Inclusión escolar y discapacidad: “La lástima anula y la ignorancia se cura aprendiendo”
El filósofo y educador Eduardo Cazenave reflexionó sobre la inclusión de personas con discapacidad en las escuelas y aseguró que el desafío principal no pasa solo por las herramientas pedagógicas, sino por “abrir el corazón” y aprender a convivir con la diversidad.
La inclusión educativa volvió a ponerse sobre la mesa en una profunda entrevista con el filósofo y educador Eduardo Cazenave, quien analizó los desafíos que atraviesan las escuelas al momento de integrar a personas con discapacidad en las aulas comunes.
Durante la charla, Cazenave sostuvo que no todas las personas con discapacidad necesariamente deben asistir a escuelas tradicionales, ya que cada caso requiere un análisis particular. “Hay distintos tipos, diferentes personas. Algunas son absolutamente incluibles y otras tal vez necesitan una escuela especial”, explicó.
En ese sentido, consideró que gran parte de las resistencias sociales nacen de dos factores: “la lástima y la ignorancia”. Según afirmó, “la ignorancia se cura aprendiendo”, mientras que la lástima “anula” a la persona.
“Si yo te tengo lástima, no te doy lugar a vos podés”, remarcó.
El educador también cuestionó la tendencia a definir a las personas únicamente por su discapacidad y llamó a reconocerlas primero como individuos. “No digo: ‘Hola, soy Eduardo, que no sabe dibujar’. Algunas personas son definidas por su discapacidad y eso está mal”, expresó.
A lo largo de la entrevista, detalló las distintas formas de discapacidad y explicó que algunas requieren adaptaciones físicas simples, como rampas o dispositivos auditivos, mientras que otras, vinculadas a condiciones emocionales o del espectro autista, demandan una mayor comprensión social.
“Un chico que grita quizás percibe los sonidos de otra manera. Hay que enseñarles a ellos cómo funcionan las emociones de la mayoría, pero también enseñarle a la sociedad que esas emociones son diferentes”, señaló.
Además, destacó que la inclusión no depende únicamente de docentes y directivos, sino también de los compañeros y las familias. “Es una tarea conjunta”, resumió.
En otro tramo de la conversación, Cazenave aseguró que la convivencia con estudiantes con discapacidad puede incluso reducir situaciones de bullying dentro de las escuelas.
“Donde hay chicos incluidos con discapacidad hay menos bullying”, afirmó.
Para el especialista, la naturalización de la diversidad desde edades tempranas genera vínculos más empáticos y solidarios. “Cuando la inclusión está desde chiquitos, no ves la silla de ruedas, ves a un compañero”, sostuvo.
También reconoció las dificultades reales que atraviesan muchos docentes, especialmente en aulas superpobladas. Sin embargo, insistió en que el primer paso siempre es la voluntad de incluir.
“Hay herramientas, sí. Pero hay una que es querer”, resumió.
Finalmente, reflexionó sobre la necesidad humana de sentirse especial y amado, más allá de cualquier condición.
“Las personas con discapacidad nos recuerdan que todos somos diferentes y que todos queremos sentirnos especiales”, concluyó.