El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, habló con Radio Up, en el marco 47° Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), desarrollada en Puerto Iguazú, y advirtió en sobre el impacto del contrabando, la presión impositiva, la caída de ventas y las dificultades financieras que atraviesan las empresas de Misiones. Planteó la necesidad de generar un “puente” de políticas públicas que permita a las industrias, especialmente a las Pymes, atravesar la transición económica, adaptarse a la apertura y sostener la actividad.
Rappallini puso el foco en la particular situación geográfica de Misiones, una provincia que, según señaló, tiene aproximadamente un 90% de frontera, condición que genera desafíos específicos para el sector productivo.
“Misiones es una provincia que tiene 90% de frontera, entonces estamos preocupados porque está impactando en toda la industria el tema del contrabando”, sostuvo el titular de la UIA.
Para el dirigente industrial, la problemática fronteriza requiere una respuesta que exceda el ámbito provincial y forme parte de una discusión a nivel nacional.
En ese sentido, Rappallini también mencionó el impacto de la carga tributaria sobre las empresas, particularmente a través de los Ingresos Brutos y las retenciones, y señaló que estos factores tienen una incidencia significativa sobre las compañías que necesitan comercializar sus productos.
“Es un tema que impacta a nivel nacional”, afirmó al referirse a la situación del contrabando y a las dificultades que enfrenta la industria en las zonas de frontera.
El presidente de la UIA anticipó además la posibilidad de mantener reuniones para analizar en profundidad la realidad productiva de la provincia y evaluar alternativas frente a los problemas que atraviesa el sector.
“Seguramente reuniremos para que venga la Unión Industrial Argentina y poder conversar de toda la problemática industrial de esta provincia”, expresó.

El desafío de las Pymes
Durante la entrevista, Rappallini también se refirió al escenario que atraviesan las pequeñas y medianas empresas, uno de los sectores que enfrenta mayores dificultades durante el proceso de transformación económica.
El dirigente reconoció que las compañías atraviesan una etapa de cambio y transición, marcada por la reducción de la inflación y el ordenamiento de las principales variables macroeconómicas.
“Hay un gran desafío para todas las empresas. Estamos en un momento de cambio, este proceso de transición”, explicó.
Desde la perspectiva de la UIA, la disminución de la inflación y el ordenamiento macroeconómico forman parte de una nueva etapa que obliga a las empresas a revisar sus estructuras y estrategias.
“Nosotros vemos que se está bajando la inflación y también hay un ordenamiento macroeconómico, y están todas las empresas viendo cómo nos adaptamos a esta nueva etapa”, señaló Rappallini.
Sin embargo, aclaró que el proceso de adaptación no resulta sencillo para todos los sectores productivos.
Por ese motivo, la entidad industrial viene planteando la necesidad de establecer medidas transitorias que permitan a las empresas atravesar el período de ajuste sin que se profundice el deterioro de la actividad.
El “puente” que propone la UIA
Uno de los conceptos centrales planteados por Rappallini fue la necesidad de construir un “puente” que permita a las empresas llegar a una nueva etapa económica sin quedar en el camino.
La propuesta busca generar políticas de acompañamiento durante el período de transición, especialmente para aquellos sectores que registran mayores dificultades.
“La idea no es cambiar el rumbo, simplemente es adaptarse a este momento, a esta situación”, explicó el presidente de la UIA.
Rappallini consideró que los procesos de reducción de la inflación, apertura económica e integración al mundo suelen generar períodos de fuerte adaptación para las empresas.
“En todos los países que han pasado este tipo de procesos, de bajar la inflación e integración al mundo a apertura, son procesos complejos porque las empresas tienen que adaptar”, sostuvo.
El dirigente señaló además que uno de los principales problemas actuales está relacionado con la caída de la actividad económica, una situación que, según afirmó, está repercutiendo sobre diferentes ramas de la producción.
“Tenemos un problema también de caída de actividad, que está impactando en muchas empresas y en muchos sectores”, manifestó.
La caída de actividad y el impacto en el interior
Rappallini aseguró que el impacto de la situación económica se observa con particular intensidad en el interior del país, donde las condiciones productivas y comerciales presentan características diferentes a las de los grandes centros urbanos.
