En el marco del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el programa “La Última Rosca” de RadioUp entrevistó al excombatiente Rodolfo Ramírez, quien compartió su experiencia en el conflicto bélico de 1982, su participación en el Operativo Rosario, el desembarco del 2 de abril en las Islas Malvinas y las secuelas que dejó la guerra en los soldados argentinos.
Ramírez formó parte del Batallón de Artillería de Campaña N°1 de Puerto Belgrano, donde se desempeñaba como infante de marina y artillero. Recordó que la preparación para la misión fue intensa y se llevó adelante en la zona de Baterías, con una instrucción que definió como “masiva y muy compleja dentro del batallón”.
El 28 de marzo se produjo el embarque hacia las islas y recién el 1 de abril recibieron la confirmación oficial de la misión por parte del contraalmirante a cargo. “Teníamos que respetar a la población de nuestras islas, ser amables y corteses, pero fuertes con el enemigo si lo requería”, recordó el veterano sobre la arenga previa al desembarco.
El histórico desembarco del 2 de abril
El 2 de abril a las 6:15 de la mañana se concretó el desembarco en las islas, una operación que sorprendió a las fuerzas británicas.
Ramírez tenía a su cargo un obús de 105 milímetros con alcance de 12 kilómetros, cuya función era resguardar al contingente argentino que había desembarcado.
Según relató, el éxito inicial se debió al factor sorpresa, lo que permitió concretar la operación sin grandes enfrentamientos en las primeras horas.
Además, destacó la camaradería entre los soldados, pese a su corta jerarquía militar. “Yo era un simple cabo segundo, recién egresado de la escuela de Infantería de Marina, pero la unión fue muy buena”, expresó.
El cambio del escenario y la superioridad británica
Tras el Operativo Rosario, las tropas regresaron al continente mientras la situación se volvía cada vez más compleja ante el avance del Reino Unido.
Ramírez y su batería fueron trasladados a Río Grande, con la posibilidad de un nuevo desembarco en las islas, pero el panorama cambió tras el hundimiento del crucero General Belgrano por el submarino británico Conqueror. “Ahí nos dimos cuenta de la superioridad tecnológica del enemigo. Íbamos a ser carnaza de cañón”, afirmó.
El hecho marcó un antes y un después en la percepción del conflicto para muchos soldados.
Críticas a la desmalvinización y el abandono a los veteranos
Uno de los puntos más duros de la entrevista fue la crítica a la desmalvinización que siguió a la guerra, especialmente durante los primeros años de la posguerra.
Ramírez cuestionó la falta de políticas de acompañamiento y aseguró que los derechos de los excombatientes nunca se cumplieron plenamente.
El dato más impactante que compartió fue el de los más de 500 excombatientes que se suicidaron, una cifra que supera a los caídos en combate. “Tenemos más de 500 suicidados, más de los que murieron en los campos de batalla”, señaló.
También relató el caso de un soldado que fue encontrado mendigando en Uruguay, recolectando botellas para sobrevivir, lo que reflejó la dura realidad que atravesaron muchos veteranos.
“Malvinas une a todos los argentinos”
Para cerrar la entrevista, Ramírez dejó una reflexión profunda sobre el significado de la causa Malvinas en la sociedad argentina. “La causa Malvinas es uno de los dos sentimientos que une a todos los argentinos: la Selección Argentina y Malvinas”.



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