Diez años después de haber iniciado un camino que comenzó con la intención de asistir a niños en situación de vulnerabilidad, Mamis Solidarias se consolidó como una de las organizaciones sociales con mayor presencia en comunidades rurales y barrios populares de Misiones y de la provincia de Buenos Aires. Lo que comenzó como una respuesta a necesidades urgentes fue evolucionando hacia un proyecto integral que hoy acompaña a alrededor de 900 niños mediante programas de nutrición, alfabetización, infraestructura, conectividad y tutorías educativas.
En diálogo con Radio Up, la periodista de TN, fundadora de la organización y actual secretaria Paula García, realizó un balance profundamente humano de estos diez años de trabajo y aseguró que el verdadero éxito no pasa únicamente por resolver necesidades materiales, sino por haber logrado que muchos chicos vuelvan a imaginar un futuro posible.
"Después de todo este camino uno empieza a ver los frutos", resumió García al recordar los primeros años de la organización. Explicó que alimentar a un niño permite resolver una necesidad inmediata, pero que el verdadero desafío siempre fue trabajar pensando en el largo plazo.
"Vos alimentás a un nene y en ese momento sabés que no tiene hambre. Pero la idea era construir oportunidades para toda la vida", expresó.

Del asistencialismo a la construcción de oportunidades
La experiencia acumulada durante una década permitió que la organización fuera ampliando su mirada sobre las problemáticas sociales.
En la provincia de Buenos Aires comenzaron detectando una realidad alarmante: adolescentes que asistían a la escuela secundaria sin haber adquirido las herramientas básicas de lectura y escritura.
"Trabajamos mucho la alfabetización. Había chicos de 13 o 14 años que no sabían leer ni escribir y hoy son hombres y mujeres que tienen un trabajo y pueden desarrollarse", relató.
En Misiones, en cambio, las prioridades fueron distintas debido a las condiciones de vida de muchas comunidades rurales e indígenas.
La primera etapa estuvo orientada a resolver necesidades estructurales.
"Empezamos con obras muy de base: agua, viviendas, electricidad e internet. Eran cosas muy básicas que no tenían", recordó.
Una vez cubiertas esas necesidades esenciales comenzaron a desarrollarse programas permanentes de fortalecimiento nutricional y acompañamiento educativo.
El programa que cambió la mirada sobre el futuro
Entre todas las iniciativas impulsadas por Mamis Solidarias, García destacó especialmente el programa de tutorías destinado a estudiantes secundarios, al que definió como uno de los proyectos más queridos de la organización.
La experiencia comenzó hace cinco años tras detectar que muchos adolescentes lograban terminar la escuela primaria, pero abandonaban sus estudios al iniciar la secundaria.
La organización decidió entonces investigar las causas de esa deserción, establecer vínculos con las escuelas y crear un sistema de acompañamiento personalizado.
Actualmente participan 52 jóvenes, cada uno acompañado por un tutor voluntario que puede vivir en cualquier punto del país.
Además del seguimiento educativo, la organización instaló conexión a internet en distintas comunidades y entregó tablets para facilitar el acceso a la educación.
"Es un programa que realmente da oportunidades", afirmó.
Uno de los casos que más emociona a la periodista es el de Rubén Piriz, un joven misionero que hoy estudia el profesorado de Biología en Formosa gracias al acompañamiento recibido.
Para García, historias como esa representan el verdadero sentido del trabajo realizado durante estos diez años.

Cuando los chicos empiezan a soñar
Más allá de los indicadores sociales, las obras realizadas o la cantidad de programas implementados, la fundadora de Mamis Solidarias considera que el mayor cambio fue de carácter emocional y cultural.
Según explicó, durante los primeros años se encontró con niños que evitaban hablar de su futuro. "El mayor problema con el que nos encontramos era que los chicos no se atrevían a soñar con un futuro. Les daba vergüenza, bajaban la mirada", recordó.
Hoy la realidad es diferente.
Los niños más pequeños observan que los adolescentes continúan estudiando, que algunos llegan a la universidad y que otros consiguen insertarse laboralmente.
Ese cambio genera un efecto multiplicador dentro de las propias comunidades. "Ahora sueñan y saben que pueden luchar por eso. Creo que eso es lo mejor que podemos darles", afirmó.
Cómo colaborar con Mamis Solidarias
Durante la entrevista, García también explicó las distintas maneras de acompañar el trabajo de la organización.
La principal fuente de sostenimiento son los Amigos Solidarios, un sistema de aportes mensuales que puede iniciarse desde 2.500 pesos.
Según explicó, si bien las campañas solidarias suelen ser las acciones más visibles, el funcionamiento cotidiano de los programas requiere recursos permanentes para sostener el trabajo con aproximadamente 900 chicos.
Entre las propuestas de colaboración también se encuentra el programa "Apadriná mi Merienda", destinado a reforzar la alimentación de niños de entre uno y quince años en Misiones.
Cada beneficiario recibe periódicamente un módulo nutricional que incluye leche, cereales, cacao, azúcar, galletitas y otros alimentos esenciales.
En Buenos Aires, además, la organización impulsa una iniciativa denominada "Mi Cumple", mediante la cual cada niño recibe una torta en el día de su cumpleaños.
La propuesta surgió luego de descubrir una realidad que conmovió profundamente a los voluntarios.
"Muchos chicos no sabían que habían cumplido diez años porque nunca les habían festejado un cumpleaños", contó.

Una convocatoria para fortalecer el trabajo en Misiones
Hacia el final de la entrevista, Paula García lanzó una convocatoria especial destinada a los habitantes de Misiones.
Reconoció que la organización necesita ampliar la red de voluntarios en la provincia para contar con mayor presencia territorial y fortalecer el acompañamiento de las comunidades.
"Nos cuesta mucho encontrar ayuda misionera. Nos gustaría poder armar un equipo allá que pueda estar más en territorio", expresó.
Por eso invitó a quienes deseen colaborar a ponerse en contacto con la organización y sumarse como voluntarios, donantes o difusores de las distintas campañas.
"Lo importante es poder donar un poquito del tiempo o un poquito de plata. Lo que cada uno pueda", sostuvo.
Ese espíritu resume también el lema que acompaña a Mamis Solidarias desde sus comienzos: "Poquito es mucho".
Una frase que, según García, sintetiza la filosofía con la que cientos de personas lograron, durante una década, transformar pequeñas acciones solidarias en oportunidades concretas para cientos de niños y adolescentes de Misiones y otras regiones del país.
Misiones registró un aumento del 30% en la detección de enfermedades respiratorias en niños https://t.co/3jdgAOW7nL pic.twitter.com/u457Xrrpye
— Radio Up (@radioupar) July 1, 2026



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