La cuenta regresiva para la llegada de la octava fecha del Turismo Carretera (TC) en Posadas -se correrá el 11 y 12 de julio- ya comenzó y, como ocurre desde hace años, los fanáticos más apasionados del automovilismo no esperan la apertura del autódromo para instalarse. Esta vez, incluso, decidieron llegar con dos semanas de anticipación para asegurarse un lugar privilegiado y comenzar a vivir la fiesta del Turismo Carretera mucho antes del rugido de los motores.
En diálogo con Radio Up, Ramiro Zárate, integrante de La Barra de la Isla, contó que la decisión de llegar con tanta anticipación responde a una necesidad cada vez más marcada entre quienes siguen de cerca la categoría.
"Estamos a dos semanas del evento y, como todos los años, venimos antes. Esta vez nos tocó venir dos semanas antes porque es la única manera que tenemos de agarrar un buen lugar", explicó.
El entrevistado señaló que quienes esperan hasta los días previos a la competencia suelen encontrarse con los mejores sectores ya ocupados.

"Si venís el jueves, cuando abre el autódromo, ya entra un montón de gente primero, se agarra los mejores lugares y después te toca el que queda. Nosotros los últimos cuatro años fuimos los primeros en llegar. Este año estamos segundos", relató.
La Barra de la Isla está integrada por más de 60 personas unidas por la pasión por el automovilismo y la amistad. Aunque gran parte del grupo es de Posadas, también participan integrantes de Oberá, Apóstoles, el interior de Misiones y la provincia de Corrientes.
"Somos un grupo de amigos. Hay gente de distintos lugares, pero la mayoría somos de Posadas. Igual hacemos la fila porque es la única alternativa para conseguir un buen lugar", comentó Zárate.
Consultado sobre qué representa el Turismo Carretera para quienes integran el grupo, el fanático aseguró que las carreras son apenas una parte de una experiencia mucho más amplia.
La pasión por el TC a flor de piel
"La pasión por el automovilismo es lo principal, pero en realidad lo más importante es compartir. Todo lo previo, hacer la fila, estar juntos, vivir esos días entre amigos y después disfrutar la carrera. Eso es lo más lindo que tiene el Turismo Carretera", expresó.
Para los integrantes de La Barra de la Isla, la previa comienza mucho antes del fin de semana de competencia. La espera se transforma en un espacio de encuentro donde las jornadas transcurren entre mates, charlas y la expectativa por la llegada de los equipos y los pilotos.
Zárate recordó que esta tradición nació junto con la llegada del TC al autódromo misionero.
"Desde la primera fecha que vino el Turismo Carretera en 2007 nos juntamos en un sector del autódromo que se llama La Isla. De ahí nació el nombre de nuestro grupo", recordó.
Con el paso de los años, aquella reunión entre amigos se convirtió en una comunidad cada vez más numerosa.
"Hoy somos más de 60 personas. Siempre nos encontramos para acompañar al Turismo Carretera y también al Pista Misionero, porque apoyamos al automovilismo en todas sus categorías", afirmó.
El integrante del grupo destacó además el espíritu de compañerismo que caracteriza al ambiente del automovilismo.
"Eso tiene el automovilismo: siempre te hacés amigo del que está al lado, aunque no lo conozcas. Al segundo día ya es como un hermano. Es impresionante la calidad humana que hay", sostuvo.
Más allá de disfrutar cada competencia, La Barra de la Isla también colabora activamente con el mantenimiento del predio del autódromo de Posadas.
"Siempre colaboramos con el autódromo. Damos una mano cortando el pasto, haciendo mantenimiento de los tejidos, de los baños o en lo que haga falta. Lo hacemos sin cobrar nada, simplemente porque queremos ayudar", explicó.
La organización del grupo también requiere compromiso. Como todos trabajan y tienen responsabilidades familiares, se turnan para permanecer en el lugar y cuidar el campamento hasta la apertura oficial del circuito.
"Todos trabajamos y tenemos familia, así que nos vamos turnando. Algunos duermen acá en la casilla rodante, otros vienen después del trabajo. Cada uno aporta su granito de arena para que esto funcione", señaló.
En su caso particular, explicó que combina la rutina laboral con las largas horas de espera junto a sus amigos.
"Trabajo durante la mañana, salgo, hago mis cosas y después me vengo para la fila. Compartimos toda la tarde y muchas veces hasta la noche", contó.
Mientras el TC en Posadas se acerca, los integrantes de La Barra de la Isla ya comenzaron a vivir una tradición que, para ellos, trasciende las carreras. Entre mates, turnos, amistad y la inconfundible pasión por los fierros, la previa ya empezó en las inmediaciones del autódromo y promete volver a convertir a Posadas en uno de los grandes escenarios del automovilismo argentino.
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