La morosidad en las familias argentinas, que afecta a deudores del sistema financiero, alcanzó el 11,2% en febrero de 2026, el nivel más alto desde 2004, según estimaciones basadas en datos del Banco Central. El incremento se produjo en todo el país, se consolidó durante febrero, y responde a un deterioro en la capacidad de pago de los hogares ante el encarecimiento del crédito y la presión sobre los ingresos, de acuerdo con un relevamiento de la consultora 1816. El fenómeno se explica por el creciente atraso en el cumplimiento de préstamos bancarios y no bancarios, mientras el sistema financiero observa una tendencia sostenida de deterioro.
El indicador registró una suba de 0,6 puntos porcentuales respecto de enero (10,6%), marcando la decimosexta alza consecutiva. En paralelo, el crédito total del sector privado también evidenció tensión, con una morosidad que pasó de 6,4% a 6,7% en el mismo período. Mientras tanto, el comportamiento de las empresas se mantiene relativamente estable, con un nivel de incumplimiento cercano al 2,9%, muy por debajo del registrado en los hogares.
El mayor deterioro se observa fuera del sistema bancario tradicional. En el segmento de créditos no bancarios, la mora en hogares escaló hasta el 30% en febrero, con un incremento superior a dos puntos en un solo mes. Este rubro incluye financiamiento informal y préstamos de consumo de alta rotación, donde el riesgo de impago es considerablemente mayor.
Las plataformas digitales también muestran señales de tensión. En el caso de las fintech, una de las más relevantes del mercado, Mercado Pago, registró una tasa de irregularidad del 14,7% en enero, muy por encima del 5,5% previo, lo que refleja un salto significativo en la mora dentro del ecosistema digital de pagos y créditos.
En algunos informes del sector privado, el deterioro es aún más pronunciado: en determinadas entidades no bancarias, la morosidad llega a niveles de hasta 36%, configurando uno de los segmentos más críticos del sistema financiero.
En ese contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, relativizó el impacto del endeudamiento al señalar que “la gente en la mayoría de los países vive con deuda”, aunque aclaró que el problema surge cuando no se cumple con los pagos. Además, sostuvo que no considera negativo el uso del crédito, al remarcar que no es razonable depender exclusivamente del efectivo.
El escenario actual deja en evidencia una tendencia sostenida de deterioro en la capacidad de pago de los hogares, con un sistema financiero que enfrenta niveles de mora que no se observaban desde hace más de dos décadas.



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