El filósofo y educador Eduardo Cazenave pasó por Arriba la Radio, por Radio Up, y analizó el debate sobre la libertad educativa y el proyecto que busca otorgar mayor autonomía a las instituciones. En ese marco, planteó la necesidad de modificar el vínculo entre las escuelas y el Estado.
Cazenave sostuvo que el sistema educativo debería dejar de funcionar bajo una lógica de control centralizado y propuso que los ministerios, dirigentes y gobiernos estén al servicio de las escuelas, atendiendo sus necesidades concretas y otorgándoles mayor capacidad de decisión.

Cazenave habló de libertad educativa y apuntó al rol del Estado
La discusión surgió a partir de una pregunta vinculada a una entrevista previa con el ministro de Educación, Ramiro Aranda, sobre si las escuelas y los docentes cuentan actualmente con libertad para decidir qué enseñar.

Para Cazenave, la historia educativa argentina muestra que existieron momentos en los que las instituciones tuvieron mayores niveles de autonomía. Incluso recordó el origen de algunas escuelas de Misiones, creadas por las propias comunidades de inmigrantes. “En la historia de Argentina, salvo al principio donde Sarmiento solo bajó la ley 1420, solo había contenido para lo que eran las escuelas nacionales, el resto los contenidos los armaba cada uno.”
En ese sentido, mencionó que en Misiones distintas colectividades tuvieron un rol fundamental en la creación de sus propias instituciones educativas. “En nuestra propia provincia, las escuelas las formaron los inmigrantes, en cada lugar las formaron los ucranianos, los polacos, los alemanes, los ucranianos armaron sus escuelas con su teología y demás.”

Según explicó, con el paso del tiempo se produjo una progresiva centralización de las decisiones educativas, con currículas, diseños y materiales que comenzaron a establecerse desde los organismos estatales. “Ha habido en los años después bajada de línea, una currícula cada vez más exigente, libros de texto oficial y diseños curriculares que baja la provincia.”
Y allí ubicó uno de los principales puntos de su planteo: “El lápiz no lo tiene la escuela, el diseño no lo tiene la escuela.”
Para Cazenave, la propuesta de libertad educativa debería significar precisamente recuperar ese protagonismo. “La propuesta de libertad es volver a darle protagonismo a la escuela para que tenga el protagonismo la maestra y para que tenga el protagonismo el estudiante.”

“Que el Estado acompañe a las escuelas”
El filósofo planteó además un cambio profundo en la relación entre las instituciones educativas y el Estado. En lugar de un sistema que establezca desde arriba qué deben hacer las escuelas, propuso que los organismos educativos conozcan primero cuáles son las necesidades concretas de cada institución. “Con un Estado que lo acompañe, que le diga, en vez de pasar por las escuelas a decirle qué tenés que hacer, que pase por las escuelas a decirles qué necesitás.”
La misma lógica, sostuvo, debería aplicarse al manejo del presupuesto educativo. “En vez de destinar un presupuesto centralizado desde un ministerio, destinar un presupuesto sentándote con cada escuela a ver sus propias necesidades.”
Y vinculó esa descentralización con la necesidad de mejorar las condiciones laborales de los docentes. “En vez de tener no sé cuántos funcionarios que sobran, tener mejores sueldos para los docentes.”
Para Cazenave, el debate no debería limitarse solamente a cuánto dinero se destina a educación, sino también a quién decide cómo utilizar esos recursos y qué capacidad tienen las escuelas para resolver sus problemas.

“Demos vuelta como una media” el sistema educativo
Uno de los conceptos más fuertes de su exposición apareció al analizar el significado de las palabras ministro y maestro.
Cazenave recurrió a la etimología para plantear que debería invertirse la lógica actual de la estructura educativa. “La palabra ministro viene de minus en latín. Maestro, magister, maestro viene de mayor, el menor y el mayor.”
Y explicó: “El ministro era el menor, el maestro era el mayor, el ministro de los banquetes era el que servía el vino. El maestro era el que enseñaba.”

A partir de esa idea, realizó una propuesta directa sobre cómo debería funcionar el sistema. “Demos vuelta como una media y que los ministerios, los dirigentes, los gobernadores estén al servicio de las escuelas, viendo las reales necesidades de las escuelas.”
Para el educador, el protagonismo debería estar nuevamente en la comunidad educativa y no en la estructura burocrática que administra el sistema. “Que los dejen hacer acorde a lo que la comunidad de directores y de padres quieran.”

“No hay ninguna libertad real de las escuelas públicas”
Cazenave fue especialmente crítico al describir el margen de decisión que tienen actualmente los directivos de las instituciones públicas. “Hoy el director no puede echar a sus maestros, no puede elegir a sus maestros, no puede elegir su diseño, no puede elegir sus libros.”
Y resumió su diagnóstico con una frase contundente: “No hay ninguna libertad real de las escuelas públicas.”
Su cuestionamiento también alcanzó a las instituciones privadas, que, según explicó, enfrentan diferentes condicionamientos y exigencias burocráticas. “Las escuelas privadas tendrían que tener mucha más libertad. No la tienen.”
En su análisis, la burocracia también termina funcionando como un freno para la innovación y para las iniciativas que podrían desarrollarse dentro de las escuelas.

El miedo al cambio y la burocracia educativa
Cazenave consideró que existe un componente cultural que dificulta transformar las prácticas educativas, pero también señaló que los docentes muchas veces se encuentran condicionados por el propio sistema. “Hay miedo, hay miedo al cambio, pero también hay miedo porque el sistema después me controla.”
Según su mirada, las exigencias administrativas pueden terminar haciendo que las instituciones opten por no realizar determinadas actividades por temor a incumplir algún requisito.
“Démosle protagonismo al maestro”
En el cierre, Cazenave volvió sobre la idea central que atravesó su análisis: el sistema educativo debería volver a colocar al docente y a la escuela en el centro.
Para el educador, la transformación requiere modificar la relación entre quienes toman las decisiones y quienes trabajan cotidianamente dentro de las aulas. “Es un sistema que la película Brasil ya te lo mostró u Orwell en 1984, no es un sistema donde el centro sea el maestro.”

Por eso, concluyó con una definición que sintetizó su postura sobre la libertad educativa: “Y si vamos a cerrar el día al maestro, démosle protagonismo al maestro, que es el magister y démosle menos protagonismo a los ministros que son los minister, los menos y los magister, los más.”
El planteo de Cazenave se inscribe así en el debate sobre la libertad educativa y propone una transformación que, más allá de los contenidos, apunta a modificar quién tiene la capacidad de decidir dentro del sistema: más autonomía para las escuelas y docentes, y un Estado con un rol de acompañamiento y servicio antes que de control.



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