El histórico Zoo Bal Park de Montecarlo atraviesa un proceso de transformación que marcará un antes y un después en su funcionamiento. La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Ecología de Misiones en conjunto con el municipio y los propietarios del predio, apunta a adecuar el espacio a las nuevas normativas de manejo de fauna y bienestar animal vigentes tanto en el país como a nivel internacional.
Así lo confirmó el subsecretario de Ecología de Misiones, Facundo Ringa, durante una entrevista en el programa “Realidad Mixta”, de Radio Up, donde detalló los cambios que ya comenzaron a implementarse y anticipó que el tradicional parque dejará atrás la denominación de zoológico para convertirse en “Don Federico Ecoparque”, en homenaje a su fundador, Federico Cruce.

Un proceso de actualización que comenzó a principios de año
Ringa explicó que desde comienzos de 2026 el Ministerio de Ecología inició un seguimiento específico sobre el establecimiento, en el marco de una actualización general de las resoluciones vinculadas al manejo de fauna silvestre y centros de cría.
“Venimos trabajando en el Zoo Bal Park desde principios de año. El Ministerio fue actualizando resoluciones vinculadas al manejo de fauna y una de ellas fue la relacionada con centros de cría y establecimientos de este tipo”, señaló.
Según explicó, el proceso incluyó la revisión de documentación administrativa, habilitaciones, registros de animales, informes veterinarios y cambios derivados de la sucesión familiar en la administración del predio.
“Hubo cambios de propietarios, actualizaciones administrativas y también toda una serie de requisitos vinculados al estado sanitario y al manejo de los animales que debían ponerse al día”, indicó.

El fin del concepto tradicional de zoológico
Uno de los cambios más significativos será el abandono definitivo de la lógica tradicional de zoológico. El funcionario explicó que las normas actuales modificaron profundamente la manera en que se entiende la conservación y exhibición de fauna.
“Hoy la cuestión legal del tratamiento de la fauna se ha modificado con el tiempo. Han dejado de existir los zoológicos tal como se los conocía y también ciertas normativas que regían anteriormente”, afirmó.
En ese sentido, destacó que el desafío consiste en adaptar un espacio con décadas de historia a los nuevos estándares de bienestar animal.
El predio, fundado por Federico Cruce, nació originalmente como un refugio para animales heridos, decomisados o abandonados. Con el paso de los años fue creciendo hasta convertirse en uno de los atractivos turísticos más conocidos de Montecarlo. Sin embargo, la nueva mirada exige una transformación integral.
Separación entre animales de granja y fauna silvestre
Uno de los ejes centrales de la reconversión será la reorganización física del parque. Ringa explicó que actualmente conviven en el mismo espacio animales domésticos y de granja con especies silvestres, una situación que deberá modificarse.
“Estamos trabajando para separar claramente el área de granja y de visita familiar de los espacios destinados a la fauna silvestre, que requiere otro tipo de tratamiento y de manejo”, explicó.
La medida busca adecuar el funcionamiento del predio a estándares más estrictos en materia de conservación y bienestar animal. Además, se avanzará en la remodelación de recintos, el enriquecimiento ambiental y la mejora de las condiciones de alojamiento para las especies que permanezcan bajo cuidado humano.
Controles veterinarios obligatorios y seguimiento permanente
El Ministerio de Ecología también exigió la incorporación formal de profesionales veterinarios responsables del monitoreo sanitario de los animales. “Le exigimos al centro que cuente con un veterinario matriculado que haga el seguimiento permanente de los ejemplares”, detalló Ringa.
La documentación presentada por el establecimiento incluye un relevamiento completo del estado de salud de cada animal. Paralelamente, técnicos del Ministerio y especialistas del Parque Ecológico El Puma realizaron inspecciones para evaluar casos que requerían atención urgente.
Como resultado de ese trabajo, algunos ejemplares fueron trasladados temporalmente al centro de rescate provincial.
El caso del yaguareté que fue derivado al Parque El Puma
Entre los animales evaluados se encuentra un ejemplar de aguará popé que presentaba condiciones que requerían estudios más exhaustivos. “Constatamos que algunos animales necesitaban asistencia urgente y fueron trasladados al Parque El Puma. En el caso de un aguará popé, todavía estamos evaluando cuál será su situación definitiva”, explicó.
Los especialistas analizan actualmente si el ejemplar podrá regresar al predio, permanecer bajo resguardo permanente o eventualmente ser reinsertado en otro espacio adecuado para su conservación.
Federico Ecoparque: la nueva identidad del predio
Quizás el cambio más visible para el público será la modificación de la identidad institucional del lugar.
La familia propietaria propuso abandonar definitivamente la denominación Zoo Bal Park y adoptar el nombre Don Federico Ecoparque. “Eliminar el nombre zoológico es un paso importante. También implica un cambio de actitud respecto al manejo de la fauna”, sostuvo Ringa.
Si bien reconoció que el cambio de nombre puede parecer simbólico, aseguró que forma parte de una transformación mucho más profunda vinculada a la filosofía de gestión del predio. “La propuesta nos parece interesante porque acompaña el proceso de reconversión integral que estamos impulsando”, agregó.
Animales que permanecerán bajo cuidado humano
El funcionario aclaró que muchos ejemplares no podrán ser liberados debido a las condiciones en las que llegaron al parque o a las intervenciones realizadas años atrás. “Hay animales que llevan 10, 15 o 20 años en cautiverio. Algunas aves, por ejemplo, fueron sometidas a prácticas comunes en otra época, como el corte de alas, por lo que ya no pueden volver a la vida silvestre”, explicó.
En esos casos, el objetivo será garantizar condiciones adecuadas de bienestar durante toda su vida. Para ello, los responsables del predio deberán cumplir estrictamente con los controles veterinarios, las inspecciones periódicas y las exigencias técnicas establecidas por el Ministerio.
Inspecciones y plazos para verificar los cambios
La reconversión ya tiene etapas definidas. Ringa confirmó que Ecología realizará inspecciones periódicas para verificar el cumplimiento de las medidas acordadas.
Entre los puntos que serán evaluados figuran la reorganización de recintos, la separación de especies, las mejoras ambientales, la atención veterinaria y el estado general de los animales. “Hay un proceso iniciado con plazos determinados y una primera inspección para verificar que efectivamente se hayan cumplido los cambios que estamos exigiendo”, señaló.
Un nuevo modelo de bienestar animal para Montecarlo
Desde el Ministerio de Ecología sostienen que el objetivo final es garantizar estándares más elevados de bienestar animal sin perder el valor histórico y educativo que representa el predio para Montecarlo.
La reconversión del Zoo Bal Park en Don Federico Ecoparque busca alinearse con las tendencias internacionales que privilegian la conservación, la educación ambiental y el cuidado responsable de la fauna por sobre la simple exhibición de animales.
Para las autoridades, el desafío no pasa únicamente por cambiar un nombre, sino por construir un nuevo modelo de gestión que permita compatibilizar la historia del lugar con las exigencias ambientales y éticas del presente.



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