El Centro Artístico Mandové Pedrozo cumple 20 años y atraviesa esta fecha con una combinación de orgullo, nostalgia y nuevos desafíos. El espacio, creado por el recordado actor y director Buki Rosa, se convirtió a lo largo de dos décadas en uno de los escenarios de referencia para el teatro independiente de Posadas y en un punto de encuentro para artistas, elencos y espectadores.
A pocos meses de la muerte de Buki, ocurrida el 24 de julio de 2025, su hija Tania Rosa asumió el desafío de continuar con una parte importante del trabajo que durante años llevó adelante su padre. En una entrevista con Radio UP, contó cómo encuentra a la sala en este aniversario y cuáles son las dificultades que atraviesa actualmente el espacio cultural.
“Es como que tiene ese agridulce”, definió Tania al hablar de los 20 años. Por un lado, explicó, aparece la sorpresa de tomar dimensión del tiempo transcurrido. “Ya son 20 años, ¿en qué momento pasó tanto tiempo?”, planteó. Pero al mismo tiempo está presente la nostalgia por aquellos que formaron parte de la historia de Mandové y que hoy ya no están.
La celebración tampoco había sido planificada con demasiada anticipación. Tania contó que descubrió casi por casualidad una publicación periodística de 20 años atrás en la que se anunciaba la inauguración del entonces Centro Artístico Laberintos, nombre que tenía originalmente el espacio.
Al darse cuenta de que el aniversario estaba próximo, decidió buscar una manera de conmemorarlo sin dejar pasar la fecha.
Así surgió la posibilidad de realizar una función especial junto a las integrantes de Impro de la B, aprovechando una presentación que ya estaba prevista en la agenda de la sala.
“No hemos pensado absolutamente más nada que eso. La idea es en un futuro, obviamente, poder hacer un homenaje, poder hacer, quién sabe, más adelante algún festival, pero por el momento es eso lo que salió del corazón para no dejar pasar”, explicó.
La función aniversario será este domingo 6 de septiembre a las 20, con entrada libre y salida a la gorra, una modalidad que busca facilitar la participación del público y compartir el aniversario con quienes acompañaron a Mandové durante estos 20 años.
Mantener una sala independiente en un contexto difícil
Detrás de la celebración existe, sin embargo, una realidad compleja. Tania aseguró que sostener una sala de teatro independiente actualmente requiere un esfuerzo cotidiano y que la situación económica impacta directamente sobre el sector cultural.
En ese contexto, señaló que el Instituto Nacional del Teatro atraviesa un proceso de reactivación, aunque con fondos considerablemente recortados, mientras que Mandové continúa funcionando principalmente a partir del trabajo de quienes están al frente del espacio.
“Estamos trabajando a pulmón”, resumió.
Tania explicó que ella y su marido se encargan de prácticamente todas las tareas necesarias para que la sala pueda continuar funcionando: desde la limpieza y la venta de entradas hasta la atención de la cantina.
“Somos mi marido y yo, entre los dos sostenemos el lugar, hacemos la limpieza, vendemos las entradas, atendemos la cantina, hacemos todo para que esto se sostenga, se mantenga, para que la gente pueda venir y pasarla bien y para que sobre todo los artistas también puedan tener un lugar bueno para venir a trabajar”, detalló.
Para Tania, el concepto de teatro independiente adquiere en este caso un sentido concreto: mantener una infraestructura cultural abierta pese a las dificultades económicas y hacerlo garantizando que los artistas tengan un escenario donde presentar sus trabajos.
Reclamo por la falta de acompañamiento institucional
La situación económica no es el único desafío. Tania también cuestionó la ausencia de acompañamiento de los organismos culturales de la provincia.
Al ser consultada sobre su relación con el área de Cultura y con el Instituto Provincial de Teatro Independiente, fue contundente: aseguró que no recibió un acercamiento institucional para conocer las necesidades actuales de Mandové.
