"Manos a la Tierra" se presentó este martes como una iniciativa que busca trascender la construcción tradicional para proponer el contacto con la tierra colorada como material noble, saludable y de alta tecnología social. El proyecto, impulsado por la organización "La Hornera - Construcción Natural y Huertas Urbanas", apunta a dar respuesta a las crisis habitacionales y climáticas que afectan a la región.
Detrás de esta propuesta se encuentra Valeria Silvestri, Técnica Superior en Ecología Urbana y responsable de La Hornera. En diálogo con Radio UP, explicó que la bioconstrucción constituye una respuesta desde la salud pública, más allá de lo estético. En una provincia con altos índices de humedad y calor extremo como Misiones, las viviendas convencionales suelen convertirse en focos de enfermedades respiratorias.
El proyecto pone énfasis en la inercia térmica y la capacidad reguladora de humedad que posee la tierra cruda. Un muro de bioconstrucción "respira", eliminando las condensaciones que afectan especialmente a niños, niñas, ancianos y ancianas. Esta técnica mantiene los hogares frescos sin depender exclusivamente del consumo eléctrico.
Educación y territorio: manual y talleres en los barrios
Como eje central de la iniciativa, se desarrollará la creación del primer Manual de Bioconstrucción Social de la provincia. Se trata de una guía práctica diseñada para que los conocimientos técnicos lleguen a cada rincón de Misiones y puedan ser aplicados por cualquier vecino.
La implementación del proyecto se realizará mediante talleres prácticos directamente en barrios populares de Posadas. Allí se trabajará junto a vecinos y vecinas en la restauración de sus viviendas, con el objetivo de que el aprendizaje no termine con la obra sino que se multiplique en cada comunidad.
Silvestri adelantó que ya comenzaron con experiencias en la Chacra 246 de Villa Cabello, y que ahora, con el financiamiento obtenido, desarrollarán seis restauraciones en una primera etapa. Si alcanzan el objetivo óptimo de financiamiento, sumarán dos viviendas más a través de un sorteo entre los interesados.
Identidad y territorio: el valor de lo nuestro
"Manos a la Tierra" propone un cambio de paradigma: volver la mirada a la tierra colorada, entendiéndola como el elemento natural más valioso para construir el futuro de la provincia. Al utilizar materiales de "Km 0", como fibras locales, madera y tierra del lugar, el proyecto reduce inmensamente la huella de carbono y elimina los costos de transporte de materiales industriales que hoy resultan inaccesibles para gran parte de la población.
Silvestri destacó las particularidades del suelo misionero. La tierra colorada contiene minerales que le otorgan mayor adherencia térmica y la convierten en un material mucho más permeable y utilizable para la bioconstrucción. Estas técnicas milenarias, que estuvieron presentes en la arquitectura hasta la revolución industrial, fueron desplazadas por el cemento pero mantienen vigencia por sus beneficios.
Un pilar fundamental del proyecto es su enfoque comunitario. La iniciativa reconoce que son las mujeres y las familias quienes mejor conocen las necesidades de sus hogares. A través de los talleres en el territorio, se empodera a vecinos y vecinas, transformándolos de "beneficiarios" en constructores de su propio hábitat.
Validación internacional con la Fundación Goteo
La seriedad y el impacto de esta propuesta permitieron que sea seleccionada por la Fundación Goteo de España, la plataforma líder mundial en financiamiento colectivo para proyectos de impacto social. Esta alianza estratégica no solo permite recibir donaciones desde cualquier parte del mundo, sino que posiciona a Posadas en el mapa global de la innovación sustentable y el urbanismo ecológico.
El proyecto solicitó un financiamiento inicial de 18.000 euros para la primera etapa, con un objetivo óptimo de 25.000 euros que permitirá sumar dos viviendas adicionales. Silvestri aclaró que los talleres serán gratuitos y abiertos a toda la comunidad que quiera asistir y aprender estas técnicas.
Durabilidad y soberanía del conocimiento
Consultada sobre la duración de las viviendas construidas con estas técnicas, Silvestri explicó que pueden perdurar miles de años. Existen edificios muy antiguos construidos con bioconstrucción que aún se mantienen en pie, aunque requieren mantenimiento como cualquier otra vivienda. La clave está en el diseño bioclimático previo, que considera la orientación según los puntos cardinales y la implementación de aleros para prolongar la vida útil.
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El impacto en el bolsillo de las familias populares será inmediato y real. Los talleres y el manual permitirán que cualquier vecino pueda aplicar estas técnicas con conciencia de los elementos naturales que tiene a disposición. Más allá del ahorro económico, Silvestri enfatizó el concepto de soberanía del conocimiento: cuando el equipo de La Hornera actúa como facilitador, ese aprendizaje queda en la comunidad, se replica y se multiplica por tratarse de técnicas de fácil acceso.



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