“No todos pueden ser docentes”. Con esa definición, la senadora nacional por Misiones y presidenta de la Comisión de Educación del Senado, Sonia Rojas Decut, planteó la necesidad de revisar profundamente el sistema de formación y los mecanismos de ingreso a la carrera docente en Argentina.
Durante una extensa entrevista realizada en los estudios de Radio Up, en el programa Arriba la radio, la legisladora sostuvo además que los docentes deberían ser evaluados periódicamente y, consultada específicamente sobre la frecuencia, consideró que esa instancia podría realizarse todos los años.
Sin embargo, aclaró expresamente que la evaluación no debería tener carácter excluyente, sino convertirse en una herramienta para identificar fortalezas, necesidades de capacitación y oportunidades de mejora.

Rojas Decut: “Estamos hipotecando nuestro futuro”
Rojas Decut calificó como urgente la necesidad de transformar la formación docente.
“Tenemos que producir una mejora en el sistema de formación, es urgente, es urgente. Pues estamos hablando de que si eso no mejora, estamos hipotecando nuestro futuro con la niñez y la juventud”, afirmó.
Según explicó, existe consenso dentro de la comunidad educativa acerca de la necesidad de evaluar cómo funcionan las instituciones y revisar un sistema que, desde su perspectiva, debe concentrarse mucho más en la calidad de los profesionales que se incorporan a las aulas. “Lo que no puede seguir pasando es que no pongamos el foco en la calidad, no en la cantidad de docentes”, sostuvo.
Y avanzó sobre uno de los puntos más sensibles: “Tiene que cambiar la política de ingreso a la carrera docente. Hay algo que tenemos que entender: no todos pueden ser docentes”.

Evaluar quién ingresa a la carrera docente
La senadora explicó que la docencia requiere aptitudes y una vocación particular y sostuvo que el sistema debería evaluar los perfiles de quienes pretenden iniciar una carrera docente. “Hay que evaluar los perfiles que ingresan y hay que asegurarse de que tengan las aptitudes profesionales que tienen que tener de base para iniciar la carrera docente”, señaló.
Su planteo apunta a establecer estándares sobre el tipo de profesionales que necesita el sistema y las capacidades que deberían reunir antes y durante su formación.
Para Rojas Decut, además, el papel del docente cambió radicalmente frente a la disponibilidad prácticamente ilimitada de información y al avance de las nuevas tecnologías. El educador, sostuvo, ya no puede limitar su función a transmitir conocimientos. Debe convertirse en guía, mentor, articulador dentro del aula y captador de talentos, con capacidad para interpretar las necesidades de sus estudiantes.
En ese contexto lanzó otra definición: la docencia, dijo, “es la profesión más importante del mundo”, y justamente por esa relevancia consideró que requiere una agenda política educativa urgente.

