Un avance científico sin precedentes permitió observar en tiempo real cómo el cuerpo humano produce una de sus hormonas más importantes: el cortisol. Investigadores de la Universidad de Pensilvania lograron crear mini glándulas suprarrenales funcionales también llamadas organoides a partir de células humanas, abriendo una nueva etapa en el estudio del estrés y las enfermedades endocrinas.
Crean glándulas artificiales que reaccionan como el cuerpo humano
El trabajo, liderado por los científicos Kotaro Sasaki y Michinori Mayama y publicado en la revista Cell Stem Cell, consistió en reprogramar células adultas hasta convertirlas en células madre pluripotentes inducidas. A partir de ellas, el equipo replicó en laboratorio las primeras etapas del desarrollo de la glándula suprarrenal, un órgano clave ubicado sobre los riñones y responsable de regular la respuesta del cuerpo ante situaciones de estrés.

Uno de los principales logros del estudio fue que estos organoides no solo reproducen la estructura de la glándula, sino también su funcionamiento. En condiciones controladas, las mini glándulas respondieron a señales simuladas del cerebro como la hormona adrenocorticotropa (ACTH) y liberaron cortisol y andrógenos, imitando el comportamiento del organismo humano.
Este hallazgo representa un cambio de paradigma. Hasta ahora, la dificultad de acceder a la glándula suprarrenal en humanos limitaba el desarrollo de investigaciones y tratamientos. Con este modelo tridimensional, los científicos pueden analizar cómo se generan las hormonas, cómo responde el cuerpo al estrés y cómo se desarrollan enfermedades vinculadas al sistema endocrino.
Además, el avance abre la puerta a nuevas estrategias terapéuticas. En la actualidad, pacientes con insuficiencia suprarrenal —como quienes padecen enfermedad de Addison deben someterse a tratamientos con esteroides de por vida. Sin embargo, estos no logran replicar los ritmos naturales del organismo y pueden generar efectos secundarios.

En ese contexto, los investigadores plantean que, a futuro, estos organoides podrían utilizarse para terapias de reemplazo celular, permitiendo trasplantes de tejido suprarrenal generado a partir de células del propio paciente. Esto podría transformar tratamientos crónicos en soluciones potencialmente curativas.
El modelo también ofrece una plataforma innovadora para el desarrollo y testeo de nuevos fármacos. Su capacidad de replicarse en grandes cantidades permitiría estudiar compuestos destinados a enfermedades como el síndrome de Cushing caracterizado por un exceso de cortisol o trastornos asociados a la producción de aldosterona, hormona clave en la regulación de la presión arterial.
Como próximo paso, el equipo busca perfeccionar estos organoides para incluir la producción de aldosterona, lo que ampliaría su utilidad en la investigación de enfermedades cardiovasculares como la hipertensión.
El desarrollo de estas mini glándulas no solo representa un avance en la medicina personalizada, sino también una herramienta sin precedentes para comprender los mecanismos biológicos del estrés, el metabolismo y su impacto en la salud mental. Con este logro, la ciencia da un paso clave hacia el estudio directo de uno de los sistemas más complejos y hasta ahora inaccesibles del cuerpo humano.



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