El coordinador de Selecciones Formativas de la Confederación Argentina de Básquet (CAB), Cristian Santander, llegó a Posadas en el marco del Plan de Desarrollo Federal, programa que recorre distintas provincias del país en busca de nuevos talentos para las selecciones nacionales.
En diálogo con Arriba la Radio, por Radio Up, Santander explicó qué características buscan en los jugadores y jugadoras de 14 a 16 años, destacó el potencial del básquet misionero, habló sobre la formación y dejó un mensaje contundente para quienes sueñan con vestir la camiseta de la Selección Argentina.

La CAB sale a buscar talentos por todo el país
El desembarco de Santander en Misiones forma parte del Plan de Desarrollo Federal (PDF), una iniciativa de la CAB que busca detectar jugadores y jugadoras con potencial en distintos puntos de la Argentina, sin limitar la búsqueda al centro operativo que la Confederación tiene en Buenos Aires. “Es un programa que se llama PDF, Plan de Desarrollo Federal y vamos provincia por provincia. Vamos 13 provincias y seguiremos hasta completar todas”, explicó Santander durante la entrevista con Arriba la Radio.
El entrenador remarcó que la intención es cambiar la lógica tradicional de esperar que los talentos lleguen a Buenos Aires y, en cambio, salir a encontrarlos en sus propios lugares de formación. “Creo que es importante poder salir a buscar los talentos y no esperar que llegue a donde está nuestro centro operativo, que es en Buenos Aires”, sostuvo.
La actividad realizada en Posadas está destinada a jugadores y jugadoras preseleccionados de entre 14 y 16 años, una edad considerada clave para comenzar a proyectar futuros integrantes de los seleccionados formativos.

Biotipo y talento: qué busca la CAB en los jóvenes
A la hora de explicar qué características observan durante las evaluaciones, Santander fue directo y resumió el trabajo en dos conceptos: biotipo y talento. “Básicamente, biotipo y talento. El mejor biotipo que podemos conseguir, es decir, el jugador o la jugadora más alta o de mayor envergadura posible”, detalló.
Sin embargo, aclaró que la talla por sí sola no alcanza para proyectar a un jugador hacia el alto rendimiento. “También el mejor talento posible. Ahí ya no tiene que ver tanto cuánto sea su talla, sino cómo es su destreza, su habilidad para poder jugar”, explicó.
Por eso, el trabajo de los seleccionadores no se limita a observar centímetros. La capacidad técnica, la coordinación, la habilidad y las posibilidades de evolución también forman parte de la evaluación. “Creo que eso es, a grandes rasgos, lo que buscamos y estamos ahora en esa búsqueda acá en Misiones”, señaló Santander.
El seguimiento de la CAB sobre el básquet misionero
Santander reconoció que la Confederación ya cuenta con información sobre algunos jóvenes de la provincia y que el seguimiento no comienza recién con su llegada a Posadas. “Ya tenemos marcados, anotados, nos han enviado datos de algunos chicos de buena talla, de buen biotipo”, contó.
Además, explicó que la Liga Federal Formativa es una de las herramientas que utiliza la CAB para observar jugadores de todo el país. “Hemos podido seguir a algunos equipos que han jugado la Liga Federal Formativa, que es un torneo muy importante que se juega en todo el país”, indicó.

“En Misiones hay un biotipo que no se encuentra en otros puntos del país”
Uno de los puntos más interesantes de la charla estuvo relacionado con las características que Santander encuentra en los jóvenes misioneros. El coordinador de selecciones formativas de la CAB destacó el componente histórico y migratorio de la provincia y lo vinculó con determinados biotipos que pueden resultar interesantes para el básquet. “Hay un biotipo que tiene que ver un poco con los orígenes, con colonias que han llegado acá, alemanas, ucranianas y que han derivado con el paso del tiempo en chicos y chicas que tienen eso: buena talla, buen biotipo”, explicó.
En ese sentido, consideró que Misiones puede ofrecer características físicas que no aparecen con la misma frecuencia en otras regiones del país. “Es un biotipo que no se encuentra en otros puntos del país, así que ese sería como el primer objetivo”, sostuvo.
Pero inmediatamente aclaró que la provincia no solamente puede aportar jugadores por sus características físicas. “También podemos encontrar talentos”, remarcó.
Y puso como ejemplo a Paulina Ojeda, joven misionera que ya es considerada una de las grandes promesas de su generación. “En la generación U15 tenemos una de las mejores jugadoras que tenemos, que tiene 13 años, que ustedes la conocen, es Paulina Ojeda, que está jugando ahora en Brasil y es de acá de Misiones”, destacó.