Evaluación docente: “Para mí, cada año”
Consultada en Arriba la radio sobre si está de acuerdo con las evaluaciones periódicas a los docentes, Rojas Decut respondió categóricamente: “Por supuesto”. Y fundamentó: “Nadie puede mejorar lo que no se mide”.
Cuando se le preguntó si esos procesos deberían realizarse cada cinco o diez años, fue todavía más precisa. “Si vos me preguntás a mí, cada año. Todos los años. Para mí, cada año”, respondió.
Ante la consulta acerca de si esa evaluación debería ser excluyente, aclaró inmediatamente: “No, no, jamás”. La diferencia resulta central en su propuesta: la evaluación no sería concebida como un mecanismo automático de expulsión del sistema, sino como una herramienta para establecer qué necesita cada profesional para mejorar.
No todos los docentes necesitan la misma capacitación
Rojas Decut explicó que dentro de una institución conviven profesionales con diferentes niveles de preparación, experiencia y formación académica. Por esa razón, cuestionó las capacitaciones generalizadas que aplican las mismas herramientas a todo el personal.
Según su planteo, primero debería realizarse un diagnóstico para conocer las capacidades existentes y, a partir de allí, determinar qué capacitación necesita cada grupo. La evaluación debería estar relacionada con capacidades como la adaptación al cambio, el pensamiento crítico y la utilización de conocimientos para resolver problemas.
También rechazó que el mecanismo se concentre exclusivamente en medir contenidos. “Lo que hay que evaluar, yo lo que veo es que se evalúa contenido, no. Hay que evaluar lo que tiene que ver con el saber hacer”, explicó al referirse a la capacidad de desarrollar planes de mejora, procesos de innovación y soluciones concretas.
Docentes “devaluados”: salarios bajos y poco reconocimiento
La senadora también incorporó al análisis las condiciones laborales y sociales que atraviesa la profesión. “Estamos viendo no solamente una crisis de resultados en educación, estamos viendo una crisis de desmotivación, no solamente de los estudiantes que no le encuentran sentido al aprendizaje y al rol de la escuela, sino de los docentes”, afirmó.
Y agregó: “Los docentes están devalorizados: salarios bajos, poco reconocimiento social”.
Para Rojas Decut, el Estado tiene una responsabilidad directa en generar las oportunidades para que los educadores puedan profesionalizarse, actualizar capacidades y acceder a herramientas adecuadas para las nuevas exigencias. En ese marco, planteó profundizar la articulación entre los institutos de formación docente y las universidades, aprovechando la capacidad de estas últimas para generar conocimiento y desarrollar nuevas competencias profesionales.
La brecha entre la escuela y el mercado laboral
Otro de los problemas señalados por la legisladora es la distancia existente entre aquello que enseña el sistema educativo y las capacidades que posteriormente demanda el mundo laboral.
Rojas Decut contó que mantuvo conversaciones con importantes empresarios del país que le manifestaron la necesidad de utilizar plataformas educativas propias para completar la preparación de los talentos que incorporan. “Hay como una disociación entre lo que es el mundo del trabajo, el mundo corporativo y la educación y las capacidades o las competencias que necesitan. No hay una articulación”, describió.
Según relató, incluso jóvenes con excelentes antecedentes académicos pueden necesitar entre cuatro y cinco años adicionales de preparación para adquirir herramientas de liderazgo, comunicación, habilidades blandas, pensamiento crítico y análisis de situaciones.
La pregunta que, según Rojas Decut, debería atravesar la formación es: “¿Qué puedo hacer yo con lo que sé?”. Por eso reclamó una relación mucho más estrecha entre instituciones educativas, universidades y sectores corporativos, productivos e industriales.
“Tenemos que escuchar a los jóvenes”
La legisladora también cuestionó las reformas educativas pensadas exclusivamente desde los adultos y reivindicó la participación estudiantil. “Yo creo que tenemos que escuchar a los jóvenes. Tenemos que entender los intereses que tiene la gente”, afirmó.
Recordó que durante el año anterior llevaron estudiantes al Senado para debatir sobre la integración de la inteligencia artificial y las tecnologías en la educación, una experiencia que calificó como positiva.
Rojas Decut incluso relató una experiencia de su etapa de gestión educativa: luego de obtener resultados inferiores a los esperados pese a incorporar profesionales altamente calificados, decidió consultar directamente a los estudiantes. A partir de allí, explicó, reorganizaron el proyecto pedagógico alrededor de sus intereses y consiguieron avances importantes en matemática y robótica.
“Nos falta escucharnos”, resumió, y pidió prudencia frente a los procesos de transformación porque “en el medio hay personas en formación”.
Educación por encima de la grieta
Rojas Decut también planteó que la educación debe convertirse en una política capaz de trascender los gobiernos y las disputas partidarias. “Las instituciones trascienden a cualquier persona que hoy pueda estar en un cargo”, afirmó.
En ese marco cuestionó la polarización permanente de la política argentina: “Vivimos de grieta en grieta, ese es el problema”.
Para la legisladora, los acuerdos educativos deberían mantenerse independientemente de quién ocupe circunstancialmente el Gobierno nacional, porque los resultados de una política de estas características se construyen a largo plazo.
“Me encantaría” ser ministra de Educación
Sobre el final de la entrevista en Radio Up, Rojas Decut también dejó una definición con contenido político. Consultada en Arriba la radio sobre si le gustaría ocupar alguna vez el Ministerio de Educación, respondió sin rodeos: “Me encantaría porque es la pasión de mi vida".
Sin embargo, enmarcó esa respuesta en una definición más amplia sobre su futuro: “Creo que uno siempre tiene que estar dispuesto a estar en el lugar donde más pueda sumar o donde más pueda construir”. Y agregó: “Mi lugar será aquel en donde más pueda construir o más pueda hacer por el bien común”.
Cuando le preguntaron si alguna vez le habían ofrecido ser ministra de Educación, respondió: “No, nunca”.
Las declaraciones de la presidenta de la Comisión de Educación del Senado colocan así sobre la mesa varios de los debates que podrían atravesar la agenda educativa: quiénes ingresan a la docencia, cómo se forman, cómo se evalúa su desempeño, qué papel tendrán las universidades, de qué manera se vinculará la escuela con el mercado laboral y cómo conseguir que una reforma sobreviva a los cambios políticos.
Para Rojas Decut, la discusión debe partir de una premisa: mejorar la educación requiere recuperar la calidad, profesionalizar a quienes están frente a las aulas y construir una política capaz de trascender las disputas coyunturales.



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