Marcela Feldik, una motoviajera misionera que recorre Brasil en su moto Corven 110 junto a su gata Lagertha, compartió en Radio Up su historia de viaje, sus motivaciones y los desafíos cotidianos que enfrenta en la ruta. La mujer, oriunda de San Vicente, perdió su trabajo hace unos meses y decidió cruzar la frontera hacia el país vecino, donde trabajó en distintos lugares hasta llegar a Florianópolis, ciudad que la inspiró a emprender su propia aventura.
En diálogo con Radio Up, Marcela explicó que el encuentro con otros viajeros en Florianópolis fue determinante para que decidiera lanzarse a la ruta. "Me crucé con muchos viajeros y yo dije: 'ah, yo también quiero viajar'", relató, y a partir de ese momento comenzó a planificar su travesía, que ya la llevó a recorrer varios estados brasileños.
La compañera felina y el apoyo familiar
Lagertha, su gata de cuatro años, es su compañera inseparable desde el primer día y viaja con ella en todos los tramos de su recorrido. "Siempre que me mudaba de lugar, de ciudad, o me vine a Brasil, siempre la llevé junto, nunca la dejé", afirmó Marcela, y destacó que mantiene al día las vacunas y la documentación de su mascota para poder trasladarla legalmente por el país.
El nombre de la gata tiene un origen vikingo, ya que Marcela era fanática de la serie y decidió bautizarla así. "En su momento, yo hace cuatro años que la tengo a ella, era muy fan de la serie Vikingos y le puse Lagertha", contó la motoviajera, y agregó que su mascota es una verdadera protagonista del viaje.
La decisión de viajar contó con el apoyo incondicional de su madre, quien la alentó a irse sin esperar más. "La única que me dijo 'anda, no esperes mucho, anda con lo que tenés' fue mi mamá", recordó Marcela, y señaló que esa frase fue clave para animarse a emprender la travesía.
El ritmo del viaje y los desafíos económicos
Marcela no suele recorrer grandes distancias diarias y mantiene una velocidad de 70 kilómetros por hora, lo que le permite administrar el combustible sin mayores contratiempos. "Hago 130 kilómetros por día, dependiendo, me alcanza. Cargo una vez en el día nomás y va bien", explicó, y aclaró que aún no necesitó llevar un tambor de reserva.
La viajera atraviesa Brasil sin rumbo fijo y se encuentra actualmente en el interior de San Pablo, haciendo voluntariado en el pueblo de Itanaim, mientras repara su moto para continuar el viaje. "No quiero dejar que le caiga", dijo en referencia al mantenimiento de su vehículo.
El presupuesto es un factor determinante en su recorrido, y Marcela no descarta trabajar temporalmente para costear su viaje. "En el camino ir haciendo extra, trabajando en lo que parezca, pedir trabajo, parar unos días, trabajar y ahí seguir", contó la motoviajera.
Sobre los planes futuros, Marcela tiene claro que no puede permanecer más de seis meses en Brasil y que deberá decidir entre regresar a Argentina o continuar hacia el norte. "Tengo la opción de volver a Argentina o hacer todo para arriba, que es un lugar desconocido para mí, o atravesar por el medio y salir a Bolivia, Colombia y hacer otro país", explicó.
La comunidad viajera y el amor en la ruta
Marcela destacó el valor del intercambio de información entre viajeros, ya que eso le permite conocer rutas, lugares y contactos que facilitan el recorrido. "Si te cruzas con otro viajero, ya sea en moto, en bici, mochilero, te pasa información, cómo le vas remando, rutas, lugares, contactos", afirmó.
Consultada sobre la posibilidad de encontrar el amor en el camino, respondió con una condición clara: "Tiene que ir conmigo, acompañarme". La motoviajera no descarta compartir la ruta con otros viajeros, pero deja en claro que su aventura es su prioridad.
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La historia de Marcela Feldik refleja el espíritu de una viajera que decidió apostar a la libertad y la aventura, recorriendo Brasil en su pequeña moto junto a su fiel compañera felina, y demostrando que no hace falta una gran cilindrada ni un gran presupuesto para cumplir el sueño de viajar.



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