Una escena poco habitual y de enorme valor para la conservación de la fauna misionera quedó registrada en el Parque Nacional Iguazú: las cámaras trampa captaron a Apepú, una hembra de yaguareté identificada por primera vez en 2016, junto a una de sus crías, en una secuencia en la que ambos ejemplares aparecen jugando e interactuando en plena selva.
El registro se produjo en el marco del monitoreo bianual de grandes felinos que se lleva adelante dentro del área protegida. Investigadores de la Administración de Parques Nacionales (APN), junto con integrantes del Proyecto Yaguareté, utilizan cámaras trampa para identificar y seguir a los ejemplares que habitan el Parque Nacional Iguazú y obtener información sobre su comportamiento y desarrollo en libertad.
Las imágenes muestran al pequeño yaguareté interactuando con Apepú durante una etapa fundamental de su crecimiento. El juego entre madre y cría forma parte del proceso mediante el cual los cachorros adquieren habilidades que serán necesarias para su futura independencia.
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Durante los primeros meses de vida, las crías permanecen junto a sus madres, que las acompañan y protegen mientras desarrollan capacidades esenciales para desenvolverse en la selva. Con el paso del tiempo, comienzan a adquirir mayor autonomía hasta separarse y establecer su propio territorio.
En el caso de Apepú, el registro adquiere además un valor particular porque permite documentar una nueva camada de una hembra que forma parte del seguimiento de la especie desde hace una década. La aparición junto a este cachorro sería correspondiente a su segunda camada, aportando nuevos datos sobre la reproducción y permanencia de la especie dentro del área protegida.
Más allá de la singularidad de la escena, cada registro obtenido mediante cámaras trampa resulta fundamental para los investigadores. La identificación de ejemplares, sus desplazamientos, comportamientos y reproducción permite conocer con mayor precisión el estado de las poblaciones y orientar las estrategias destinadas a garantizar su conservación.
Una especie bajo máxima protección

El yaguareté (Panthera onca) se encuentra en peligro de extinción en Argentina y cuenta con el máximo nivel de protección legal dentro del país. En 2001 fue declarado Monumento Natural Nacional mediante la Ley 25.463, una figura destinada a preservar a las especies consideradas de especial valor y que se encuentran amenazadas.
Misiones concentra la mayor población de yaguaretés del país, y la Selva Paranaense constituye uno de los principales refugios para la especie. Por ese motivo, el trabajo de monitoreo dentro de áreas protegidas como el Parque Nacional Iguazú resulta clave para conocer su evolución.
Las tareas de conservación incluyen el seguimiento mediante cámaras trampa, la identificación de ejemplares y el desarrollo de corredores biológicos que permitan mantener conectadas las poblaciones de fauna silvestre.
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En estas acciones participan organismos públicos, Parques Nacionales y organizaciones dedicadas a la protección de la especie, entre ellas Red Yaguareté y Fundación Vida Silvestre.
Según estimaciones recientes, en Argentina sobreviven menos de 250 yaguaretés, de los cuales alrededor de 90 habitan en Misiones. En ese contexto, cada nacimiento representa una noticia de relevancia para la supervivencia de la especie.
La aparición de Apepú junto a su cría suma así un nuevo capítulo al seguimiento de los grandes felinos del Parque Nacional Iguazú. Las imágenes no solo permiten observar un momento íntimo de la vida de estos animales, sino que también aportan información científica sobre una especie cuya recuperación depende, en buena medida, de la posibilidad de conservar los ambientes donde todavía encuentra refugio.



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