La escribana Liliana Quiñonez Chapo se prepara para asumir formalmente la presidencia del Colegio de Escribanos de Misiones, luego de la reciente realización de la Asamblea General Ordinaria, el acto institucional más relevante de la entidad, donde se aprobó la memoria, el balance y se concretó la renovación parcial de autoridades.
En diálogo con Radio Up, la flamante presidenta electa confirmó que su juramento marcará el inicio de una nueva etapa institucional, dando continuidad a una gestión que, según destacó, estuvo enfocada en la reorganización administrativa y el fortalecimiento del rol del notariado en la sociedad.
Renovación institucional y continuidad de gestión
Quiñonez Chapo explicó que, como establece el estatuto, la renovación de autoridades se realiza cada dos años de manera parcial. En esta oportunidad, además de la presidencia, se renovaron cargos clave como la secretaría, vocalías, protesorería y el órgano de fiscalización.
La dirigente subrayó que el nuevo Consejo Directivo combina experiencia y continuidad, ya que muchos de sus integrantes vienen trabajando en conjunto desde hace años. Este factor, sostuvo, permitirá sostener una línea de trabajo consolidada, evitando rupturas bruscas en la conducción institucional.
Al mismo tiempo, se concretó la renovación de la comisión del fondo notarial y, por primera vez, la comisión de escribanos nóveles eligió sus autoridades mediante una lista independiente, marcando un hecho inédito dentro de la vida interna del Colegio.

El desafío de la modernización y la seguridad jurídica
Uno de los ejes centrales de la nueva gestión será la adaptación del ejercicio profesional a los cambios tecnológicos. En ese sentido, Quiñonez Chapo fue clara: el desafío de los colegios profesionales hoy pasa por la innovación y la incorporación de herramientas digitales.
En el caso del notariado, este proceso adquiere una dimensión particular, ya que su función principal es brindar seguridad jurídica. “Somos los primeros que debemos prepararnos para que el ciudadano acceda a estas herramientas en forma segura”, afirmó.
La presidenta electa remarcó que el rol del escribano no solo implica asesorar jurídicamente, sino también ejercer una función delegada por el Estado: la fe pública, es decir, dar certeza sobre los actos que se celebran en su presencia. Este aspecto, señaló, exige una formación constante y un alto nivel de responsabilidad profesional.
Formación continua y fortalecimiento profesional
En línea con estos desafíos, la gestión entrante buscará profundizar las políticas de capacitación y perfeccionamiento. Desde el Colegio se impulsan cursos, programas de actualización y espacios de formación permanente para garantizar que los profesionales estén a la altura de las nuevas demandas sociales.
Además, se continuará con iniciativas orientadas a mejorar la estructura interna, tanto en recursos humanos como económicos, con el objetivo de sostener un funcionamiento eficiente y alineado con las necesidades actuales del sector.
Federalizar el acceso y reducir brechas dentro de la provincia
Otro de los objetivos prioritarios será garantizar que todos los escribanos de Misiones, independientemente de su lugar de residencia, puedan acceder a las mismas herramientas y oportunidades.
Quiñonez Chapo hizo hincapié en la necesidad de construir un Colegio verdaderamente federal, que atienda tanto a los profesionales de las grandes ciudades como a aquellos que ejercen en localidades más alejadas.
“Tenemos que dejar a todos los colegas en un pie de igualdad”, señaló, remarcando que la digitalización también cumple un rol clave para acortar distancias y democratizar el acceso a recursos.

El rol de los jóvenes y la renovación generacional
La participación de los escribanos nóveles aparece como otro de los pilares de la nueva etapa. La reciente elección independiente de su comisión marca, según la presidenta electa, un avance en términos de autonomía y participación.
Desde la conducción del Colegio, el mensaje es claro: fomentar la integración de los jóvenes profesionales en la vida institucional y promover su formación como futuros dirigentes.
En este sentido, se impulsan programas como pasantías y capacitaciones específicas, con el objetivo de fortalecer el compromiso y garantizar la continuidad del proyecto institucional.
Un colegio de puertas abiertas
Finalmente, Quiñonez Chapo definió el espíritu de su gestión bajo un concepto que buscará sostener en el tiempo: un “colegio de puertas abiertas”. La idea apunta a construir una institución accesible, participativa y orientada al servicio de sus matriculados.
La nueva presidenta asumirá con el respaldo de un equipo que ya viene trabajando en conjunto y con una agenda clara: modernizar el ejercicio notarial, fortalecer la formación profesional y consolidar el rol del escribano como garante de la seguridad jurídica en la comunidad.
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