“Sobre todo en el interior profundo hay muchas cosas que están cambiando bien, pero hay otras cosas que hay que modificar para que justamente no siga golpeando a un montón de sectores”, indicó.
En este contexto, la UIA busca que las medidas económicas contemplen las dificultades concretas que enfrentan las empresas, especialmente aquellas que tienen menor espalda financiera.
El objetivo, explicó, es evitar que la transición termine provocando el cierre o una mayor pérdida de capacidad productiva.
Crédito, energía y deudas: los reclamos de la UIA
Entre las propuestas impulsadas por la entidad industrial aparecen medidas vinculadas con el crédito, los costos energéticos y la situación financiera de las empresas.
Rappallini explicó que la UIA elaboró una serie de propuestas destinadas a aliviar las dificultades que atraviesan las compañías.
“Nosotros hicimos una serie de propuestas con respecto al crédito, del tema energético que ha impactado fuertemente, el tema de la mora”, detalló.
Uno de los pedidos de la entidad apunta directamente a las Pymes, que enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones después del incremento de las tasas de interés y la disminución de las ventas.
La UIA planteó una suspensión de los embargos durante 180 días, con el objetivo de evitar que las empresas que atraviesan problemas financieros pierdan capacidad para continuar funcionando.
“Desde la UIA pedimos una suspensión de los embargos por 180 días porque espanta mucho a la Pyme”, afirmó Rappallini.
El reclamo también incluye una reprogramación de las deudas fiscales y bancarias de aquellas empresas que no pudieron cumplir con sus obligaciones.
Según explicó, entre los factores que contribuyeron a esta situación estuvieron el salto de las tasas de interés registrado el año pasado y la posterior caída de las ventas.
La situación financiera de las empresas más pequeñas
El presidente de la UIA remarcó que el impacto de la suba de tasas no fue igual para todas las compañías y que las empresas de menor tamaño fueron particularmente afectadas.
Las Pymes, por contar generalmente con menor capacidad financiera, enfrentan mayores dificultades para absorber incrementos en los costos de financiamiento y períodos prolongados de caída en las ventas.
“Hay que trabajar para todas las empresas, sobre todo Pymes, para que puedan regularizar su situación y seguir trabajando y funcionando”, sostuvo Rappallini.
El dirigente consideró que la regularización de las obligaciones financieras resulta fundamental para evitar que los problemas coyunturales terminen convirtiéndose en situaciones permanentes.
En ese sentido, la discusión sobre la mora, los créditos y las condiciones de financiamiento aparece como uno de los principales temas dentro de la agenda industrial.
Rappallini también mencionó que desde el sistema financiero surgió la necesidad de revisar la situación de las empresas que quedaron afectadas por el cambio en las condiciones económicas.
Una transición que todavía plantea desafíos
De cara a los próximos meses, el titular de la UIA evitó anticipar un resultado definitivo y señaló que el proceso económico todavía se encuentra en evolución.
La industria enfrenta el desafío de adaptarse a un escenario de menor inflación, apertura económica, cambios en los costos y modificaciones en las condiciones de financiamiento, mientras intenta recuperar niveles de actividad.
En el caso de Misiones, estas dificultades se combinan con factores propios de la provincia, como su extensa frontera, la competencia de productos provenientes de países vecinos y la presión de los costos tributarios.
Para la UIA, el desafío consiste en acompañar el proceso de transformación sin perder empresas ni capacidad productiva.
En ese marco, Rappallini destacó la necesidad de sostener el diálogo con el Gobierno nacional para analizar medidas que permitan atravesar el período de transición.
“La idea no es cambiar el rumbo, simplemente es adaptarse a este momento”, reiteró.
La situación de las Pymes, el contrabando, la presión impositiva, el acceso al crédito, los costos energéticos y la caída de las ventas quedaron así entre los principales puntos de preocupación planteados por el titular de la UIA durante su diálogo con Radio Up.
Para Misiones, el debate adquiere una dimensión particular por su condición fronteriza y por el impacto que las diferencias de precios y costos pueden generar sobre la industria local.
El planteo de Rappallini apunta, en definitiva, a generar condiciones que permitan que las empresas puedan atravesar la transición económica, regularizar sus deudas y sostener el empleo y la producción, mientras se consolida el nuevo escenario macroeconómico.
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