“Nadie nunca: ‘hola, qué tal, soy fulano de tal, me presento’. Nada”, sostuvo.
La situación, según explicó, tiene además una particularidad vinculada con la historia de la propia sala. Buki Rosa había construido durante años vínculos con distintos sectores de la cultura provincial y llegó incluso a desempeñarse como funcionario durante una gestión de Hugo Passalacqua.
Sin embargo, Tania marcó una diferencia entre aquella etapa y la actualidad.
“Sí, pero yo no soy Fer”, expresó al recordar la relación que su padre había tenido con funcionarios y autoridades. Y agregó que, tras su muerte, tampoco recibió consultas acerca de cómo se encontraba la sala o qué necesitaba para continuar.
“¿Qué pasó después de papá, que era la cabeza? Nada de Cultura, de provincia, nada de ‘bueno, cómo están, están pudiendo sostener’”, cuestionó.
El público como principal sostén
Ante la falta de acompañamiento institucional, Tania destacó que el principal respaldo de Mandové proviene de los espectadores y de los propios artistas.
“Si no fuera por el público y si no fuera por los compañeros también, que quieren, que vienen, que están, que piden sala, esto no se podría mantener”, afirmó.
La relación con el público, construida durante años, se convirtió en una de las principales fortalezas del espacio. Tania reconoció que la situación económica puede hacer que las familias reduzcan el gasto destinado al entretenimiento, pero señaló que Mandové conserva un público fiel que continúa asistiendo a las funciones.
“Tenemos un público que es el público Mandové, que es fiel y que cada vez que traemos algo, ellos están acá”, remarcó.
Ese vínculo, sostuvo, también genera una responsabilidad: ofrecer propuestas que permitan que una salida al teatro continúe siendo accesible.
Una cantina que se convirtió en parte de la identidad
Uno de los rasgos particulares que Mandové incorporó desde sus primeros años es la posibilidad de comer y tomar algo durante las funciones.
La propuesta surgió en los comienzos de la sala y con el tiempo se convirtió en una característica que el público identifica directamente con Mandové.
Tania explicó que incluso hay espectadores que esperan encontrar la cantina cada vez que asisten, aunque reconoce que actualmente resulta más difícil sostener la variedad que ofrecían años atrás.
“Ya se volvió un sello”, señaló.
La intención es mantener una propuesta accesible, teniendo en cuenta que muchas veces una familia debe afrontar el costo de varias entradas.
Tania recordó incluso la anécdota de un espectador que, después de pagar, le cuestionó que cobrara demasiado poco.
“Señor, le digo, pero es que yo sé que hay gente que paga cuatro entradas”, relató.
Por eso, explicó, buscan que la cantina tenga opciones populares y que el público pueda armar un plan completo: comer, tomar algo y disfrutar de una obra de teatro sin que el costo resulte prohibitivo.
El teatro como espacio de encuentro
Para Tania, la propuesta de Mandové no se limita a presentar obras. También busca recuperar al teatro como un espacio de encuentro y conversación.
En tiempos en los que gran parte de la vida cotidiana está atravesada por las pantallas, consideró que asistir a una función permite recuperar una experiencia colectiva.
“Vengamos al teatro, veamos algo y después salimos a cenar o al otro día la comida podemos charlar sobre lo que vimos”, propuso.
En esa mirada también aparece una defensa del teatro como herramienta de expresión. Tania destacó que las nuevas generaciones tienen hoy más posibilidades de acercarse a la actividad teatral que cuando su padre comenzó.
El semillero de nuevos artistas
Durante sus 20 años, Mandové también funcionó como espacio de formación y plataforma para nuevos talentos.
Actualmente, la sala cuenta con talleres destinados a niños y adolescentes, una actividad que Tania considera fundamental para mantener el vínculo de las nuevas generaciones con el teatro.
“El teatro se volvió una expresión más para poder decir cosas, para poder transmitir cosas que uno siente, que uno quiere”, explicó.
