La problemática del alumbrado público vuelve a encender la alarma en el barrio 20 de Junio de Posadas, donde vecinos denuncian la falta de respuestas ante un reclamo que lleva meses sin solución. La situación afecta a toda una cuadra y se agrava con el deterioro de las calles y el aumento de la inseguridad.
En diálogo con Radio Up, Alicia Kott, vecina del lugar, explicó que el inconveniente principal es un foco quemado ubicado a varios metros de altura, que dejó sin iluminación a toda la zona.
“Hace tres meses más o menos que se quemó y no alumbra nada. Nunca vienen a cambiarlo o arreglarlo”, sostuvo.
El problema se localiza en la intersección de Las Araucarias y Ñandubay, donde, según relató, la falta de luz no es aislada sino que alcanza a toda la cuadra. “No es solamente este foco, en toda la cuadra no tenemos luz”, afirmó.

Gestiones realizadas por los vecinos
A pesar de los reiterados reclamos, la situación persiste. Según Kott, el presidente barrial realizó múltiples gestiones, pero sin resultados concretos. “Se hicieron notas, el presidente del barrio se mueve, pero hasta hoy no tenemos respuesta”, lamentó.
La vecina explicó que la falta de iluminación genera un escenario de extrema oscuridad durante la noche. “A la madrugada es como entrar en un túnel no se ve absolutamente nada”, describió.
Esta situación impacta directamente en la vida cotidiana de los vecinos. Kott contó que incluso realizar tareas simples se vuelve riesgoso: “Cuando me voy al trabajo no tengo visibilidad para nada, tengo que alumbrarme desde el portón para poder poner la llave”.
Además, advirtió que la falta de luz contribuye a hechos de inseguridad en la zona. “Totalmente, hay inseguridad en todos lados y también acá. Viene gente de otros lugares”, señaló.

La preocupación crece entre los habitantes, quienes aseguran sentirse abandonados por las autoridades. “Nos sentimos totalmente abandonados”, expresó la vecina, quien también cuestionó el aumento en las tarifas: “Me vino 20 mil pesos más de luz y vivo sola”.
A la problemática del alumbrado se suma el mal estado de las calles. Kott denunció que una empresa realizó trabajos en una boca de tormenta pero dejó la zona en condiciones precarias. “Vinieron dos veces, hicieron más barro, rompieron el asfalto y dejaron todo así”, explicó.
El panorama se agrava en días de lluvia, cuando el barro y el deterioro del terreno dificultan la circulación. “Tenemos que vivir con tierra y barro, es imposible”, afirmó.
Según relató, la situación representa un riesgo constante, especialmente para adultos mayores y niños. “Es peligroso de noche, varias veces casi me caí por la oscuridad y las piedras”, advirtió.
La vecina también cuestionó la falta de respuestas pese a tratarse de un barrio residencial. “Pagamos impuestos más caros y no tenemos servicios básicos en condiciones”, remarcó.
Finalmente, Kott señaló que recurrir a los medios fue su último recurso para visibilizar el problema. “Es la única forma que encontré, ya no sé qué más hacer”, concluyó.
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