La yerba mate acumula 27 meses consecutivos en rojo en el Semáforo de Economías Regionales de Coninagro. Para Gustavo Hein, presidente de la Federación de Cooperativas de Misiones (Fedecoop) e integrante de la mesa directiva de la entidad, la coincidencia temporal con la desregulación de la actividad en abril de 2024 resulta significativa.
En diálogo con Radio Up, Hein recordó que el precio de la yerba que había sido fijado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) tenía vigencia hasta el 31 de marzo de 2024. A partir de abril, cuando dejó de aplicarse la regulación de precios, la actividad comenzó a figurar en rojo en el indicador de Coninagro.
Yerba mate: para Hein, la solución de fondo pasa por recuperar las facultades del INYM
Frente a la situación del sector y al debate sobre la declaración de emergencia yerbatera en Misiones, Hein diferenció entre una respuesta coyuntural y una solución estructural.
“La salida de fondo es la recuperación de las facultades regulatorias por parte del INYM”, planteó.
El dirigente cooperativo explicó que la discusión excede a Misiones porque la yerba mate también se cultiva y procesa en Corrientes, por lo que, a su entender, se necesita una legislación nacional que permita regular la actividad en ambas jurisdicciones.
Para Hein, además, el mercado yerbatero presenta “deficiencias estructurales” y funciona bajo un esquema de competencia imperfecta, donde productores e industrias no cuentan con el mismo poder de negociación.
En ese escenario, consideró necesaria la intervención de un tercero que pueda contribuir a recuperar el equilibrio entre las partes.
“El INYM” debería, según su planteo, “restablecer ese equilibrio que no existe entre las partes” y generar condiciones para alcanzar un precio justo para la materia prima.
Sobre la eventual emergencia provincial, sostuvo que podría resultar útil para atender la coyuntura, pero aclaró que no representa la solución definitiva.
“Si se instrumenta bien puede llegar a ser una solución en algún punto, pero no es la solución de fondo”, señaló.

¿Puede Misiones fijar el precio de la yerba?
Uno de los debates que atraviesa la discusión legislativa es si Misiones puede establecer un precio para la materia prima yerbatera y cuál sería el impacto de esa medida sobre el mercado.
Hein consideró que la provincia podría fijar un precio para la materia prima que se negocia dentro de su territorio. Sin embargo, advirtió que la fijación de precios por sí sola no alcanza.
Desde su perspectiva, cualquier mecanismo de determinación de precios debería estar acompañado por herramientas capaces de equilibrar de manera sostenida la oferta y la demanda.
El objetivo, explicó, es evitar que un precio establecido formalmente termine sin cumplirse en la práctica si no existen condiciones de mercado que permitan sostenerlo.
Sobre el proyecto de emergencia, Hein valoró que la discusión pueda contribuir a romper la inacción, aunque reclamó un debate más profundo.
“Lo veo como positivo para romper la inacción”, sostuvo, pero insistió en la necesidad de diagnosticar correctamente el problema y avanzar sobre sus causas estructurales.
Mandioca: baja producción e importaciones de fécula
Durante la entrevista también se abordó la situación de la mandioca, otra de las producciones que aparece en rojo en el Semáforo de Coninagro.
Hein explicó que el sector atraviesa principalmente un problema de mercado, aunque señaló que hubo una evolución positiva en los precios de la materia prima.
El principal inconveniente, según describió, está relacionado con los niveles de producción. La actividad arrastra varios años de dificultades, que redujeron la superficie implantada y dejaron a la producción por debajo de las necesidades del mercado.
A esto se sumó un problema sanitario durante una de las zafras, que afectó la productividad.
El resultado es una producción interna insuficiente para abastecer la demanda. Esa situación comenzó a reflejarse en un aumento de las importaciones de fécula de mandioca.
“El mercado, la producción del mercado interno no logra satisfacer la demanda”, explicó Hein.

