Más allá del cierre de una sucursal, lo que quedó expuesto este lunes frente a Musimundo en Posadas fue la incertidumbre de un grupo de trabajadores que, en muchos casos, pasó más de 20 años de su vida dentro de la empresa y ahora no sabe cuándo cobrará, qué ocurrirá con su indemnización ni cómo volverá a insertarse laboralmente.
Antonio Cáceres fue uno de ellos. En diálogo con Radio Up, contó que la decisión de presentarse igualmente en el local tuvo que ver con una necesidad concreta: dejar constancia de que seguían dispuestos a trabajar. “Al no tener nada escrito decidimos venir”, explicó.
Junto a representantes del Centro de Empleados de Comercio (CEC) y un escribano, los trabajadores dejaron asentada su presencia frente a la sucursal de calle Bolívar.
No era solamente una cuestión formal. Para ellos, la ausencia de una comunicación escrita dejaba abierta una enorme incertidumbre sobre cuál era exactamente su situación laboral.
“Fue un golpe bajo”
Cáceres fue especialmente crítico con la manera en que recibieron la noticia.
La comunicación llegó durante el fin de semana y, según explicó, se realizó mediante un mensaje en el que se les indicó que ya no debían presentarse a trabajar. “La forma es escrita”, remarcó.
La expresión sintetiza buena parte del malestar: los trabajadores no solamente cuestionan el desenlace, sino la forma abrupta en que fueron colocados frente a él. Después de años de trabajo, esperaban al menos una instancia de diálogo.
Desde el CEC también cuestionaron que las desvinculaciones se hayan producido prácticamente de manera simultánea y sin una etapa previa de negociación con los empleados.
Para Agustín Gómez, el impacto de esa modalidad excede ampliamente una discusión administrativa.
Agustín Gómez: “Me preocupa la angustia que esto está generando”
El representante del Centro de Empleados de Comercio de Posadas puso el foco en una dimensión que muchas veces queda fuera de las estadísticas de despidos. “Más que los incumplimientos en cuanto a las leyes laborales, me preocupa la angustia, la preocupación y la angustia que esto está generando en los compañeros”, sostuvo.
Gómez describió a trabajadores que dedicaron buena parte de su vida a la empresa y que ahora deben enfrentar un escenario laboral completamente diferente. La preocupación no está solamente en haber perdido el empleo.
Está en cómo se sostiene una familia mientras se espera una indemnización, cómo se pagan los gastos cotidianos y cómo se consigue otro trabajo cuando se tiene una edad en la que volver a empezar no resulta sencillo.
“Los largaron sin ningún peso”
Uno de los aspectos más duros señalados por Gómez fue la situación económica inmediata.
Según explicó, los trabajadores quedaron sin una certeza concreta respecto de cuándo cobrarán lo que se les adeuda. “Los largaron sin ningún peso”, afirmó el dirigente gremial.
El reclamo adquiere mayor dimensión porque, según explicó, el salario correspondiente al mes anterior habría sido abonado en cuotas, mientras que el pago correspondiente a agosto tampoco estaba asegurado al momento de la entrevista. A eso se suma la indemnización, cuya fecha y modalidad de pago todavía no estaban claras.
El resultado es un escenario particularmente complejo: trabajadores despedidos, con salarios pendientes y sin una fecha cierta para cobrar la indemnización.
Más de 20 años de trabajo y la dificultad de empezar de nuevo
La antigüedad aparece como otro de los elementos centrales del conflicto. Cáceres explicó que la mayoría de los empleados tiene más de 20 años dentro de Musimundo. Son trabajadores que ingresaron jóvenes, construyeron una trayectoria dentro de la empresa y ahora deben pensar en volver al mercado laboral.
Gómez puso el acento precisamente allí. “Son compañeros que prácticamente estuvieron toda su vida, desde su adolescencia, de jóvenes, en esta empresa”, explicó.
Y planteó una preocupación que trasciende el conflicto puntual con Musimundo: ¿cómo se reinserta laboralmente una persona que pasó dos décadas en una misma empresa?
La respuesta no es sencilla, especialmente en un contexto en el que, según el dirigente, conseguir un nuevo empleo resulta cada vez más difícil.
“Esto se podía haber dialogado”
Para el CEC, el cierre podría haber sido abordado de otra manera. Gómez sostuvo que nadie desconoce las dificultades económicas que atraviesan las empresas y el país, pero cuestionó que la salida haya sido una comunicación abrupta de las desvinculaciones. “Esto se podía haber dialogado”, afirmó.
El planteo es importante porque cambia el eje de la discusión. No se trata únicamente de discutir si Musimundo podía o no sostener sus sucursales. Los trabajadores reclaman saber por qué no hubo una instancia de diálogo que permitiera discutir las condiciones de salida.
Para el sindicato, una crisis empresarial no debería traducirse automáticamente en incertidumbre absoluta para quienes dependen de ese salario.
El antecedente que aumenta la preocupación
Gómez explicó que trabajadores de sucursales que cerraron previamente en Misiones recibieron el compromiso de cobrar sus indemnizaciones en 12 cuotas. La primera cuota debía abonarse durante agosto, pero, según el CEC, ese pago no se habría concretado.
Ese incumplimiento es precisamente lo que genera temor entre los trabajadores de Posadas.
Si quienes fueron despedidos anteriormente todavía esperan cobrar, el interrogante aparece inmediatamente entre quienes ahora atraviesan el mismo proceso. “¿Qué va a pasar con nosotros?”, es, en definitiva, la pregunta que sobrevuela la concentración frente al local.

