido y políticas públicas de largo plazo: “El primero que tiene que cambiar y que tiene que tomar como política de Estado la educación es el Estado”, afirmó.
Para la dirigente, la discusión excede al sistema educativo y también requiere abordar las condiciones económicas y sociales de las familias: “No es tan sencillo el tema”, reconoció, aunque planteó que la situación puede modificarse si existe decisión política y participación de los distintos sectores.
Finalmente, Chemes advirtió sobre las consecuencias de sostener los actuales niveles de dificultades en lectura y matemática: “Lejos estamos de formar ciudadanos críticos con este contexto, con estos resultados”, señaló.
Y cerró con una definición que sintetiza su postura frente al escenario educativo: “La verdad que esto a nosotros como docentes nos entristece, pero nos interpela y nos desafía a poner nuevamente como siempre el hombro y exigir que las cosas y las condiciones estén dadas para que esto no vuelva a suceder”.



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