Al menos 157 personas murieron en Nepal como consecuencia de las inundaciones que golpearon distintas zonas del país, según informó la policía local en una publicación en X citada por medios internacionales como CNN y Euronews.
Además, al menos 41 personas fueron hospitalizadas tras el desastre, mientras las autoridades continúan con las tareas de búsqueda, rescate y asistencia a los damnificados.
Un balance oficial previo de la Oficina del Primer Ministro de Nepal había informado que permanecía sin conocerse el paradero de 484 personas, entre ellas 391 extranjeros y 93 nepalíes.
En ese listado también figuraban 44 miembros del Ejército, 28 policías, 13 integrantes de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores vinculados a distintos proyectos hidroeléctricos, según reportó DW y consignó Noticias Argentinas.
Las autoridades nepalíes advirtieron que todavía se encuentran recopilando información para establecer el alcance definitivo de la tragedia y determinar la cantidad total de víctimas y desaparecidos.
Un deslizamiento habría provocado la crecida
El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, explicó que los primeros indicios apuntan a que un terremoto registrado durante la mañana habría desencadenado un enorme deslizamiento de tierra.
Según esa hipótesis, el movimiento de tierra habría bloqueado temporalmente el cauce de un río en territorio tibetano. La acumulación posterior de agua habría provocado una crecida que terminó afectando territorio nepalí.
La emergencia también alcanzó al otro lado de la frontera. Las autoridades de China informaron de 3 muertos y 265 desaparecidos en el condado de Gyirong, aunque todavía no estaba claro si esas cifras podían superponerse con los datos difundidos por Nepal.
La cadena estatal china CCTV señaló que las cifras concretas de víctimas se encontraban todavía en proceso de verificación.
Entre los extranjeros cuyo paradero se desconoce hay ciudadanos de Estados Unidos, India, Malasia, Reino Unido y Australia, de acuerdo con la información disponible hasta el momento.
Rasuwa, una de las zonas más afectadas
La riada golpeó con especial intensidad al distrito de Rasuwa, en el norte de Nepal. Durante las primeras horas, la masa de agua alcanzó las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, situadas cerca de uno de los principales pasos terrestres hacia el Tíbet.
El impacto sobre la infraestructura fue significativo. Al menos 19 puentes y unos 40 kilómetros de carreteras resultaron dañados por el fenómeno.
También sufrieron daños distintos proyectos hidroeléctricos y otras infraestructuras estratégicas, una situación que complicó el acceso de los equipos de emergencia y dificultó las tareas de búsqueda y rescate.
El testimonio de los habitantes permitió dimensionar la magnitud de la inundación. Suman Chalise, un profesor de 34 años de Nuwakot, relató que observó cómo el agua arrastraba vehículos, viviendas y personas.
“Vi cómo las aguas se llevaban por delante ocho o nueve camiones, además de casas y personas”, relató el hombre, quien describió la situación como “absolutamente desgarradora”.
El Gobierno pidió paciencia y unidad
Ante la magnitud de la emergencia, el primer ministro nepalí, Balendra Shah, hizo un llamado a la unidad y pidió a la población mantener la paciencia mientras continúan las operaciones de asistencia.
El mandatario aseguró que el Estado se encuentra movilizando todos los recursos disponibles para atender a las personas afectadas por las inundaciones.
“Quiero asegurarles que no están solos en estos momentos difíciles: el Estado está con ustedes con todos sus medios y recursos”, sostuvo Shah en un comunicado difundido a través de las redes sociales.
El primer ministro también aseguró que el Gobierno asumirá la responsabilidad por las tareas de rescate, atención médica, alimentación y alojamiento de los damnificados.
Helicópteros y equipos de rescate
El Gobierno de Nepal declaró zona de desastre durante tres meses a las áreas afectadas y ordenó intensificar las operaciones de emergencia.
Como parte del operativo, se dispuso la movilización de helicópteros militares y privados para realizar vuelos de búsqueda y rescate en las regiones de más difícil acceso.
Las autoridades también establecieron medidas para garantizar atención médica gratuita a los heridos y acelerar la recuperación de servicios esenciales.
Entre las prioridades se encuentran la restauración de carreteras, electricidad y telecomunicaciones, infraestructura indispensable para facilitar el acceso de los equipos de emergencia y restablecer la comunicación con las comunidades aisladas.
El Ejército nepalí realiza además búsquedas aéreas en las zonas afectadas. Según informó el Gobierno, sus efectivos ya lograron rescatar a 114 personas del distrito de Rasuwa, uno de los sectores más golpeados por la catástrofe.
Mientras continúan los operativos, las autoridades mantienen abiertos los relevamientos para establecer el número definitivo de víctimas y desaparecidos. La magnitud de los daños y las dificultades de acceso mantienen a varias comunidades bajo una situación de emergencia.
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