Menos impuestos y más competitividad para la industria
Consultado sobre la baja de impuestos aprobada en la Cámara de Diputados y su posible impacto sobre el sector, Hein fue contundente: puede ayudar a mejorar la competitividad de la industria de la mandioca.
Según explicó, uno de los problemas estructurales de la industria de la fécula es la dificultad de competir con productos importados que ingresan al país a valores inferiores a los costos de producción locales.
La estructura de costos argentina, indicó, tiene un componente impositivo importante. Por eso consideró que cualquier reducción de impuestos podría tener un efecto positivo sobre las industrias locales.
El riesgo, advirtió, es que las importaciones terminen desplazando a la producción misionera.
Hein recordó que esto ya ocurrió en años anteriores, cuando la producción local llegó a ser insignificante y algunas fábricas dejaron de procesar durante períodos prolongados porque resultaba más conveniente importar.
Incluso mencionó un caso que utiliza habitualmente como ejemplo: hubo momentos en los que resultaba más barato importar almidón desde Tailandia que producirlo en Argentina, aun considerando el precio final del producto puesto en el país.
Para el dirigente, la situación vuelve a poner en discusión la necesidad de reducir la presión impositiva y dotar de mayor competitividad a la industria nacional.
Los costos siguen aumentando para el productor misionero
En cuanto a la realidad de los productores de mandioca, Hein señaló que los costos productivos continúan aumentando.
Aunque reconoció que actualmente la inflación es menor que la registrada años atrás, remarcó que sigue teniendo un peso significativo sobre las economías regionales.
“Tenemos menos inflación, pero la inflación sigue siendo importante”, explicó, al referirse a un escenario de aumentos mensuales que todavía impactan sobre los costos.
Esa dinámica genera una dificultad adicional: mientras los costos de producción continúan subiendo, no siempre el mercado permite trasladar esos incrementos a los precios.
En el caso de la mandioca destinada al consumo, sin embargo, observó una situación algo más favorable para el productor, debido al aumento de los valores en el Mercado Central y los supermercados.
Té, forestación y tabaco: otras producciones que siguen sin llegar al verde
La conversación también puso el foco sobre otras economías regionales de Misiones. Además de la yerba y la mandioca, el té, el sector forestal y el tabaco atraviesan distintas dificultades y permanecen en amarillo dentro del esquema de Coninagro.
En ese contexto surgió una pregunta más amplia: ¿es necesario sentar a todos los sectores en una misma mesa para discutir cómo mejorar el agro misionero?
Para Hein, la respuesta es clara: sí.
“Hace falta diagramar una política agraria”, sostuvo.
Y fue todavía más contundente al describir el escenario actual: “El sistema productivo de Misiones está agotado”.

“Es necesario barajar y dar de nuevo”
Hein planteó que la discusión no debería limitarse a resolver las crisis puntuales de cada producción.
A su entender, es necesario diseñar un nuevo sistema productivo que permita sostener las actividades tradicionales de Misiones, pero que al mismo tiempo incorpore procesos de reconversión y diversificación.
“Es necesario barajar y dar de nuevo”, afirmó.
La propuesta apunta a revisar algunos componentes de la matriz productiva provincial, sin abandonar aquello que históricamente se produce, pero incorporando nuevas alternativas que permitan reducir la vulnerabilidad de los productores frente a las crisis de cada sector.
El problema, señaló, es que esa discusión todavía no está instalada en la agenda.
Una política de mediano y largo plazo para el agro misionero
Hein sostuvo que, actualmente, las respuestas suelen aparecer después de que una actividad entra en crisis.
“Siempre es como que se corre detrás de las crisis de las distintas producciones”, cuestionó.
Frente a eso, reclamó una mirada más amplia que permita pensar qué modelo productivo necesita Misiones en los próximos años, más allá de las urgencias de cada temporada.
El dirigente consideró que todavía existe tiempo para dar ese debate, aunque reconoció que la urgencia de resolver los problemas cotidianos muchas veces impide generar espacios para pensar en el mediano y largo plazo.
Para Hein, esa discusión resulta imprescindible para definir qué actividades deben sostenerse, cuáles necesitan reconvertirse y qué cambios deberían introducirse en las políticas agrarias.
Evitar el éxodo de las chacras
La discusión productiva, además, tiene una dimensión social que para Hein resulta central.
El objetivo de una nueva política agraria no debería ser solamente mejorar los números de las economías regionales, sino también preservar el tejido social de Misiones.
En ese sentido, advirtió sobre la necesidad de evitar que la falta de rentabilidad termine expulsando a productores y familias de las chacras del interior provincial.
“Hay que ver qué podemos modificar en nuestras políticas agrarias para permitir que el tejido social de la provincia se siga conservando y que no se expulse a la gente de las chacras del interior”, planteó.
La advertencia sintetiza una problemática que excede a la yerba mate o a la mandioca: para el dirigente cooperativo, la discusión sobre las economías regionales también es una discusión sobre el futuro del territorio misionero.

Un agro misionero que reclama una discusión de fondo
El diagnóstico de Hein deja planteado un escenario complejo. Mientras la yerba mate lleva 27 meses consecutivos en rojo, la mandioca enfrenta dificultades vinculadas con la producción, los costos y el avance de las importaciones de fécula. Al mismo tiempo, otras actividades relevantes de Misiones permanecen sin lograr recuperar plenamente su rentabilidad.
Para el presidente de Fedecoop e integrante de Coninagro, las respuestas coyunturales pueden aliviar determinadas situaciones, pero no alcanzan para resolver los problemas estructurales.
La discusión sobre el INYM, el precio de la yerba, la competitividad industrial, la presión impositiva y las importaciones aparece así vinculada a un debate mayor: qué modelo productivo necesita Misiones y cómo garantizar que las familias puedan continuar viviendo y produciendo en las chacras.
El desafío, según Hein, es dejar de correr detrás de cada crisis y comenzar a pensar una política agraria de mediano y largo plazo.
“No estamos pidiendo subsidios”: el reclamo de las pymes de Misiones por igualdad de condicioneshttps://t.co/mKFpOprBhD pic.twitter.com/Midks0jWwU
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