El inicio de 2026 no muestra señales de recuperación en el empleo formal, ni en Misiones ni a nivel nacional. Por el contrario, los primeros meses del año consolidan una tendencia que combina caída del empleo registrado con un crecimiento sostenido de la informalidad.
Durante su participación en “Arriba la radio” por Radio Up, el politólogo Alejandro Pegoraro fue claro respecto al escenario inmediato: no hay indicios de un cambio de tendencia en el corto plazo.

Sin señales de recuperación estructural
“Podemos prever que no van a ser meses positivos”, afirmó el especialista al analizar el comportamiento esperado para enero y febrero. Si bien explicó que pueden existir mejoras puntuales vinculadas a la actividad agropecuaria —por factores estacionales—, aclaró que no alcanzan para revertir el proceso.
“Supongamos que vemos un datito positivo porque el agro traccionó en enero, no va a ser suficiente para decir que cambió la tendencia”, sostuvo. En ese sentido, la proyección es clara: continuidad de la caída o, en el mejor de los casos, un estancamiento sin capacidad de recuperación.
“Primero tiene que dejar de llover”
Para explicar el momento económico, Pegoraro utilizó una analogía que sintetiza el escenario actual. “Cuando estás en un lugar donde está lloviendo constantemente, lo primero es que deje de llover”, expresó.
En términos económicos, esto implica que el primer objetivo debe ser frenar la caída. Recién después se podrá pensar en una recuperación. “Si tenemos dos o tres meses consecutivos con variación cero, ya sería un dato bueno en este contexto”, explicó.

Sectores más golpeados
El deterioro del empleo formal está directamente vinculado al desempeño de los principales sectores económicos. Pegoraro identificó tres ejes centrales:
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Comercio: afectado por la caída del consumo y el impacto de la frontera
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Construcción: golpeada por la paralización de la obra pública y la falta de crédito
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Industria: perjudicada por importaciones y crisis sectoriales
Sobre este último punto, remarcó el peso estructural en Misiones: “La industria explica casi el 20% de la economía provincial y una parte muy importante del empleo registrado”.

Efecto cadena en la economía
El impacto no se limita a los sectores principales, sino que se extiende a toda la economía. “Si se cae la industria, hay menos trabajo para logística, transporte y servicios”, explicó.
Este efecto cadena amplifica la crisis, ya que la caída de un sector arrastra a otros vinculados. Además, Pegoraro advirtió que la región carece de motores alternativos de crecimiento: “No tenemos un sector que esté por fuera del ciclo económico que pueda impulsar la economía”.
Crece el empleo informal
En paralelo al retroceso del empleo formal, se observa un fuerte crecimiento del trabajo informal. “El empleo informal es el indicador laboral que más crece”, señaló.
Este fenómeno responde a dos situaciones:
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Personas que pierden su empleo formal y buscan alternativas
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Personas que ingresan al mercado laboral por necesidad
En ambos casos, predominan formas de trabajo más precarias. “Estamos viendo fenómenos como delivery, choferes de aplicaciones y trabajos que se parecen más a changas que a empleo asalariado”, explicó Pegoraro.

Migración laboral y deterioro de la calidad
El especialista también se refirió a la migración entre tipos de empleo. A nivel nacional, detalló: “Hay una caída de alrededor de 200.000 empleos formales y un crecimiento de cerca de 185.000 cuentapropistas”.
Sin embargo, aclaró que esta transición no compensa la pérdida total y genera un deterioro en la calidad laboral. “Hay más personas ocupadas, pero en condiciones mucho más precarias”, sostuvo.
Un escenario sin motor de recuperación
El diagnóstico final es estructural: la economía no cuenta hoy con sectores capaces de revertir la tendencia. Pegoraro fue contundente: “No vemos sectores que puedan compensar las caídas”.
En este contexto, el corto plazo aparece condicionado por una dinámica negativa, donde el principal desafío sigue siendo detener el deterioro antes de pensar en una recuperación.



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