Una enseñanza que va más allá de quedar seleccionado
Uno de los conceptos más profundos de la entrevista apareció cuando Santander fue consultado sobre qué aprendizaje pueden llevarse aquellos chicos y chicas que participan de una evaluación pero finalmente no continúan dentro del proceso selectivo.
Para el entrenador, aprender a convivir con una respuesta negativa también forma parte de la formación deportiva y personal. “Los chicos y las chicas en general tienen padres, somos padres por momentos sobreprotectores. Y también tienen que aprender a convivir con una mala noticia”, reflexionó.
Santander planteó que no quedar seleccionado no debe ser interpretado como un fracaso definitivo. “Creo que eso es parte del aprendizaje, la vida misma. No nos sonríe siempre, no es todo color de rosa”, expresó.
Y llevó ese concepto a diferentes situaciones de la vida cotidiana y deportiva: “Alguna vez nuestra vida nos va encontrando con un desamor, con un trabajo que perdemos, con un club que no, con que nos tocó perder, y creo que de eso hay que aprender”.
En los procesos de captación de la CAB, además, la cantidad de jugadores que quedan seleccionados siempre es reducida. “Nosotros vemos 30 o 40 chicos en cada lugar donde vamos y tal vez salgan uno, dos, tres, cuatro o cinco de ese lugar”, explicó.
Por eso, Santander entiende que el desafío para quienes no continúan es utilizar esa experiencia como un estímulo para mejorar. “Tienen que aprender, primero, el valor de esforzarse un poco más. Si quieren trascender, tienen que redoblar la cantidad de horas que entrenan, hacer algún trabajo distinto de lo físico y tratar de superarse”, sostuvo.

“El deporte nos enseña que yo puedo llegar a mi 100%”
Para Santander, la comparación con los demás no debería ser el principal motor de un deportista joven. El verdadero desafío consiste en descubrir hasta dónde puede llegar cada uno. “Habrá alguno que es mejor que yo, pero yo puedo llegar a mi 100%. A ver hasta dónde puedo proyectarme”, señaló.
Ese crecimiento puede tener distintos destinos: una Liga Nacional, jugar en el extranjero o incluso llegar a una Selección Argentina. “Eso es lo que también tenemos que dejar como aprendizaje de estas actividades”, afirmó.
Santander defendió a los entrenadores argentinos
Consultado sobre los errores que suelen aparecer en la formación de jugadores jóvenes, Santander evitó hacer una crítica generalizada y, por el contrario, destacó el trabajo que realizan los entrenadores en todo el país. “Yo creo que los entrenadores argentinos son muy buenos, muy buenos”, enfatizó.
El principal problema, según explicó, muchas veces no está en la capacidad del entrenador, sino en las condiciones disponibles para desarrollar su trabajo. “Hay veces que en sus clubes no hay tantos horarios, porque hay otras actividades, porque hay más categorías. Entonces, no es que entrenen mal, sino que a veces entrenan poco”, explicó.
También mencionó las dificultades relacionadas con el material deportivo. “En algunos otros lugares pasa que no están todos los materiales correspondientes. No sé, hay 30 chicos y hay cinco pelotas, por ejemplo. Y pasa”, relató.
Al mismo tiempo, destacó que los entrenadores cuentan actualmente con mejores posibilidades de capacitación y actualización. “Los entrenadores hoy tienen muchas mejores herramientas que años atrás, porque estamos más informados de las nuevas tendencias, es más fácil el acceso a actualizarse”, sostuvo.
Y fue contundente en su valoración del trabajo que observa durante sus recorridas por el país: “Creo que en general se trabaja muy bien en Argentina y los entrenadores hacen todo lo posible y más para que sus jugadores, sus jugadoras puedan aprender día a día”.

