Con el paso del tiempo y después de los 60, mantener la fuerza muscular, el equilibrio y la movilidad se vuelve fundamental para conservar la autonomía y facilitar actividades cotidianas como caminar, levantarse de una silla o mantener una postura estable.
La entrenadora estadounidense Denise Austin, referente del fitness, propone una rutina de tres ejercicios que puede realizarse en casa y sin necesidad de máquinas ni pesas. Solo se necesita una silla, un sofá o una superficie elevada que sirva como apoyo.
1. Toques de glúteo para fortalecer piernas
El primer ejercicio consiste en realizar el movimiento de sentarse y levantarse de una silla, sin llegar a descansar completamente el cuerpo.
Para hacerlo, hay que colocarse frente a una silla con los pies separados al ancho de las caderas. Luego se flexionan las rodillas y las caderas, manteniendo la espalda recta, hasta tocar suavemente el asiento con los glúteos. Después se vuelve a la posición inicial.
Este movimiento trabaja principalmente piernas y glúteos, además de contribuir al equilibrio y al control corporal. También reproduce una acción cotidiana que resulta clave para mantener la independencia.

2. Flexiones elevadas para brazos y pecho
El segundo ejercicio son las flexiones elevadas, una alternativa más accesible a las flexiones tradicionales.
Las manos se apoyan sobre una superficie firme y elevada, como el respaldo de un sofá, una mesa o un banco. Desde allí se flexionan los codos para acercar el pecho al apoyo y luego se extienden los brazos para regresar a la posición inicial.
El movimiento permite fortalecer brazos, hombros, pecho y abdomen, mientras se trabaja la capacidad de empuje y la estabilidad del cuerpo.

3. Abdominales en V para fortalecer el corazón
El tercer ejercicio se realiza sentado y está orientado a fortalecer el abdomen y la zona central del cuerpo.
La persona debe inclinar el torso hacia atrás aproximadamente 45 grados, levantar las piernas con las rodillas flexionadas y acercarlas al pecho. Luego extiende las piernas hacia adelante mientras lleva el torso hacia atrás, realizando el movimiento de manera controlada.
Esta variante trabaja el core, una zona importante para la estabilidad, el equilibrio y la postura.

Una rutina pensada para mantener la autonomía
Los tres ejercicios combinan fuerza, estabilidad y control corporal sin requerir equipamiento deportivo. Su principal objetivo no es el rendimiento, sino ayudar a conservar capacidades físicas necesarias para las actividades diarias.
A partir de los 60 años, incorporar ejercicios de fuerza de manera regular puede ser una herramienta importante para mantener la movilidad y reducir las limitaciones asociadas al sedentarismo y al paso del tiempo. La intensidad debe adaptarse siempre a la condición física de cada persona y, ante dudas o problemas de salud, es recomendable consultar previamente con un profesional.



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