No es solamente Musimundo: la discusión sobre el empleo
Gómez también rechazó una explicación que suele aparecer cuando se habla de los cambios en el comercio: que las ventas presenciales simplemente fueron reemplazadas por las ventas online. “En otras partes del mundo existen también las ventas online”, señaló.
Europa, Estados Unidos y Brasil también tienen un fuerte desarrollo del comercio electrónico, explicó, pero eso no significa necesariamente que el fenómeno tenga que traducirse en cierres de locales y despidos de trabajadores.
Desde su mirada, el problema debe analizarse dentro de una realidad económica más amplia.
Las familias argentinas tienen mayores dificultades para consumir y deben afrontar gastos crecientes en combustible, servicios, salud y otros bienes.
Paraguay y el comercio misionero
En Misiones, Gómez agregó otro componente: la frontera con Paraguay.
Cuando el tipo de cambio favorece las compras al otro lado del puente, sostuvo, el comercio local pierde parte de ese consumo. Pero nuevamente rechazó que ese fenómeno pueda explicar por sí solo la situación.
Para el dirigente, la discusión es más profunda: tiene que ver con el poder adquisitivo de las familias, el costo de vida y las condiciones en las que funciona actualmente el comercio misionero. La pregunta, entonces, no es solamente por qué cerró Musimundo.
Es qué está ocurriendo con los trabajadores del comercio cuando las ventas caen, las empresas reducen sus estructuras y el mercado laboral ofrece cada vez menos alternativas.
“Si están despedidos, tienen que ser indemnizados”
Respecto de la situación legal de los trabajadores, Gómez fue claro en el reclamo sindical.
“Si realmente están despedidos, tienen que ser indemnizados”, sostuvo.
El CEC espera que la situación sea formalmente comunicada y que se determine qué corresponde cobrar a cada trabajador de acuerdo con su antigüedad y situación laboral. La organización gremial buscará una audiencia ante el Ministerio de Trabajo para intentar obtener respuestas.
Si no las encuentran, anticiparon que podrían recurrir a la Justicia.

La verdadera preocupación empieza después del despido
Mientras el debate administrativo y legal avanza, hay una cuestión que no puede resolverse con un acta ni con una audiencia: qué hacen los trabajadores con su vida a partir de ahora. Antonio Cáceres lo resumió desde su propia experiencia: después de más de 20 años en la empresa, conseguir otro empleo será difícil.
Agustín Gómez lo llevó un paso más allá: el problema no es solamente la pérdida del puesto, sino la angustia que genera no saber cómo sostener a las familias mientras se espera una respuesta.
Por eso, frente a la sucursal cerrada de Musimundo, el reclamo de los trabajadores no se reduce a una persiana baja.
Piden que se reconozca una trayectoria laboral, que se pague lo que corresponde y que la salida de una empresa no signifique también quedar abandonados frente a un futuro incierto.
La discusión sobre Musimundo, en ese sentido, termina siendo también una discusión sobre el trabajo: sobre qué sucede con quienes dedicaron décadas a una empresa cuando esa empresa decide retirarse, y sobre quién responde cuando el despido llega antes que cualquier certeza sobre el día después.
Este lunes continúa el tratamiento del Presupuesto 2027 https://t.co/ykpyIM9esK pic.twitter.com/F76RLZwrsF
— Radio Up (@radioupar) August 30, 2026



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