Ante el descenso de las temperaturas que afecta a distintas regiones de la Argentina, especialistas advierten que los adultos mayores de 65 años forman parte de los grupos con mayor riesgo frente al frío extremo. El envejecimiento provoca cambios en el organismo que reducen la capacidad para conservar el calor corporal y responder de manera eficiente ante variaciones térmicas.
Las personas mayores, especialmente aquellas que presentan enfermedades cardiovasculares, respiratorias o metabólicas, pueden sufrir complicaciones más severas durante los períodos de bajas temperaturas. Por este motivo, los profesionales de la salud recomiendan extremar las medidas de prevención y prestar atención a posibles señales de alerta.

Cómo afecta el frío al corazón y al sistema respiratorio de los adultos mayores
Durante las jornadas frías, el organismo genera mecanismos para conservar calor, entre ellos la contracción de los vasos sanguíneos. Este proceso puede provocar un aumento de la presión arterial y exigir un mayor esfuerzo al corazón, situación que representa un riesgo mayor para quienes tienen antecedentes cardiovasculares.
Además, la exposición prolongada al frío puede favorecer la aparición o el agravamiento de enfermedades respiratorias, debido a que las bajas temperaturas afectan las defensas naturales del sistema respiratorio y aumentan la circulación de virus estacionales.
Los especialistas destacan que los adultos mayores pueden no manifestar síntomas evidentes en las primeras etapas de una complicación, por lo que resulta fundamental el acompañamiento y la observación del entorno cercano.

El invierno también aumenta el riesgo de deshidratación en personas mayores
Otro de los factores que preocupa durante la temporada invernal es la disminución de la sensación de sed. Aunque las temperaturas sean bajas, el organismo continúa necesitando una adecuada hidratación para funcionar correctamente.
Esta situación puede agravarse en personas que consumen determinados medicamentos, tienen dificultades para movilizarse o dependen de terceros para acceder a líquidos y alimentos. Por esta razón, los profesionales recomiendan mantener una ingesta frecuente de agua durante el día, incluso cuando no exista una sensación evidente de sed.
Cuáles son las señales de alarma ante una complicación por frío
Los especialistas aconsejan realizar una consulta médica si un adulto mayor presenta alguno de los siguientes síntomas:
- Somnolencia o desorientación.
- Debilidad marcada o dificultades para caminar.
- Escalofríos persistentes.
- Problemas para respirar.
- Dolor u opresión en el pecho.
- Tos intensa o fiebre.
- Labios o dedos excesivamente fríos o con coloración violácea.
- Cambios repentinos en el comportamiento habitual.
Estas manifestaciones pueden indicar desde cuadros respiratorios hasta alteraciones relacionadas con la exposición al frío, por lo que requieren atención profesional.

Recomendaciones para proteger a los adultos mayores durante las bajas temperaturas
Para reducir los riesgos durante el invierno, los especialistas aconsejan mantener una temperatura adecuada dentro del hogar, utilizar ropa abrigada en capas y evitar la exposición prolongada a ambientes fríos.
También recomiendan sostener hábitos saludables, ya que permanecer muchos días dentro de la vivienda, reducir demasiado la actividad física o limitar el contacto social puede afectar el estado general de salud. Siempre que las condiciones lo permitan, es conveniente mantener una rutina de movimiento adaptada a las posibilidades de cada persona, además de conservar una alimentación variada y suficiente.
El acompañamiento de familiares, vecinos o cuidadores cumple un rol fundamental para detectar cambios tempranos en la movilidad, el estado de ánimo, el nivel de conciencia o la condición física general.
Controles médicos y prevención, claves durante el invierno
Los especialistas remarcan la importancia de mantener los controles médicos habituales y continuar con la medicación indicada por los profesionales de la salud.
Con medidas simples como una correcta hidratación, abrigo adecuado, alimentación equilibrada y seguimiento cercano, es posible disminuir los riesgos asociados a las bajas temperaturas y proteger a uno de los grupos más vulnerables durante la temporada invernal



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