La expansión de la actividad teatral en Posadas permitió, según su mirada, que hoy existan más salas y más posibilidades de formación que cuando Buki comenzó su recorrido.
Ese crecimiento representa también parte del legado de quienes trabajaron durante años para consolidar el teatro independiente en la ciudad.
Stand-up, improvisación y teatro: distintas formas de contar lo cotidiano
Tania también se refirió al crecimiento de propuestas como el stand-up y la improvisación, formatos que tienen una fuerte presencia en la programación actual de Mandové.
Lejos de considerarlos una competencia para las obras teatrales tradicionales, los entiende como parte de un mismo universo.
“Es parte del todo”, afirmó.
En un contexto en el que muchas personas buscan propuestas de entretenimiento que les permitan distenderse, considera que el humor tiene una ventaja: permite abordar situaciones de la vida cotidiana desde una perspectiva diferente.
“El stand-up te cuenta las realidades nada más del humor”, explicó.
Para Tania, tanto el stand-up como el teatro pueden funcionar como un espejo de aquello que atraviesan las personas, aunque lo hagan desde lenguajes diferentes.
El desafío de continuar sin Buki
Uno de los mayores desafíos para la actual conducción de Mandové es continuar algunas de las tareas que durante años estuvieron en manos de Buki Rosa.
Tania reconoció que su padre era quien seleccionaba obras, armaba elencos y tomaba decisiones relacionadas con la programación y la producción.
Ahora, ella comenzó un proceso de formación para poder asumir progresivamente esas responsabilidades.
La intención es que Mandové no solamente continúe recibiendo grupos y obras externas, sino que también pueda desarrollar producciones propias.
“La idea es tener producción propia también de Mandové”, explicó.
Y dejó en claro que el objetivo inmediato es continuar con la actividad y mantener las puertas abiertas para los artistas.
“Yo amo mi trabajo, amo Mandové, Mandové para mí es mi vida también”, afirmó.
Una agenda que busca sostenerse durante todo el año
Pese a las dificultades, la actividad de la sala continúa. Tania destacó que la agenda de Mandové se encuentra prácticamente completa durante el año, con distintas obras, talleres, espectáculos de improvisación y propuestas para públicos diversos.
Entre las próximas propuestas mencionó el musical “Gretel y Hansel”, una producción que destacó especialmente por su trabajo actoral, la interpretación y la utilización de música original.
Tania, que reconoció no ser particularmente aficionada al género musical, aseguró que quedó sorprendida después de ver el espectáculo y lo comparó con grandes producciones como Los Miserables.
“No soy fan de los musicales, es la verdad. Pero cuando vi el trabajo, el trabajo actoral, el trabajo de interpretación y todo, dije: wow, me encantó”, contó.
Para ella, este tipo de producciones demuestra también el nivel que pueden alcanzar los artistas jóvenes de la provincia cuando cuentan con espacios donde desarrollar sus proyectos.
“Esto va a seguir mientras el público nos siga apoyando”
A 20 años de la apertura de sus puertas, el futuro de Mandové aparece ligado a una premisa sencilla pero exigente: seguir trabajando para sostener el espacio.
Tania sabe que la continuidad depende de múltiples factores, pero identifica al público como el principal sostén de la sala.
Por eso, mientras reclama una mayor presencia de los organismos culturales, también pone en valor a quienes continúan comprando una entrada, asistiendo a una función, participando de un taller o llevando una obra a Mandové.
“Esto va a seguir mientras el público nos siga apoyando”, aseguró.
La función de este domingo será, entonces, mucho más que una actividad de aniversario. Será una oportunidad para celebrar dos décadas de historia, recordar a Buki Rosa y a quienes fueron parte de ese recorrido, y reafirmar la intención de que Mandové continúe siendo un espacio abierto para el teatro y para los artistas de Misiones.
La invitación de Tania sintetiza el espíritu con el que encara esta nueva etapa: “Acá están, las puertas abiertas, siempre”.



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