Carolina Gutiérrez, vendedora de la librería Tras Los Pasos, contó en Radio UP sobre la situación actual del rubro. Las ventas de libros disminuyeron a causa de la crisis económica, aunque algunos géneros se mantienen con buena demanda. Los libros infantiles, según explicó, son el corazón de la librería, especialmente en épocas de cumpleaños, cuando los padres buscan regalos para los chicos.
Entre los géneros más demandados, Gutiérrez mencionó la literatura de superación personal y libertad financiera, un público que crece sin frenos. También destacó los mangas, un sector que viene en ascenso desde hace años, y la literatura juvenil en general. Los libros del psicólogo Gabriel Rolón, como “La Soledad”, “La Felicidad” e “Historias de Diván”, son los más vendidos.
La librera señaló que las series y películas impulsan las ventas cuando están basadas en obras literarias. Puso como ejemplo “Stranger Things”, que tras el estreno de su nueva temporada liquidó todos los libros relacionados: novelas, opciones de “Elige tu propia aventura” y relatos inspirados en la serie. En cambio, el consumo de libros de política es menor porque la gente busca desconectarse de ese tema.
Para hacer frente a la crisis, la librería ofrece una variedad de libros en oferta con precios accesibles que parten de los 15 mil o 20 mil pesos, y promociones como dos por uno. “El amor por el libro, el tacto, sentir el libro, el olorcito”, justificó Gutiérrez la persistencia de la demanda a pesar del contexto económico adverso.
En cuanto a los perfiles de lectores, la vendedora describió tres categorías. Están los clientes “autoservicio”, que se manejan solos, son fieles y desde chicos vienen a la librería. Luego están las “almas perdidas”, que llegan sin saber qué buscar y necesitan asistencia completa para encontrar algo que los entretenga o atrape.
Para orientar a estas almas perdidas, Gutiérrez explicó que la primera pregunta clave es “¿qué te gusta mirar?”. A partir de allí, va encaminando la búsqueda según los intereses del cliente, ya sean historias de amor, juegos o algún género en particular. También existen los lectores que necesitan ayuda de todo tipo y llegan diciendo “hay demasiado, ¿qué necesito?”.
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Los adolescentes, en tanto, consumen muchísimo material, mientras que los niños pequeños ya recitan nombres de planetas y dinosaurios antes de aprender a hablar. “Un café y un libro van de la mano”, resumió Gutiérrez, aludiendo al espacio que comparten con el café dentro del local.



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