Los terremotos en Venezuela dejaron miles de víctimas, personas desaparecidas y comunidades enteras destruidas. En medio de la tragedia, una de las voces que refleja el drama humanitario es la de Williams Borrero Ventocilla, sobreviviente del desastre, quien compartió su historia en diálogo con La Última Rosca, programa que se emite por Radio Up.
"Todo se vino abajo, todavía no sé cómo procesarlo", expresó Borrero Ventocilla al recordar el momento en el que la tierra comenzó a temblar mientras participaba de una celebración tradicional en la costa venezolana.
Según contó, el sismo ocurrió el 24 de junio, durante las festividades de San Juan, una fecha muy importante para los habitantes de la región costera de La Guaira.
"Era un día de fiesta. Estábamos en un pueblo donde se celebra mucho a San Juan. Yo estaba en un segundo piso y, de pronto, todo se vino al piso. Nadie entendía qué estaba pasando", recordó.
El sobreviviente describió que, tras los primeros segundos de desconcierto, comenzó una desesperada estampida de personas que intentaban escapar.

"La gente corría desesperada. Pisaban niños, muchas mujeres se descompensaban y otras sufrían infartos. Fue un caos absoluto", relató.
Luego de lograr salir del lugar, el panorama fue todavía más devastador.
"Cuando llegamos a Caribe, todo estaba destruido, absolutamente todo. No era un edificio o una casa. Era todo", afirmó.
Borrero Ventocilla también reveló que el edificio donde vivía sufrió pérdidas irreparables.
"Tres familias fallecieron en mi edificio. Además, yo alquilaba departamentos por Airbnb y algunos huéspedes también murieron. Muchos vecinos quedaron atrapados. Fue una catástrofe", lamentó.
El sobreviviente explicó que las pérdidas no fueron únicamente materiales.
"Perdí mi casa, mis emprendimientos, mi jefa y también mi gatita, que todavía sigo buscando. Todo lo que había construido durante años desapareció en cuestión de segundos", expresó con profunda emoción.
Tras la tragedia, Williams decidió abandonar Venezuela gracias a una oportunidad que surgió a través del Consulado de Perú.
"Me ofrecieron un lugar en un avión de la Fuerza Aérea Peruana. En ese momento pensé: si ya lo perdí todo, ¿por qué no aceptar? Y así llegué a Perú", contó.
Desde ese país continúa colaborando activamente con la asistencia humanitaria destinada a los damnificados.
"Hoy estamos organizando y clasificando ayuda humanitaria. Gracias a Dios ya hay 80 toneladas de donaciones preparadas para ser enviadas a Venezuela", explicó.
Sin embargo, manifestó su preocupación por el destino final de esos insumos.
"Nos preocupa mucho no saber exactamente dónde termina la ayuda. Todo pasa por el Gobierno y desconocemos cómo se distribuye", sostuvo.
A pesar de la incertidumbre, destacó el enorme esfuerzo que realizan los venezolanos residentes en Perú.
"Nos quedamos con la tranquilidad de que estamos haciendo todo lo posible para ayudar a nuestra gente", afirmó.
Durante la entrevista con La Última Rosca, también recordó el impacto emocional que todavía atraviesa.
"La verdad no sé cómo sentirme. A veces se me olvida por unos minutos, pero después miro el teléfono, veo las noticias y vuelvo a llorar. No sé cómo procesar todo lo que pasó", confesó.
El sobreviviente aseguró que la tragedia modificó para siempre la vida de quienes habitaban La Guaira, una de las zonas más afectadas por el desastre.
"Era un lugar hermoso. Teníamos el mar Caribe enfrente, una vista espectacular. Es impresionante pensar que todo eso desapareció. La vida nos cambió para siempre", expresó.
Además, explicó que las redes sociales fueron fundamentales para localizar personas y contactar a familiares de huéspedes que se encontraban en sus departamentos al momento del terremoto.
"Gracias a que el video se hizo viral pudimos ubicar familiares, conseguir ayuda y colaborar en la búsqueda de muchas personas", relató.
Mientras continúan las tareas de rescate y asistencia, Borrero Ventocilla remarcó que el proceso de reconstrucción demandará años.
"Todo quedó destruido. Recuperar lo que perdimos va a llevar muchísimo tiempo", aseguró.
Su testimonio refleja el drama que atraviesan miles de familias venezolanas que aún buscan a sus seres queridos, intentan reconstruir sus vidas y esperan que la ayuda humanitaria llegue a quienes más la necesitan.
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