Las personas con fibrilación auricular (FA) que realizan actividad física de manera regular pueden reducir de forma significativa su riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), incluso cuando la cantidad de ejercicio es baja. Así lo determinó una investigación sobre más de 87.000 adultos, cuyos resultados fueron publicados ena revista especializada
El trabajo aporta nueva evidencia sobre la relación entre ejercicio, fibrilación auricular y salud cardiovascular, y señala que mantenerse físicamente activo podría ofrecer una protección adicional frente a una de las principales complicaciones asociadas con esta alteración del ritmo cardíaco.
Fibrilación auricular y riesgo de accidente cerebrovascular
La fibrilación auricular es una arritmia caracterizada por latidos cardíacos rápidos e irregulares. Esta alteración aumenta considerablemente la posibilidad de desarrollar un ACV, por lo que el control médico y los tratamientos indicados resultan fundamentales para reducir las complicaciones.
En este contexto, los resultados del estudio sugieren que la actividad física regular puede contribuir a disminuir el riesgo adicional de accidente cerebrovascular en las personas con FA. El efecto observado se registró independientemente de que los pacientes recibieran o no el tratamiento médico habitual para controlar la arritmia.
Más de 87.000 personas participaron de la investigación
La investigación fue desarrollada en Noruega e incluyó a 87.340 adultos de entre 30 y 99 años. Del total de participantes, 6.539 tenían fibrilación auricular y se encontraban bajo tratamiento médico habitual.
Los investigadores realizaron un seguimiento durante una mediana de 13,5 años, utilizando información proveniente de registros nacionales de salud. Durante ese período se analizaron tanto la aparición de accidentes cerebrovasculares como los datos relacionados con la mortalidad.
La extensión del seguimiento permitió evaluar durante un período prolongado la relación entre los niveles de actividad física y la evolución de las personas con fibrilación auricular.
Incluso pequeñas dosis de ejercicio mostraron beneficios
Uno de los principales aspectos destacados por la investigación es que los beneficios no estuvieron limitados a quienes realizaban grandes cantidades de actividad física. Los resultados indican que incluso niveles modestos de ejercicio se asociaron con mejores resultados de salud entre las personas con FA.
En quienes tenían fibrilación auricular, mantenerse físicamente activos estuvo relacionado con una mayor expectativa de vida de entre seis y 14 meses en promedio en comparación con los participantes inactivos.
Este resultado refuerza la importancia de incorporar movimiento regular como parte de un estilo de vida saludable, aunque la cantidad de actividad realizada sea limitada.

El ejercicio como complemento del tratamiento
Los investigadores plantean que la actividad física podría funcionar como un factor protector adicional frente a las consecuencias cardiovasculares relacionadas con la fibrilación auricular. Esto no implica reemplazar los tratamientos médicos, sino considerar el ejercicio como un componente complementario del cuidado de la salud.
La evidencia resulta especialmente relevante debido a que la fibrilación auricular constituye una de las alteraciones del ritmo cardíaco más frecuentes y está estrechamente relacionada con el riesgo de ACV.
El análisis fue difundido por Harvard Health Publishing y contó con la revisión del Dr. Robert H. Shmerling, editor de la facultad y miembro del Consejo Editorial Asesor de esa publicación.
Qué aporta el estudio sobre actividad física y salud cardiovascular
Los resultados obtenidos en Noruega suman evidencia a favor de la importancia de la actividad física en personas con fibrilación auricular. La asociación entre mantenerse activo, menor riesgo de ACV y una mayor expectativa de vida plantea que el movimiento puede tener un impacto relevante aun cuando se realice en cantidades relativamente pequeñas.
De esta manera, el estudio destaca el valor de evitar el sedentarismo y mantener una actividad física regular como parte de las estrategias destinadas a proteger la salud cardiovascular de las personas con FA
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