La industria maderera atraviesa uno de los momentos más difíciles de los últimos años. Así lo aseguró el empresario Federico Kolln, quien dialogó con “La Última Rosca” de Radio Up y sostuvo que el sector enfrenta una combinación de caída de la demanda, elevados costos internos, dificultades para exportar y falta de previsibilidad para sostener la actividad.
“Creo que como todos los rubros industriales hoy en Argentina la situación es crítica. Sabemos que estamos pasando por un momento bastante duro”, afirmó al ser consultado sobre el panorama que atraviesa el sector.
Según explicó, la paralización de la obra pública golpeó con fuerza a las empresas forestales. “Más del 50% de la industria maderera depende de eso. Por ahí algunos que estamos exportando podemos sobrellevar un poco más la situación, pero tampoco somos competitivos. Bien sabemos los costos internos altísimos y el tipo de cambio que hoy no nos beneficia en nada”, señaló.
La logística, un costo que condiciona la competitividad

Otro de los puntos que preocupa al sector es la falta de avances en torno a la operatividad de la hidrovía y los puertos del litoral.
“Se hablaba que ya por los tiempos que habían dicho tendría que estar funcionando. Yo lo veo muy lejano, no creo ni siquiera, siendo optimista, que sea este año porque realmente no vemos un gran movimiento sobre ese tema”, manifestó.
En ese sentido, explicó que el transporte continúa siendo uno de los principales costos para las empresas forestales.
“Hoy el mayor costo que tenemos para poner la madera en puerto es el flete a Buenos Aires. Sobre todo para los aserraderos del norte de Misiones el impacto es mucho más grande. Ese costo hoy puede dejarte dentro o fuera del mercado”, indicó.
Kolln consideró que la posibilidad de operar desde puertos más cercanos representaría un cambio determinante para la actividad. “Si pudiéramos trabajar con el puerto de Posadas o con el de Ituzaingó, si estuviera operativo, cambiaría drásticamente el negocio”, aseguró.
“No hay previsibilidad de nada”

Respecto de la actualidad del mercado, el empresario reconoció que existe una leve recuperación en algunos segmentos, aunque aclaró que responde más al cierre de industrias que a un crecimiento genuino de la demanda.
“Algunos pueden llegar a ver una leve mejoría en la demanda, pero lamentablemente eso viene de la mano de la cantidad de industrias que ya no están operando. Los que podemos seguir trabajando estamos absorbiendo esos clientes o pequeños pedidos que van quedando”, explicó.
Sin embargo, advirtió que el principal problema continúa siendo la imposibilidad de planificar.
“No hay previsibilidad de nada porque hoy ningún cliente del mercado interno puede comprometerse a hacer un trabajo continuo por un par de meses. Las compras son puntuales, se trabaja sobre el mes y eso complica porque no podemos tener ningún tipo de dirección, de rumbo. Estamos trabajando básicamente en el día a día”, expresó.
El pedido de herramientas para invertir

Consultado sobre la necesidad de que las empresas se adapten a un nuevo escenario económico, Kolln aseguró compartir ese objetivo, aunque consideró indispensable contar con condiciones que permitan hacerlo.
“No estoy en contra de eso. Puede ser que tenga razón. Pero creo que le tenés que dar las herramientas al empresario, al comerciante o al que sea para poder reinventarse”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que el acceso al financiamiento continúa siendo una de las principales limitaciones.
“Hoy todavía no tenemos buenos créditos. Las tasas no son viables. Entonces el que no pudo invertir en tecnología en otro momento hoy ya la tiene imposible y queda fuera de mercado”, afirmó.
Asimismo, insistió en que la competitividad no depende únicamente del esfuerzo privado.
“Si no le das herramientas, como por ejemplo solucionar el tema portuario para ser competitivos contra otros países en el mercado global, se pone muy difícil. Entiendo y acompaño que tenemos que crecer industrialmente y ser competitivos, pero con el apoyo de las pequeñas o grandes cosas que pueda hacer el Gobierno. No hablo de beneficios monetarios, sino del problema logístico que hoy tenemos todos”, señaló.
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Costos en alza y un dólar que no acompaña
Kolln también analizó la situación de las exportaciones y explicó que el tipo de cambio dejó de ser el único factor que afecta la rentabilidad.
“Para la exportación sí influye, pero no es el único problema”, indicó antes de ejemplificar con los costos del transporte.
“En diciembre pagábamos un flete desde Virasoro hasta los depósitos fiscales de Buenos Aires de alrededor de un millón o un millón cien mil pesos. Hoy ese mismo flete cuesta entre un millón setecientos y un millón ochocientos mil, mientras que el dólar sigue igual. Mis costos en pesos aumentaron un 50% y mi tipo de cambio para liquidar una exportación sigue igual o peor”, explicó.
Por ello, consideró que el análisis debe incorporar el incremento de otros costos internos.
“Creo que no es 100% echarle la culpa al dólar. Si decimos que no tenemos inflación, hay que verlo realmente en esos costos internos. La energía, el combustible… hay varios factores que impactan un montón”, afirmó.
Finalmente, el empresario volvió a poner el foco en las dificultades para modernizar las plantas industriales.
“Hay ciertos costos que podemos llegar a solucionar con alguna inversión, pero si no tenés un crédito que te ayude para poder afrontar esas inversiones, no creo que sea algo viable. Estamos trabajando con las reglas que nos dieron hasta el día de la fecha y asumiendo esos costos”, concluyó.
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