Martín Epstein, docente, politólogo y periodista económico del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), analizó en Radio Up los recientes datos del mercado laboral y sostuvo que la Argentina atraviesa un proceso de deterioro del empleo formal, marcado por la pérdida de 216 mil puestos de trabajo registrados, el crecimiento de la informalidad laboral y una creciente presión sobre los trabajadores para conseguir ingresos adicionales.
Durante la entrevista, Epstein vinculó directamente estos indicadores con el actual modelo económico impulsado por el gobierno de Javier Milei, al considerar que la estructura productiva vigente favorece actividades de baja generación de empleo y profundiza la precarización de las condiciones laborales.
Un mercado laboral que comienza a mostrar señales de deterioro
El especialista explicó que los datos correspondientes al primer trimestre de 2026 reflejan una realidad que comienza a manifestarse con mayor claridad luego de más de dos años de gestión libertaria.
Según indicó, el Gobierno ya no puede atribuir los resultados a factores heredados o a la falta de implementación de sus reformas, ya que tanto la Ley Bases como la denominada reforma laboral llevan meses en vigencia.
"Los resultados no son positivos", sostuvo Epstein al analizar la evolución de los indicadores laborales. Si bien la tasa de ocupación mantiene niveles similares a los registrados al final de la gestión anterior, advirtió que detrás de esos números existe una realidad mucho más compleja.
El economista recordó que para el INDEC una persona es considerada ocupada si trabajó al menos una hora durante la semana de referencia, una metodología que, aunque válida estadísticamente, puede ocultar situaciones de subocupación o insuficiencia de ingresos.

Más personas trabajan, pero los ingresos no alcanzan
Uno de los fenómenos que más preocupa a los analistas es el crecimiento sostenido de trabajadores que, pese a tener empleo, buscan actividades adicionales para complementar sus ingresos.
Para Epstein, este dato revela una pérdida del poder adquisitivo que obliga a miles de personas a multiplicar sus fuentes laborales para llegar a fin de mes.
"Hay un crecimiento muy marcado de población ocupada que demanda más empleo. La explicación más razonable es que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir los gastos básicos", señaló.
Esta situación se traduce en una mayor presión sobre el mercado laboral, donde cada vez más argentinos buscan ampliar jornadas, sumar changas o incorporarse a plataformas digitales para compensar la caída de sus ingresos reales.
La informalidad laboral alcanza niveles récord
Otro de los datos destacados por el integrante del CEPA es el crecimiento de la tasa de informalidad, que ya supera el 44%, convirtiéndose en uno de los niveles más elevados de la serie histórica.
Para Epstein, este indicador contradice uno de los principales argumentos utilizados para justificar las reformas laborales impulsadas por el Gobierno nacional.
Mientras el discurso oficial planteaba que una mayor flexibilización favorecería la generación de empleo formal, el especialista sostiene que ocurrió exactamente lo contrario.
"El modelo económico empuja más hacia la precarización y la informalidad que hacia la generación de empleo registrado", afirmó.
Según explicó, la eliminación de sanciones para empresas que incumplen obligaciones laborales y previsionales terminó generando incentivos para profundizar formas de contratación más precarias.

La pérdida de 216 mil empleos registrados
Dentro del diagnóstico elaborado por CEPA, uno de los datos más relevantes es la desaparición de 216 mil puestos de trabajo registrados desde la llegada de la actual administración nacional.
La caída afecta principalmente a sectores históricamente intensivos en generación de empleo, como la industria, el comercio y la construcción, actividades que continúan mostrando fuertes dificultades para recuperarse.
Para Epstein, el problema no radica únicamente en la cantidad de puestos perdidos, sino en la calidad de los empleos que se generan como reemplazo.
"Lo que crece es la informalidad, el trabajo precario y las actividades de supervivencia", resumió.
El crecimiento económico no se traduce en empleo
El politólogo también cuestionó la lectura optimista que realiza el Gobierno sobre algunos indicadores macroeconómicos.
En particular, se refirió al crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) registrado durante los últimos meses, señalando que ese desempeño está explicado por un conjunto muy reducido de sectores.
Entre ellos mencionó la minería, los hidrocarburos y los servicios financieros, actividades que generan importantes niveles de facturación pero demandan relativamente poca mano de obra.
Por el contrario, los sectores que tradicionalmente absorben trabajadores continúan atravesando un escenario de retracción.
"Industria, comercio y construcción siguen en caída y allí está la explicación del deterioro laboral", explicó.

La inversión privada también muestra señales de debilidad
Otro elemento que preocupa a los analistas es la evolución de la inversión privada.
Epstein señaló que los datos más recientes muestran una disminución de este indicador, lo que dificulta proyectar una recuperación sostenida del empleo.
A su entender, sin nuevas inversiones resulta muy difícil imaginar una expansión significativa de la actividad económica que permita generar puestos de trabajo de calidad.
"La economía puede mostrar algunos indicadores positivos, pero sin inversión privada no hay forma de sostener una recuperación genuina del empleo", sostuvo.
Salarios en retroceso y consumo debilitado
El especialista también vinculó la situación laboral con la evolución de los salarios reales.
Según detalló, desde la asunción de Javier Milei los ingresos de trabajadores públicos y privados acumulan pérdidas que oscilan entre el 5% y el 20%, dependiendo del sector analizado.
A ello se suma la situación de jubilados y pensionados, cuyos haberes también sufrieron una significativa pérdida de poder adquisitivo.
Para Epstein, la desaceleración inflacionaria observada durante los últimos meses tiene como principal ancla el deterioro salarial.
"El modelo está pensado para contener los salarios y eso impacta directamente sobre el consumo y la actividad económica", afirmó.

Un cambio estructural en el mundo del trabajo
Al analizar la evolución histórica del mercado laboral argentino, Epstein señaló que los problemas de informalidad comenzaron a profundizarse durante la década de 1990 y se consolidaron tras la crisis de 2001.
Sin embargo, considera que la actual gestión aceleró esa tendencia mediante políticas que reducen los incentivos a la formalización.
En ese contexto, sostuvo que cada vez más trabajadores recurren a aplicaciones digitales, trabajos temporales o actividades complementarias para sostener sus ingresos.
"Hoy vemos una sociedad que multiplica horas de trabajo y esfuerzos para intentar llegar a fin de mes", concluyó.
Un escenario de incertidumbre para el segundo semestre
Consultado sobre las perspectivas para los próximos meses, el referente de CEPA se mostró escéptico respecto a una recuperación significativa del empleo.
A su juicio, ninguno de los indicadores actuales permite anticipar una mejora sustancial en el corto plazo mientras se mantengan las características centrales del programa económico vigente.
La combinación de caída del empleo registrado, crecimiento de la informalidad, salarios rezagados, menor inversión y debilitamiento del consumo conforma un escenario que plantea importantes desafíos para el mercado laboral argentino durante lo que resta de 2026.
El Gobierno lanzó retiro voluntario en Parques Nacionales https://t.co/cicPl46DA2 pic.twitter.com/Q0Erbz9boC
— Radio Up (@radioupar) June 24, 2026



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