La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que el brote de ébola provocado por la cepa Bundibugyo ya causó 452 muertes sobre un total de 1.460 casos confirmados en la República Democrática del Congo, según el último reporte con datos actualizados al 1 de julio. Además, el organismo advirtió que la enfermedad continúa extendiéndose hacia nuevas zonas sanitarias, mientras se intensifican las acciones de vigilancia y control para contener su avance.
En su informe más reciente, la OMS también detalló que Uganda confirmó 20 casos de ébola, incluidos dos fallecimientos y un caso probable con desenlace fatal. El último contagio confirmado en ese país fue registrado el 21 de junio.
A la preocupación regional se sumó un caso detectado en Francia, luego de que el 24 de junio las autoridades sanitarias notificaran a la OMS el diagnóstico positivo de un médico que había regresado desde la República Democrática del Congo. Los análisis confirmaron que el profesional estaba infectado con la cepa Bundibugyo.
El organismo internacional explicó que el brote en Uganda mantiene un vínculo epidemiológico con la situación en el Congo, donde se verificaron casos importados y transmisiones secundarias, incluso entre contactos estrechos y trabajadores de la salud.
Frente al escenario, las autoridades sanitarias de ambos países, junto con la OMS y otras organizaciones internacionales, reforzaron las medidas de respuesta, mientras continúa vigente un plan regional de preparación para reducir el riesgo de propagación en otros países africanos.
La OMS recordó que el ébola de la cepa Bundibugyo es una enfermedad zoonótica grave, cuyo reservorio natural serían los murciélagos frugívoros. El virus puede transmitirse a las personas por contacto con animales infectados o mediante la exposición a fluidos corporales de pacientes con síntomas.
El período de incubación oscila entre dos y 21 días. En sus primeras etapas, la enfermedad suele manifestarse con fiebre, fatiga y otros síntomas inespecíficos, lo que puede retrasar el diagnóstico. Posteriormente puede evolucionar hacia trastornos gastrointestinales y cuadros hemorrágicos severos.
En su evaluación de riesgo, actualizada el 6 de junio, la OMS calificó la situación como de riesgo muy alto en la República Democrática del Congo debido a la persistencia de la transmisión. Asimismo, consideró que el riesgo es alto en Uganda y otros países vecinos, principalmente por la intensa movilidad transfronteriza y los antecedentes de brotes relacionados en la región.



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