Las pantallas, otro desafío para la formación
Santander también puso el foco en un factor que excede al deporte: las nuevas formas de entretenimiento y las pantallas. “Estamos en una etapa donde también los chicos tienen más distracciones que antes, de las pantallas, por ejemplo”, señaló.
A eso se suma la multiplicidad de actividades que realizan los jóvenes, desde otros deportes hasta distintas propuestas fuera del ámbito deportivo. “A veces el proceso de aprendizaje demora un poco más por todas esas variantes que tienen hoy, además de hacer otro deporte que también les consume más tiempo, las pantallas, la vida misma”, explicó.
A pesar de esos obstáculos, Santander volvió a destacar la tarea de los formadores. “Yo confío en los entrenadores, me gusta lo que hacen. Recorro todo el país y veo que hay un amor por la excelencia muy grande”, aseguró.
Más público, más pasión y también más intolerancia
Otro de los aspectos que llamó la atención durante la entrevista fue la participación creciente de las familias en el básquet formativo.
Santander reconoció que el fenómeno se repite en diferentes lugares del país, aunque también advirtió sobre una consecuencia negativa: la presión sobre entrenadores y árbitros. “Pasa y también trae como consecuencia una parte buena y una parte no tan buena”, explicó.
Entre los aspectos negativos mencionó la intolerancia frente a las decisiones arbitrales y técnicas. “Hay una intolerancia a veces a los fallos de los árbitros, a las decisiones de los entrenadores”, señaló.
Para Santander, ese comportamiento incluso tiene un paralelismo con situaciones que ocurren en las escuelas. “Hoy hasta lo vemos en las escuelas, donde si el nene o la nena trae una mala nota, parece que la culpa es del profesor. Y lo mismo pasa en el deporte”, comparó.
En ese sentido, pidió a las familias asumir un rol de acompañamiento sin intentar condicionar las decisiones de quienes conducen los equipos. “Creo que trae aparejado eso: hay más gente, hay mucha más gente participando de eso, acompañando a sus hijos, pero también tiene que entender un poco, acompañar y respetar decisiones”, sostuvo.
Y agregó que los entrenadores toman esas decisiones pensando en el funcionamiento de la institución. “Los que están al frente lo hacen siempre pensando en lo mejor para el club o la institución donde trabajan”, remarcó.

“La Generación Dorada fue algo que pasa muy de vez en cuando”
Uno de los momentos más fuertes de la entrevista llegó cuando Santander fue consultado sobre el futuro del básquet argentino y la posibilidad de volver a construir una generación similar a la Generación Dorada.
Su respuesta fue contundente: aquella camada fue excepcional y no puede convertirse en el parámetro permanente con el que se mida a los jóvenes actuales. “Como esa Generación Dorada, no. Eso fue un eclipse, fue algo que pasa muy, muy de vez en cuando”, afirmó.
Santander explicó que la particularidad de aquella generación estuvo no solamente en la calidad individual, sino también en la enorme cantidad de jugadores excepcionales disponibles en cada posición. “Muchos jugadores excepcionales repartidos en los mismos distintos puestos. Y encima dos o tres por puesto: dos o tres bases, dos o tres escoltas, dos o tres aleros. Y eso es muy difícil que vuelva a pasar”, analizó.
Por eso, considera que el básquet argentino debe mirar hacia adelante en lugar de intentar reproducir exactamente aquella camada. “Hay que trabajar para tener la mejor Generación Dorada que podamos. Eso creo que es lo que tenemos que buscar como básquet argentino”, sostuvo.
Y dejó una definición que resume buena parte de su filosofía sobre el desarrollo: “No quedarnos colgados del pasado intentando que vuelva a salir un Ginóbili o un Scola. Que salga el mejor Pérez, López, Gómez que podamos”.
En esa línea, consideró fundamental valorar lo que hicieron aquellos jugadores sin convertirlos en una comparación permanente. “Tenemos que ser siempre agradecidos a ellos, que han marcado un camino, pero no compararlos”, afirmó.

El mensaje de Santander para los chicos que sueñan con la Selección
Sobre el final de la entrevista, Santander dejó un mensaje directo para todos los jóvenes misioneros que participaron de la jornada y para aquellos que sueñan con llegar algún día a la Selección Argentina.
La primera palabra fue esfuerzo. “Hay que entrenar mucho, hay que entrenar horas extras. No alcanza con lo que se hace en un club”, afirmó.
Según explicó, el salto hacia el alto rendimiento requiere una dedicación diferente. “A veces en el club entrenan tres veces por semana. Bueno, para llegar al alto rendimiento hay que entrenar todos los días, hay que ponerle mucho sacrificio”, sostuvo.
También advirtió que el camino estará lleno de obstáculos. “Va a haber muchos obstáculos y hay que seguir. Es una carrera de resistencia”, remarcó.
Sin embargo, el mensaje final fue de esperanza y de perseverancia, especialmente para los jóvenes que viven lejos de los grandes centros deportivos del país. “Que sueñen, que sueñen, porque yo tengo muchísimos años en selecciones nacionales y he visto que han llegado a la Selección de los lugares más recónditos del país”, contó.
Y trasladó esa idea directamente a Misiones: “En cada rincón del país, en este caso en cada rincón de la provincia, que sueñen, que se esfuercen y que dejen todo por ese sueño a perseguir”.
La recorrida de la CAB por Misiones busca justamente eso: que el talento no dependa del lugar donde nace un jugador. Y, para Santander, la misión es encontrarlo, acompañarlo y darle herramientas para que pueda descubrir hasta dónde puede llegar.



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