Un equipo de científicas, estudiantes y becarias de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet desarrolló un bioplástico elaborado a partir de almidón de mandioca y yerba mate, un material biodegradable que podría convertirse en una alternativa sustentable a los plásticos convencionales utilizados para el envasado de alimentos.
La investigación se lleva adelante en el Laboratorio de Polímeros y Materiales Compuestos, bajo la dirección de la investigadora del Conicet Lucía Fama, junto a Natalia Hermoso, tesista de Ciencias Físicas; Leiza Fernández, becaria doctoral en Tecnología Química; y Julieta Pajoni, becaria doctoral en Ciencias Físicas.
El objetivo del proyecto es reemplazar parte de los plásticos derivados del petróleo por materias primas renovables de origen nacional, al tiempo que se genera valor agregado para dos productos característicos de la producción argentina: la fécula de mandioca y la yerba mate.

El proceso de fabricación comienza con la mezcla del almidón de mandioca y plastificantes naturales. Esa combinación es procesada en una extrusora para obtener cordones termoplásticos que luego son prensados mediante una prensa hidráulica, dando origen a los films biodegradables destinados al envasado de alimentos.
Una de las principales ventajas del nuevo material es su rápida degradación frente a los plásticos tradicionales.
“Un film plástico convencional tarda entre 100 y 500 años en degradarse; este tarda apenas cinco semanas en tierra, dentro de un sistema de compostaje”, explicó Julieta Pajoni, integrante del equipo de investigación.
El desarrollo busca responder a uno de los principales desafíos ambientales de la actualidad. Cada año se producen alrededor de 400 millones de toneladas de plástico en el mundo y solo cerca del 10% logra reciclarse. El resto permanece durante décadas o incluso siglos en el ambiente, generando un fuerte impacto sobre los ecosistemas.
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Un desarrollo con potencial para Misiones
La innovación también representa una oportunidad para Misiones, una de las dos provincias argentinas con producción industrial de fécula de mandioca.
En Puerto Rico funciona la Cooperativa Agrícola e Industrial San Alberto (CAISA), donde desde hace varios años se impulsan proyectos para agregar valor a este cultivo mediante la elaboración de productos industriales, como adhesivos. El desarrollo del bioplástico abre la posibilidad de ampliar ese proceso de industrialización utilizando materias primas producidas en la provincia.
Desde el equipo de investigación destacaron que el proyecto no solo apunta a reducir el impacto ambiental del plástico, sino también a fortalecer las economías regionales mediante la incorporación de tecnología y valor agregado.
“Aparte del impacto ambiental, esta es una gran oportunidad económica para los productores de mandioca del país”, señalaron las investigadoras.
De consolidarse a escala industrial, el nuevo bioplástico podría transformarse en una alternativa sustentable para la industria alimentaria, reduciendo el uso de materiales derivados del petróleo y promoviendo el aprovechamiento de dos recursos estratégicos para la producción nacional, con especial impacto en provincias como Misiones, donde la mandioca y la yerba mate forman parte de la matriz productiva.
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