El director de Politikon Chaco, Alejandro Pegoraro, analizó en Radio UP el comportamiento de la inflación en las distintas provincias argentinas y explicó por qué los aumentos de precios presentan diferencias significativas según cada territorio.
El especialista señaló que, mientras el INDEC publica el Índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional y regional, solamente diez de las 24 jurisdicciones cuentan con una medición propia de inflación. Ese relevamiento permite observar las particularidades de cada provincia y comparar su evolución de precios.
La inflación de julio mostró una fuerte dispersión entre provincias
A nivel nacional, la inflación de julio fue del 2,1%, por encima del 1,9% registrado en junio. La aceleración también se reflejó en la mayoría de las provincias que elaboran su propio IPC.
Según el relevamiento mencionado por Pegoraro, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró el mayor incremento, con 2,9%, seguida por Río Negro, con 2,6%, y Neuquén, con 2,3%.
En tanto, Jujuy tuvo una inflación del 2,1%, igual al promedio nacional; Santa Fe y Tucumán registraron 1,9%; Córdoba y Mendoza, 1,8%; Chaco, 1,7%; y San Luis presentó el menor incremento, con 1,3%.
Para Pegoraro, esta diferencia demuestra que existe una amplia dispersión en el comportamiento de los precios y que cada provincia presenta factores particulares que explican su evolución.
Turismo y tarifas, dos factores determinantes
El economista explicó que en la Ciudad de Buenos Aires el incremento estuvo fuertemente relacionado con factores estacionales vinculados a las vacaciones de invierno.
La división de Recreación y Cultura aumentó 5,8%, impulsada principalmente por paquetes turísticos, pasajes aéreos y transporte terrestre, además de restaurantes y hoteles.
El escenario fue diferente en Chaco, donde la inflación alcanzó el 1,7%. Allí, el principal impulso estuvo relacionado con Vivienda y Servicios Públicos, debido a un incremento residual de la tarifa eléctrica.
Esa división tuvo una suba cercana al 4,5%, pero el comportamiento moderado de otros rubros, especialmente alimentos, educación y prendas de vestir y calzado, permitió contener el índice general.
Pegoraro explicó que las diferencias también están relacionadas con las características económicas de cada territorio. Mientras una ciudad turística puede registrar fuertes aumentos durante la temporada de vacaciones, otras provincias pueden tener un comportamiento diferente por sus niveles de consumo y oferta.
Neuquén y una inflación vinculada al crecimiento económico
Uno de los casos destacados por el especialista es el de Neuquén, provincia que lidera la inflación acumulada del año y también presenta una elevada variación interanual.
Pegoraro aclaró que ese comportamiento no necesariamente significa que exista un problema generalizado de aumentos, sino que está vinculado con el fuerte crecimiento de la actividad económica.
El aumento de la población y de la demanda genera presión sobre distintos sectores. Por ejemplo, una mayor demanda de viviendas puede elevar los alquileres, mientras que el incremento del consumo puede generar subas en determinados bienes y servicios.
En ese sentido, definió este fenómeno como una inflación asociada a una mayor actividad económica: “es la inflación que nos gusta”, señaló, porque está acompañada por crecimiento.
Inflación y costo de vida: dos conceptos diferentes
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la diferencia entre el índice general de inflación y el verdadero costo de vida de las familias.
Pegoraro explicó que no todos los hogares consumen de la misma manera y que determinados rubros pueden tener una incidencia muy diferente según el nivel de ingresos.
Por ejemplo, una fuerte suba en recreación y cultura afecta principalmente a quienes realizan viajes o consumen determinados servicios. En cambio, los alimentos son un gasto inevitable para todos los hogares, aunque las familias pueden intentar reducir cantidades o cambiar la calidad de los productos para sostener el consumo.
El especialista remarcó que una inflación de alimentos del 2% no necesariamente constituye una buena noticia, especialmente para los sectores de menores ingresos.
“El costo fijo de los hogares ha crecido muy fuerte”
Pegoraro puso el foco en los gastos que las familias no pueden evitar, como alquiler, electricidad, alimentos y transporte público.
“Una cosa es cuando vos comparás tu salario respecto a la inflación general y otra cosa es cuando comparás tu salario respecto a los costos fijos de tu hogar”, explicó.
Según el economista, esos gastos vienen aumentando por encima del índice general, lo que genera una pérdida de poder adquisitivo que no siempre queda reflejada cuando solamente se observa el dato mensual de inflación.
Ante esa situación, las familias terminan ajustando aquellos consumos que sí pueden postergar. Se dejan de hacer viajes, se reducen las salidas a restaurantes, se posterga la compra de ropa y se recortan actividades recreativas.
Por eso, Pegoraro sostuvo que el índice de precios muestra el comportamiento general del sistema de precios, pero no necesariamente equivale al costo de vida de cada hogar.
“Si yo te digo que los alimentos crecieron por debajo de la inflación, podemos celebrarlo en el caso de julio. Lo cierto es que venís teniendo un incremento muy importante”, planteó.
El especialista consideró que esta diferencia resulta clave para comprender cómo impacta realmente la inflación sobre las familias, ya que el porcentaje general puede parecer moderado mientras los gastos indispensables continúan presionando fuertemente sobre los ingresos.
LEE TAMBIÉN: “Uno de cada 10 niños está en situación de indigencia”: fuerte alerta de la UCA sobre la pobreza infantil



//



