La Escuela Agrotécnica de Eldorado atraviesa una situación de fuertes restricciones presupuestarias debido a la falta de fondos nacionales destinados al funcionamiento y al desarrollo de la educación técnica profesional. Así lo explicó su directora, Noelia Rivaldi, durante una entrevista con el programa Realidad Mixta, donde describió las dificultades que enfrenta la institución para garantizar el servicio educativo y mantener sus sectores didáctico-productivos.
La escuela, dependiente de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), cuenta con más de 500 estudiantes, residencia y comedor, además de una extensión de aproximadamente 100 hectáreas donde se desarrollan prácticas educativas y productivas.
Rivaldi explicó que desde 2023 se encuentran suspendidos los fondos de funcionamiento provenientes del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET): “Desde el momento en que no hemos tenido ley de presupuestos, se suspendió la partida presupuestaria”, señaló.
Según detalló, estos recursos eran fundamentales para la adquisición de herramientas, insumos y equipamiento necesarios para las prácticas de los estudiantes. Entre otras inversiones, permitieron incorporar maquinaria y herramientas para los sectores agrícolas y productivos: “Nosotros básicamente hoy no recibimos nada de lo que nos ha permitido crecer como institución técnica”, sostuvo la directora.

Cómo sostiene actualmente sus actividades
Ante la falta de financiamiento nacional, la institución utiliza los fondos que recibe de la Universidad Nacional de Misiones para afrontar gastos básicos como electricidad, agua, internet y parte del funcionamiento del comedor.
La escuela también cuenta con 70 estudiantes becados provenientes de distintos puntos de la provincia. De acuerdo con Rivaldi, algunos realizan un aporte mensual de aproximadamente 40 mil pesos, aunque aclaró que ese monto resulta insuficiente para cubrir las necesidades alimentarias de los residentes, que reciben desayuno, almuerzo, merienda y cena.
A esto se suman los denominados ingresos propios, generados a partir de la comercialización de productos elaborados en los sectores didáctico-productivos de la institución: “Parte de lo que se genera en estos sectores como práctica de aprendizaje lo comercializamos, la escuela tiene un punto de venta y parte de eso reingresa a los sectores didácticos productivos para su funcionamiento básico”, explicó.
Sin embargo, la directora remarcó que estos recursos no alcanzan para cubrir todas las necesidades. La falta de presupuesto también afecta el mantenimiento de la infraestructura, la seguridad, la actualización tecnológica y el equipamiento de los espacios educativos.

Menos herramientas para la formación técnica
Rivaldi advirtió que la falta de inversión impacta directamente en la calidad de la formación de los estudiantes. Señaló, por ejemplo, que la sala de informática todavía cuenta con computadoras provenientes del programa Conectar Igualdad y que actualmente no existen recursos suficientes para renovar el equipamiento: “Nos falta justamente toda una estructura que hace a la mejora en la calidad del aprendizaje y en el aprendizaje significativo”, sostuvo.
La Escuela Agrotécnica de Eldorado desarrolla además actividades en sus 100 hectáreas y articula proyectos con instituciones como el INTA, organismos provinciales, la Facultad de Ciencias Forestales y otras entidades del territorio.
En ese sentido, la directora destacó que la institución no solo forma estudiantes, sino que también cumple un rol estratégico en la generación y transferencia de conocimientos vinculados con la producción y el desarrollo territorial.
El impacto de la falta de financiamiento universitario
Durante la entrevista, Rivaldi también hizo referencia a la situación presupuestaria de las universidades nacionales y señaló que existe, según sus estimaciones, un desfasaje de aproximadamente 50% en el financiamiento que la institución debería recibir: “Hay un desfasaje del 50% aproximadamente de lo que es el financiamiento que hasta el momento no hemos recibido”, afirmó.
La directora sostuvo que la situación obliga a depender de donaciones, proyectos y articulaciones con otras instituciones para poder incorporar recursos que antes eran financiados mediante los programas destinados a la educación técnica.
La advertencia pone nuevamente en el centro del debate la situación de las escuelas técnicas y agrotécnicas, que requieren equipamiento, insumos y financiamiento sostenido para garantizar una formación vinculada con las necesidades productivas y tecnológicas de la región.



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